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¿Los zorros son los nuevos perros? La tendencia de tener zorros domesticados como mascotas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/18/2018

La fascinante mutación genética de los zorros domesticados

Aunque las mascotas extrañas abundan -y generan enorme atracción y fascinación-, en realidad no son domésticas; son solamente individuos dentro de especies que por diferentes factores han aprendido a tolerar a los humanos y, en algunos casos, a formar algún tipo de lazo. Las especies domesticadas, por su parte, están genéticamente adaptadas para convivir con los humanos. Éstas son especies que todos conocemos: los perros, los gatos, los caballos, las vacas, los puercos, etc.; las demás especies son salvajes, aunque en ocasiones puedan vivir amansadas con nosotros.

Los zorros son una especie salvaje que pertenece a la familia de los Canidae, junto con los perros, lobos, coyotes, etc., pero aunque en general son salvajes, una parte de la población de esta especie ha empezado a mutar, y se encuentra en proceso de convertirse en algo similar a lo que le ocurrió a los perros (Canis lupus familiaris), que se separaron de los lobos (Canis lupus) hace unos 15 mil años. Esta "mutación" no es accidental, es causa de la intervención humana.

En 1959 el genetista ruso Dmitri Beliáyev empezó a domesticar a un grupo de zorros bajo la hipótesis de que los animales domésticos son amigables debido a que sus genes gobiernan su comportamiento. Beliáyev seleccionó zorros que eran menos agresivos o tenían menos miedo a los humanos. Así, generación tras generación, sólo permitió que los zorros amigables se reprodujeran. Con el tiempo, los zorros empezaron a acercarse más a los humanos y a estar más cómodos con ellos. Luego de la muerte de Beliáyev, el proyecto ha seguido en marcha, liderado por la genetista Lyudmila Trut, quien escribió un libro titulado How to tame a fox (and build a dog) (Como amansar a un zorro (y construir un perro)).

El siguiente video muestra un proyecto que existe ya en Estados Unidos, de crianza de estos zorros domesticados. Podemos ver que los zorros no son tan empáticos como los perros, aunque ciertamente ya se relacionan con los humanos de una manera radicalmente distinta a la de un zorro salvaje. De cualquier forma, esto es un proyecto a largo plazo. Una de las personas que tiene zorros como mascotas dice que hay momentos sutiles en los que se construye la relación de amistad emocional, poco a poco. Esta práctica resulta un tanto problemática, pues la domesticación no ha llegado al punto de que los zorros dominen sus excreciones, y suelen incluso subirse a las mesas a defecar y demás. Pero son animales hermosos, y con una cierta altiva inteligencia. (Por cierto, tener uno de estos zorros llega a costar unos 7 mil dólares).

El proceso de domesticación no carece de controversia, ya que existe el llamado "síndrome de domesticación". Con el tiempo, los animales domesticados empiezan a desarrollar alteraciones fenotípicas que incluyen disminución de tamaño y cambios en el color de la piel, en la morfología craneal, en la producción hormonal y una importante reducción del tamaño cerebral. Esto es especialmente notorio en el sistema límbico, que controla las respuestas al medioambiente -como el estrés, la agresividad, etc.- y pierde un 40% de su masa total. Los animales domésticos pueden relajarse bajo el cuidado humano.

De cualquier manera, estos estudios son sumamente interesantes para los genetistas, pues ayudan a entender qué fue lo que sucedió con los perros -algo que todavía no se ha comprendido del todo- y, en general, a entender cómo las especies pueden separarse en el transcurso de la evolución.

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La deslumbrante belleza del faisán gran argus

Sin duda, el faisán gran argus (o gran argos) es una de las aves más hermosas e hipnóticas que existen, acaso sólo superada por el pavo real, y eso ya depende de gustos. Como el pavo real, este faisán realiza una danza de atracción en la que despliega sus plumas para que la hembra lo elija y pueda pasar sus genes. El gran argos hace primero su llamado en un claro del bosque y despliega sus plumas, que en ocasiones alcanzan tintes dorados sumamente brillantes, creando una especie de vórtice deslumbrante que la hembra atiende o ignora; si es efectivo, poco después puede montarla para reproducirse.

Esta ave galliforme fue llamada "argos" por el gran naturalista Carlos Linneo, quien se inspiró en Argos, el gigante de cien ojos de la mitología griega. Las plumas del faisán parecen rutilantes ojos iterados. Uno puede pasar horas viendo estos hipnóticos despliegues, en los cuales se revela el alto aprecio que tiene la naturaleza por la belleza, un despliegue de ornamentación que al parecer no tiene otra función más que deslumbrar. Las aves tienen ojos aún más sensibles al color, así que para ellas este fenómeno debe de ser equivalente a uno de esos paraísos árabes; y sin embargo, algunas se muestran indiferentes al pase mágico del gran faisán Panoptes.