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Niña de 8 encuentra espada de mil 500 años en lago; locales la llaman la nueva reina de Suecia

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/11/2018

Una niña encontró una espada previkinga en un lago mientras jugaba

La niña Saga Vanecek, de 8 años, nunca olvidará lo que sucedió hace unos días. Saga estaba jugando en la orilla del lago Vldöstern, arrojando palos y piedras al agua. Mientras sacaba estos objetos del agua, la niña tomó lo que primero pensó que era un palo de madera. Notó que era puntiagudo y que tenía una manija. Le gritó a su papá que había encontrado una espada y efectivamente, sí, se trataba de una espada de unos 85cm de largo de metal y madera que ha sido datada como perteneciente al siglo V o VI.

Jugando con la leyenda del rey Arturo, que obtuvo el derecho divino para reinar después de obtener la espada Excalibur de la Dama del Lago, la población local ha hecho una pequeña campaña en tono de broma en la que llaman a que la chica sea coronada como la reina de Suecia.

Actualmente, las autoridades investigan la zona, y ya se ha encontrado otro objeto prehistórico. El padre de la niña sueco-estadounidense señala que es posible que se tratara de un entierro acuático. 

Saga, quien es fanática de los Vikingos de Minnesota, ha celebrado este acontecimiento -además de por alcanzar honoríficamente la realeza- sobre todo en alusión a este equipo de fútbol americano, aunque la espada que encontró antecede a los vikingos.

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Este profesor del MIT calculó en 1973 el año en que la humanidad colapsaría (y hasta ahora ha acertado en todo)

Sociedad

Por: pijamasurf - 10/11/2018

Jay Forrester, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts y creador de la “dinámica de sistemas”, predijo en 1973 el año en que la civilización humana podría colapsar

Es muy posible que la humanidad se encuentre en un momento crucial, una especie de encrucijada en donde, por un lado, se presenta la posibilidad de tomar ciertas decisiones, emprender algunas modificaciones sustanciales y actuar de otra manera o, por otro lado, hacer lo mismo que hemos hecho hasta ahora, sin cambios de ningún tipo, ni en nuestros hábitos ni en nuestras ideas, en la manera en que se maneja la economía o se educa a las nuevas generaciones, o en el cuidado del planeta. 

Un camino conduce a cierta restauración del lugar del hombre en el panorama más amplio de la vida en este planeta, a una existencia si no en equilibrio, sí al menos respetuosa de las otras formas de vida con quienes convivimos, y acorde a la condición finita de la Tierra en sí.

El otro camino nos lleva a la destrucción de la vida (como ya ocurre), quizá incluso a la extinción misma de la especie humana, pues nuestra supervivencia está ligada a todos los ciclos naturales del planeta, mismos que desde hace varias décadas hemos afectado seriamente.

¿Este segundo pronóstico es sombrío? Algunos dirán que simplemente es realista. Y, por otro lado, no es nada nuevo. Sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, varios personajes de cierto renombre e instituciones igualmente prestigiosas comenzaron a levantar la voz de alarma respecto del futuro del ser humano, el cual, según esas perspectivas, estaba seriamente amenazado.

Una de esas predicciones fue elaborada por Jay Forrester en 1973. En esa época, Forrester era un profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en donde fue reconocido por desarrollar la “dinámica de sistemas”, un método inicialmente concebido para proyectar el impacto de las políticas gerenciales de grandes empresas. En aquel entonces, fue General Electric quien propuso y financió el proyecto. 

Sin embargo, una vez que Forrester continuó por cuenta propia con sus investigaciones, aplicó el método que había creado a la realidad global del ser humano y su presencia en la Tierra. El profesor tomó en cuenta el ritmo de crecimiento de la población humana, los niveles de industrialización de nuestro modo general de vida, la producción de alimentos y su consumo, las conexiones entre proveedores y consumidores (a gran escala), las condiciones climáticas del planeta, los niveles generales de contaminación provocada por el ser humano y la cantidad de países existentes, entre otras variables. 

Ayudado con los instrumentos computacionales que existían entonces, Forrester llegó a una cifra precisa del año en el que la especie humana colapsaría: el 2040.

Ante este pronóstico, Forrester sugirió la posibilidad de limitar el crecimiento, en varios sentidos, incluso de la población, lo cual fue visto con recelo y le valió ser señalado como un “neomalthusiano” (en alusión a Thomas Malthus, uno de los primeros economistas en recomendar el control de la población como única medida eficaz frente a la finitud de los recursos naturales). 

Pero, por otro lado, en términos generales el profesor no se equivocó en el futuro proyectado. Si ponemos atención a la situación actual, lamentablemente puede decirse que el tiempo le dio la razón. En este video se explica con más detalle la predicción de Forrester:

Si este es el caso, ¿la humanidad tendrá realmente tan poco tiempo de supervivencia? ¿Y por qué si vemos que el colapso es tan evidente, no somos capaces de tomar las medidas adecuadas para evitarlo?

 

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