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Philosophy Matters designó como su palabra del año para el 2018 el término "ultracrepidario"

El sitio de divulgación de filosofía Philosophy Matters designó como su palabra del año del 2018 el término "ultracrepidario", palabra usada para referirse a alguien que habla o expresa opiniones sobre algo que está fuera del ámbito de su conocimiento. La palabra fue acuñada en 1819 por William Hazlitt y proviene del latín ultra (más allá) + crepidarius (zapatero), de crepida (sandalia o zapato). Se emplea como complemento de la frase "zapatero a tus zapatos". Así que se utiliza para hablar de alguien que se extralimita y habla de algo que realmente no domina.

La palabra es significativa puesto que en nuestra época casi todos somos ultracrepidarios, opinando en los foros abiertos de las redes sociales, consumiendo información superficial y generalmente ofendiéndonos cuando alguien más no opina como nosotros o como lo que ha sido denominado lo "políticamente correcto", el dogma de la sociedad secular. Ultracrepidarios son los ciudadanos de Twitter y Facebook y otras redes sociales, que confunden la información con la auténtica sabiduría. Sin embargo, hay que decir que esto es un proceso largo, pues personas como Walter Benjamin o T. S. Elliot ya habían se habían alarmado de que la información estaba sustituyendo a la sabiduría. Esto ha llegado a su punto más alto con el llamado dataísmo que predomina en nuestra época: la confianza en el algoritmo, antes que en el pensamiento humano crítico. 

Para el Oxford Dictionary la palabra del año fue "tóxico", un término que fue usado abundantemente sobre todo en contextos psicológicos y de género, pero creemos que la decisión de Philosophy Matters es igualmente interesante.

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Real Academia Española pone freno al lenguaje inclusivo

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/02/2019

Escribir tod@s o todes es incorrecto. Según la RAE, la corrección gramatical no implica machismo

En el último tiempo, con la popularización de movimientos de igualdad e inclusión como el feminismo o el LGBT, algunas personas han empezado a utilizar un lenguaje que consideran que refleja mejor la diversidad y según ellos, no prioriza al sexo masculino. Sin embargo, estas innovaciones no son avaladas por la Real Academia Española, según ha dejado claro esta institución en las últimas fechas.

Expresiones como tod@s, trabajdor@s, niñ@s (a veces con una e, en vez de la @) y demás son incorrectas, de acuerdo con la RAE. Las razones tienen que ver con la economía del lenguaje y alguien podría argumentar que son razones también estéticas, pues como dice Darío Villanueva, director de la RAE, si seguimos esto, en última consecuencia tendremos que hacer extrañas variaciones o "desdoblamientos artificiosos", como llamar "miembros" a los brazos y "miembras" a las piernas.

Estos cambios:

Son innecesarios desde el punto de vista lingüístico. La mención explícita del femenino sólo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto. (...) La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia y complican innecesariamente la redacción y la lectura de los textos.

"El problema es confundir la gramática con el machismo", dice Villanueva. Es decir, hacer una hermenéutica del poder y la opresión sobre la lengua. Y explica que el género masculino de las palabras, "por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos". Quizás el cambio que deba hacerse está en la percepción de ver la terminación de una palabra como exclusivamente de un género, cuando gramaticalmente no lo es necesariamente. Y se pueden hacer ciertas "buenas prácticas" como deferencias, siempre voluntarias, a grupos que dicen sentirse ofendidos por las costumbres del lenguaje; quizá intentar, por ejemplo, hablar de "hombres y mujeres" o decir "el ser humano" en vez de "el hombre" (aunque estrictamente "hombre", en el sentido de homo, la especie, abarca ambos géneros) .

Recientemente hemos visto que, por ejemplo, la Iglesia Anglicana ha dicho que "Dios" (God), no es hombre ni mujer, es un nombre de género neutro.

Por otro lado, algunas dependencias oficiales han empezado a usar estos términos "inclusivos", como es el caso de la Cámara Baja en Argentina, argumentando que los jóvenes están usando estos términos en sus comunicaciones.