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¿Cuáles son las ciudades del mundo donde más se consume alcohol?

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/09/2019

¿Dónde se bebe más alcohol en el mundo?

La Organización Mundial para la Salud publicó un estudio sobre el consumo de litros de alcohol en los diferentes países del mundo en personas de más de 15 años. Como podemos ver en el mapa, los países de Europa lideran el consumo de alcohol en el orbe. Según los datos de la OMS, Ucrania es el país donde más alcohol se consume, algo que podría estar afectando la expectativa de vida, particularmente de los hombres. Los países exsoviéticos son los lugares donde más se bebe, incluso superando a Rusia, país donde en promedio se bebe menos que en Francia.

Según sugiere The Guardian en su lectura de este análisis, Vilnius, la capital de Ucrania, podría ser la capital mundial del "hard drinking", pues es una ciudad que se ha convertido en un hotspot para la vida nocturna, en un país donde las personas beben 15 litros de puro alcohol al año o el equivalente a 167 botellas de vino con un 12% de alcohol. Eso es mucho vodka. Claro que si se quisiera obtener el poblado donde se consume más alcohol per cápita, no sería una ciudad grande sino algún pueblo, probablemente en Ucrania o algún país exsoviético, o quizá en algunos de los pueblos del norte de Canadá, donde el consumo de alcohol tiene que ver con el manejo del clima.

Aparentemente en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, también existe un problema de exceso de consumo de alcohol. Y sorprendentemente, de acuerdo con The Guardian, en Seúl, Corea del Sur, las personas consumen 13.7 shots de bebidas alcohólicas cada semana, generalmente de soju, dos veces más de lo que se bebe en una ciudad promedio en Rusia. Aparentemente, existe una tendencia a consumir más alcohol en Nueva Delhi y Bombay, siendo la India un país tradicionalmente poco aficionado al alcohol.

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Esta sencilla escuela en Brasil fue reconocida como el mejor edificio del mundo

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/09/2019

Esta escuela ganó uno de los principales premios de arquitectura, en reconocimiento a su diseño armónico con el entorno social y natural donde se encuentra

Una de las grandes paradojas de la razón humana es la manera en que la utilizamos. Hasta donde sabemos, somos la única especie que desarrolló este recurso que, grosso modo, nos permitió en un doble movimiento entender la realidad y, paralelamente, usarla a nuestro favor. Otros animales también comprenden a su manera el mundo, pero nuestra especie (en sus distintas variantes) es la única que encontró la manera de transformarlo.

Y si bien dicha capacidad nos ha llevado a un punto crítico en la supervivencia entera del planeta, no menos cierto es que el ingenio del ser humano también es capaz de llevar a cabo obras asombrosas en beneficio no sólo de sí mismo, sino también del entorno y el sistema de vida del cual forma parte.

Tal es el caso de esta escuela construida en Brasil, municipalidad de Formoso do Araguaia, localizada en el centro del país. De inidicio, esta construcción llama la atención por su diseño.

La escuela se encuentra en una región predominantemente rural, enclavada en la Fazenda Canuanã. Como institución existe desde hace 40 años gracias al patrocinio de la Fundação Bradesco, la división de responsabilidad del banco brasileño homónimo. Por sus características, se trata de un centro educativo que funciona bajo el modelo del internado, pues para la mayoría de sus estudiantes resulta mucho más sencillo quedarse en el lugar que hacer diariamente los traslados entre éste y su hogar familiar.

En colaboración con el diseñador Marcelo Rosenbaum, los arquitectos Gustavo Utrabo y Pedro Duschenes elaboraron un proyecto que tomó en cuenta a todas las personas implicadas en la vida del edificio –estudiantes, maestros, familias– para así poder arribar a un concepto verdaderamente comunitario, capaz de enlazar al lugar con quienes al final lo habitarían. Asimismo, otro elemento fundamental tomado en cuenta fue el entorno en sentido amplio: la flora y la fauna de la zona, su clima, las relaciones sociales tejidas en éste, etcétera.

La solución espacial que los arquitectos dieron a este renovación fue la construcción de dos villas, una destinada a los niños y otra a las niñas, en donde destacan los módulos habitacionales para seis ocupantes (antes los dormitorios recibían hasta 40 niños en un mismo espacio). Su diseño está caracterizado por la amplitud concedida tanto a la luz como a la ventilación naturales, dos componentes característicos de esta zona de Brasil donde la temperatura puede alcanzar hasta los 45ºC en verano.

El material más visible es la madera, que fue obtenida de bosques próximos que son explotados bajo una política definida de sustentabilidad y reforestación; además de la localidad que inspira este material, en conjunción con el diseño y la disposición de los espacios privados y de uso común, la madera también se usó para dar al edificio y a los niños la impresión de habitar una “casa del árbol” o un “fuerte” del tipo de los que se construyen por juego y diversión. 

En términos generales, la arquitectura del lugar ha dado buenos frutos. La nueva disposición ha alentado el compañerismo y aun cierta noción de intimidad entre los niños. Algunos de los estudiantes incluso se han animado a organizar por sí mismos actividades que antes parecían impensables, como clases grupales totalmente ajenas a las materias impartidas. Igualmente su adaptación a las condiciones del lugar ha sido óptima, particularmente en términos de los recursos empleados para su funcionamiento y manutención.

"Moradias Infantis" se hizo acreedora hace unos meses al premio del Royal Institute of British Architects, que se concede cada 2 años a edificios no sólo atractivos estéticamente o asombrosos, sino que además generen un efecto positivo duradero en la zona donde son construidos y en las personas que los utilizan y los habitan.

Ante un ejemplo así, no cabe duda de que el ingenio del ser humano es capaz de obras mayores, que aprovechan el entorno para sí y, al mismo tiempo, entran en armonía con el.

 

Imágenes: Rosenbaum Arquitetura