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Llorar 1 vez a la semana: remedio para una vida sin estrés, asegura experto

Salud

Por: pijamasurf - 10/29/2018

Este profesor japonés recomienda llorar 1 vez por semana para contrarrestar los efectos del estrés

El malestar es posiblemente uno de los estados más enigmáticos de la psique humana, en buena medida porque se trata de una realidad que si bien codificamos de manera general, se expresa subjetivamente. Parafraseando a Tolstói, podríamos decir que cada persona es infeliz a su propia manera.

En ese sentido, vale la pena preguntarse qué quiere decir una persona cuando dice sentirse “estresada”. Como sabemos, esta palabra es un préstamo tomado a la lengua inglesa que, en años recientes, ha servido para hablar pronta y abreviadamente de una variedad de estados emocionales y psicológicos: la tensión nerviosa, la angustia, la impresión de sentirse rebasados por las circunstancias de nuestra existencia, la sensación de frustración, etc. ¿Hacia dónde apunta ese “estrés”?

Implícitamente, al reflexionar al respecto, damos un lugar a eso que nos sucede y que usualmente aprendemos a ignorar. Por distintas razones, la educación que el ser humano recibe no suele otorgarle mucha importancia a las emociones, menos aún cuando se trata de emociones “negativas”, y de ordinario las personas crecen sin sentir la necesidad de conocerse a sí mismas, de entender lo que les sucede y de desarrollar los recursos para navegar mejor por sus propios estados emocionales.

Partiendo de un punto de vista muy distinto, el profesor Hidefumi Yoshida recorre Japón desde hace varios años con la peculiar misión de enseñar a la gente a llorar. 

Yoshida se encontró con esa curiosa tarea cuando en 2014 ofreció una serie de conferencias en la Universidad de Tōhō, en Tokio, a propósito de los beneficios del llanto para una vida emocional equilibrada o saludable. 

A partir de entonces comenzó a recibir numerosas peticiones de escuelas, empresas y otras organizaciones que lo buscaron para repetir dicha presentación o para organizar talleres en los lugares adonde era llamado. 

Apenas en septiembre pasado, el profesor acudió a la escuela preparatoria de la ciudad de Daitō, en Osaka, en donde trabajó junto con 79 estudiantes. En aquella ocasión, el taller consistió en ver una película particularmente triste y conmovedora, dejarse llevar por las emociones experimentadas, llorar para quien así lo deseara y al final escribir sobre las emociones sentidas.

Por su experiencia, Yoshida asegura que el llanto es una acción particularmente efectiva para contrarrestar las sensaciones de angustia o ansiedad que se asocian con el estrés. Desde un punto de vista fisiológico, llorar estimula el sistema nervioso parasimpático, lo cual reduce el ritmo cardíaco y, en consecuencia, suscita una sensación de calma psicológica.

El profesor Yoshida recomienda llorar una vez a la semana, para lo cual puede recurrirse a la ayuda de música, películas o libros que nos conmuevan hasta el llanto.

Más allá de la rigidez con que se presenta este consejo, el fundamento que podemos mirar en las conclusiones de Yoshida es la aceptación de la existencia en todos sus matices, particularmente aquellos que a veces consideramos negativos y por ello indeseables. La tristeza también es parte de la vida, así como el malestar, la angustia. De hecho, es posible que sea su sustancia más preciosa, pues es en buena medida gracias a esa sensación de malestar que un día finalmente nos decidimos a hacer las cosas de otro modo, a arriesgarnos, a buscar más, a intentar de nuevo. Quizá en el fondo ese sea el beneficio de dar un lugar al estrés, en vez de simplemente ignorarlo.

 

También en Pijama Surf: Por estas razones no deberíamos rehuir el dolor, ni físico ni emocional, sino hacerlo parte de nuestra vida

 

Imagen de portada: Permanent Vacation, Jim Jarmusch (1980)

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Salud

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¿Una epidemia de soledad?

La soledad parece ser uno de los grandes problemas de la vida moderna urbanizada hipertecnológica. En un estudio realizado en Estados Unidos, en el que se tomó en cuenta la escala para medir la soledad desarrollada por UCLA, se observó que el 46% de los estadounidenses padece ocasionalmente de soledad, de la sensación de sentirse separados o fuera de algo. Los investigadores de CIGNA que realizaron la investigación concluyen que esto es un nivel casi epidémico de soledad.

El puntaje más alto en la escala (48) predominó entre la generación Z, que incluye a los individuos que tienen entre 18 y 22 años, mientras que, sorprendentemente, las personas de 72 años o más reportaron sentirse menos solas, con un score de 39.

En un estudio en el Reino Unido se encontró que los riesgos asociados a sentirse solo son superiores a fumar 15 cigarros al día. Además se halló una relación entre la soledad y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, pues la soledad suele derivar en que la gente deje de tener estímulos mentales, los cuales usualmente son provistos por otras personas que nos emocionan o nos retan.

En otra investigación se descubrió que en los individuos que se sienten solos o tienen pocas conexiones sociales el riesgo de morir antes de los 70 años aumenta al 50%, mientras que las personas obesas sólo tienen un 30% de riesgo. Así que sentirse solo y no tener conexiones íntimas es peor que comer mucho y comer mal y fumar.

Ahora bien, hay que decir que estar solo como tal no produce ningún problema físico, sino que es el estrés asociado el que deriva en problemas para la salud. En otras palabras, una persona puede estar sola constantemente y no padecer el efecto negativo de la soledad, pues quizá se siente conectada con lo que hace, etc. Sin embargo, es obvio que tener conexiones emocionales íntimas es bueno para la salud.