Industria tequilera redefine su modelo: sostenibilidad y producción avanzan juntas en el Día de la Tierra
Buena Vida
Por: Yael Zárate Quezada - 04/22/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 04/22/2026
En el marco del Día de la Tierra, la compañía Brown-Forman planteó una visión en la que la sostenibilidad no solo responde a criterios ecológicos, sino también económicos y sociales, con impacto directo en la forma en que operan distintos sectores productivos.
Diversos indicadores muestran que la relación entre naturaleza y economía es cada vez más relevante. En México, la degradación del suelo equivale a cerca del 0.6% del PIB, mientras que en América Latina y el Caribe, el 75% de los suelos presenta algún nivel de deterioro, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. A nivel global, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) estima que más de la mitad del PIB depende de los recursos naturales.
En este contexto, industrias como la de bebidas espirituosas enfrentan un reto particular, ya que dependen directamente de materias primas agrícolas. En el caso del tequila, el agave y el agua son elementos esenciales para su producción, lo que ha llevado a empresas como Brown-Forman a replantear sus procesos.
A través de Casa Herradura, la compañía ha implementado estrategias para aprovechar los residuos generados en la producción. Por cada litro de tequila se generan alrededor de 1.4 kilogramos de bagazo de agave, material que ha comenzado a reutilizarse como biomasa. Tan solo en 2025, más de 1,500 toneladas fueron empleadas para generar vapor en procesos de cocción y destilación. El resto se transforma en composta que regresa a los campos para mejorar la calidad del suelo y apoyar proyectos agrícolas en comunidades cercanas.
Este enfoque también se extiende al cultivo del agave. La empresa ha integrado estándares como Agave Ambientalmente Responsable y avanza en esquemas de certificación social, con el objetivo de asegurar prácticas sostenibles en toda la cadena productiva. Estas acciones buscan no solo mantener la calidad del producto, sino también preservar los recursos a largo plazo.
El impacto de estas iniciativas también alcanza el entorno natural. Casa Herradura participa en trabajos de conservación en la Laguna de Atotonilco, un sitio reconocido internacionalmente por su valor ecológico, donde se realizan labores de mantenimiento para preservar su equilibrio hídrico y biodiversidad.
De forma paralela, la compañía colabora con la Universidad de Guadalajara en proyectos de restauración forestal en el Cerro del Cuatro, enfocados en la recuperación de suelos y vegetación en una de las zonas más presionadas ambientalmente del área metropolitana de Guadalajara. A nivel comunitario, también ha desarrollado actividades educativas, como talleres de arboricultura dirigidos a niñas y niños en Amatitán.
Esta estrategia se replica en otras operaciones globales de la empresa. Instalaciones como la destilería Jack Daniel’s han sido reconocidas por su eficiencia energética, mientras que en Estados Unidos la compañía ha logrado que el 100% de sus agricultores directos adopten prácticas de agricultura regenerativa.
Este tipo de iniciativas reflejan una transformación en la manera de producir. Remberto Zenil Rubio, ingeniero agrícola por la Universidad Nacional Autónoma de México( UNAM), señaló que integrar procesos de aprovechamiento y regeneración no solo reduce el impacto ambiental, sino que fortalece la viabilidad de la industria a largo plazo.
En conjunto, estas acciones apuntan a un modelo en el que la sostenibilidad se integra en toda la operación, desde el origen de las materias primas hasta la relación con las comunidades. Bajo esta lógica, el crecimiento empresarial se mide no solo por su escala, sino por su capacidad de mantenerse en equilibrio con el entorno.