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Digi Lab: Workshop: El futuro del periodismo musical

Arte

Por: Luis Clériga - 11/23/2018

O cómo hackear la hiperdispersión en el panorama posdigital

Recién arrancada la XV edición de MUTEK México, el festival más importante de cultura digital a nivel Latinoamérica, la plataforma se dio a la tarea anual de generar las actividades paralelas en paneles y talleres. En esta ocasión, Ejival, fundador de Static Discos e importante comunicador mexicano, fue la voz que dio el banderazo de inicio al área de Digi Lab, acompañado nada más y nada menos que de John Twells, coeditor de FACT Magazine y fundador de Type Recordings.

En este taller se incentivó la participación del público, mientras que sus integrantes hablaron de nuevos medios, de disrupción, de un contexto capitalista voraz, pero también de "atajos" hacia nuevos discursos intermedios que puedan documentar el acontecer musical en esta época de altísima segmentación algorítmica, poca permanencia editorial y la sobreexplotación de los mercados por las plataformas de streaming principales del momento.

En la charla se generó una dinámica muy abierta con los presentes, al igual que en varias de las actividades experimentales y de talleres del festival, que normalmente terminan en una presentación (i. e. Hacklab, coordinado en la edición anterior por Leslie García y Paloma López del colectivo Interspecifics). John Twells puso la mesa para charlar de la situación socioeconómica de su natal Birmingham, en donde la gentrificación ha encarecido tanto el costo de los shows estelares, que se ha ido perdiendo el gusto por ir a conciertos de bandas locales y semilleros más accesibles económicamente.

De ahí, Ejival planteó un hack. ¿Cómo? Sí, una especie de «atajo inteligente», mediante un proyecto llamado Psiconavegaciones sonoras, en el que se busca plantear un ecosistema en el que la gente le da un marco de referencia histórica a la música, a través de un mapa. Este mapa sitúa diferentes características del contexto global al hablar de zonas, lugares, historias, la evolución y otras descripciones, que ayudan a generar una ruta de apreciación musical en diferentes lugares geográficos.

A grandes rasgos, el taller del Futuro del Periodismo Musical demuestra que se pueden desarrollar nuevas narrativas mediáticas y a la vez reunir una perspectiva de las escenas musicales al hacer énfasis en los pequeños ecosistemas, dándole relevancia a nuevos contenidos sin dejarse afectar tanto por la gentrificación de los mercados actuales, así dando luz a una documentación del verdadero avance musical de una urbe o una escena determinada.

 

Twitter del autor: @bizogramma

 

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La misteriosa mujer que se quedó con la mansión y la mayor parte de la herencia de Freddie Mercury

Arte

Por: pijamasurf - 11/23/2018

Mary Austin, la gran amiga de Freddie Mercury, quien se llevó gran parte de su herencia y guarda el secreto de sus cenizas

La vida de Freddie Mercury se ha vuelto tema de interés otra vez debido a una reciente película biográfica de él y de la banda Queen. Una de las historias más interesantes es la de la mujer que fue algo así como la esposa de Mercury, quien luego tuvo varias relaciones homosexuales.

Mercury conoció a Mary Austin cuando tenía 24 años y ella 19; Mary era una de las empleadas de la famosa boutique Bilba, donde se decía que trabajaban las muchachas más lindas de Londres en los años 60. Cuando se conocieron en 1969, todavía no se formaba la banda Queen y se emparejaron y hasta se fueron a vivir juntos. Aunque Freddie le pidió que se casaran, Austin sabía que había una cierta tibieza en Freddie, si bien ella lo idolatraba. Era la persona más segura de sí misma que había conocido. Lo del matrimonio se empezó a postergar. Anduvieron 6 años juntos; Austin pensaba que Mercury tenía relaciones con otras mujeres hasta que finalmente lo confrontó y él le dijo que más bien eran otros hombres.  Austin pensaba que Mercury en realidad no era  bisexual, sino francamente homosexual. Pese a esto siempre fueron grandes amigos, y aun después de que se separaron, Austin siguió siendo parte del entourage de la banda. Mercury dijo alguna vez que ninguno de sus amantes pudo reemplazar a Mary, pues ella era su único amigo, en verdad su esposa. Y honró esta amistad hasta la muerte.

Cuando Mercury murió de VIH en 1991, Mary estuvo con él, como siempre había estado. Y cuando se dio a conocer el destino de su herencia, Freddie le dejó la mitad de lo que en ese entonces eran unos 75 millones de dólares, incluida su mansión de 28 cuartos en Londres, donde Mary sigue viviendo, y parte de las regalías de su música, lo cual incrementa enormemente la herencia. Freddie le dejó apenas 600 mil dólares a su pareja, el 25% a sus padres y el otro 25% a su hermana. Así que Mary, su gran compañera, fue por mucho la más beneficiada. 

Mary Austin fue la encargada de esparcir las cenizas de Mercury tras su muerte. Pero nadie sabe dónde. Se teoriza que pudo haber sido en un lago suizo donde Freddie encontraba sosiego, en el jardín japonés de su casa, en Zanzíbar, donde nació Freddie, etcétera. 

 

Con información de El País y Biography