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Estas son las 4 claves para reemplazar malos hábitos y cambiar tu mente

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/09/2018

Una estrategia muy básica para reprogramar tu cerebro

Somos animales de hábitos. El hábito es una segunda naturaleza, una segunda naturaleza que puede ser odiosa y parecer casi un destino inescapable. Sólo que en realidad no lo es. Por más arraigados que estén los hábitos, pueden cambiarse, especialmente a través de otros hábitos, observando nuestras reacciones atentamente y reprogramando nuevos patrones poco a poco.

Según han notado diversos investigadores, el cerebro tiende a formar hábitos como una forma de ahorrar esfuerzo; por ejemplo, si cada vez que fuéramos a manejar tuviéramos que estar conscientes de todo lo que estamos haciendo, sería desgastante. El piloto automático hace sentido para gran parte de la existencia, aunque no para todo. 

Cuando el cerebro identifica que ciertos comportamientos producen una recompensa, entonces se crea un hábito. Pero el cerebro no nota realmente la diferencia entre una buena recompensa y una mala -o lo que a nosotros, como el yo que supuestamente controla el organismo, nos parece mala-. Hacer ejercicio o meditar, al igual que ver videos de YouTube durante horas y comer donas, produce ciertas recompensas y genera hábitos.

Según el trabajo del terapeuta Ben Atkinson, existe una estrategia que funciona muy bien y está basada en tres principios básicos para reemplazar malos hábitos con hábitos positivos. A ello, hemos añadido un cuarto principio.

 

1. Motivación

Lo primero es encontrar una motivación adecuada, es decir, algo que realmente nos mueve: ya sea la zanahoria que hará correr al conejo, o el látigo que nos amenaza -pues nos hemos dado cuenta de que, si seguimos así, las cosas realmente se pondrán insoportables-. Algunas personas funcionan mejor "por las buenas", otras "por las malas", pero de cualquier manera es necesario poner una meta y determinar lo que queremos. ¿Estar sanos y vivir más años, mejorar el desempeñó en el trabajo, ser más atractivos...?

 

2. Práctica

El cerebro es plástico, esto es, moldeable y dúctil, pero se necesita aplicar una fuerza constante durante cierto tiempo para que no regrese a su forma anterior. La práctica hace al maestro, o al profesional. Una vez encontrada la motivación correcta, es cuestión de ejecutar un plan de manera organizada y poner a prueba nuestro propio deseo -aquello que "mueve montañas"-. 

Parte de la práctica consiste en no sólo enfrentar la situación que estamos buscando cambiar, sino en ensayarla previamente, prepararnos para tener más herramientas cuando suceda. Por ejemplo, si una persona tiene miedo a hablar en público -aunque, obviamente, la forma más efectiva de superar el miedo es enfrentando la situación-, es apropiado practicar antes en casa, posiblemente con una pareja o alguien de confianza o incluso, aprendiendo a meditar y demás técnicas que pueden ser útiles.

 

3. Aplicación

El momento de trascendencia en el cual se forma un nuevo hábito que reemplaza al viejo es cuando se consigue realizar la conducta deseada, aquello que practicaste antes. Este es el momento de la prueba de alta competencia, cuando estás en la cancha y logras hacer lo que visualizaste. Cuando dejas de pensar tanto en lo que practicaste como en las otras veces que fallaste; es decir, cuando surge el estado de flujo y espontaneidad. Y para que esto ocurra, no hay de otra sino seguirte enfrentando al momento crucial, lanzarte incluso si tienes miedo. 

 

4. Ritmo

O ritmización. Es una práctica común de la educación facilitar el aprendizaje a través del ritmo: música, canciones, rima. Esto puede extrapolarse a todo ámbito. De hecho, el hábito es también una forma de ritmo, aunque a veces caótico y discordante. La manera en la que uno puede invocar el ritmo es, además de con la música, siguiendo series y repeticiones para cualquier proceso. Si se está aprendiendo algo, hay que buscar transformar aquello que se aprende en algo que se pueda cantar o que se pueda bailar. Según el psicólogo Carl Jung, la libido o el deseo se transmite hacia un "nuevo modo de actuación" a través de la ritmización. Aquí uno puede ser creativo, pero lo esencial es encontrar un ritmo -sentirse en ritmo- cuando se lleva a cabo algo que uno quiere convertir en un hábito.

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Sin duda, habrás escuchado sobre los vuelos en globos aerostáticos, así como sobre las exposiciones de estos aparatos en varias ciudades de nuestro país. Teotihuacán se ha vuelto un punto clave para esta actividad, especialmente para los que andan de visita por la CDMX y hasta para los locales que necesitan ver el paisaje desde un punto de vista más alto, para volver a enamorarse de su ciudad.

 

La pregunta que se hacen muchos respecto de este viaje es: ¿qué tiene de nuevo conocer Teotihuacán volando en un globo aerostático? Y sobre todo: ¿por qué vale la pena hacerlo? Respondemos estas preguntas con las razones por las que deberías visitarlo ¡muy pronto!

 

Una experiencia nueva para revivirla siempre

Para empezar, los actos y vivencias nuevos de una persona la hacen lo que es, le enseñan a adaptarse y a ser más flexible. Por ello, este viaje podría convertirse en una transformación personal más allá del hecho de subirse en un globo de aire caliente: una forma de ver todo con nuevos ojos y de purificar tu mente con aires distintos. Y es que desde las alturas podrás contemplar todo muy pequeño; cada vez que subes más y más algunas cosas empiezan a dejar de verse pero, por más diminutas que sean, son detalles que le dan sentido a la vida y al mundo.

 

Aventúrate hacia nuevas alturas sin correr ningún peligro

Una vida sin aventura puede seguir siendo vida, pero con mucho menos sabor que la de los intrépidos y los valientes de este mundo. Por eso, esta experiencia es ideal para aquellos que no desean poner su vida en peligro extremo para sentir un poco de adrenalina en su día a día. Si quieres soltar algo, este es el lugar adecuado: ¡da un grito que se perderá en el aire! Dale a ese vuelo que provoca una sensación de libertad infinita un buen desconecte del piso, pero con “v” de vuelta a la realidad.

 

Vista panorámica de la antigua ciudad prehispánica

Por lo menos una vez en tu vida debes ver esta ciudad antigua, que fue diseñada de manera misteriosa y cuyo verdadero propósito se desconoce hasta la fecha. Parte de la historia de este sitio viene de los mexicas, quienes interpretaron a toda la antigua urbe cosmopolita como la ciudad del Sol, lo cual se nota desde las alturas al ver la distribución de las pirámides del Sol y de la Luna.

El mejor horario para ver “la ciudad de los dioses” en su máximo esplendor es por la mañana, ya que es cuando el cielo está más despejado y se generan las mejores corrientes de aire.

No hay mejor manera de disfrutar de las pirámides que a más de mil metros de altura, en un trayecto aproximado de 45-60 minutos y a una velocidad tranquila de 6km por hora.

 

Descubre una vez más

Si eres de la CDMX no tienes que viajar tan lejos para vivir esta experiencia un fin de semana, lo cual convierte a este en un increíble miniviaje “a la vuelta de la esquina”. Asimismo, si eres del resto de la república mexicana y ya visitaste Teotihuacán alguna vez, podrías aprovechar y realizar esta actividad única.

 

En conclusión, si tienes la oportunidad de hacer un viaje en globo por una antigua ciudad mesoamericana, aprovéchala. ¿Quién te asegura que podrás hacerlo cuando pases al Mictlán?

 

 

Fuente: visitmexico.com