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Las 10 mejores películas de Joaquin Phoenix, uno de los actores más notables de esta época

Arte

Por: pijamasurf - 08/02/2018

Joaquin Phoenix ha consolidado su talento actoral para dar vida a personajes usualmente complejos y contradictorios

Entre los pilares sobre los que descansa el cine, la actuación no es siempre uno en el que reparemos. Irónicamente, esto es buena señal, pues si al ver una película lo último en lo que pensamos es que se trata de una historia ficticia, casi siempre imaginaria, es posible que los actores que vemos en pantalla estén haciendo bien su trabajo.

Con todo, para apreciar una película también es necesario reconocer el talento de los actores. Por ese motivo, en esta ocasión quisimos compartir una breve muestra del trabajo de uno de los mejores de esta época, Joaquin Phoenix, reconocido quizá especialmente por su participación en Her (Spike Jonze, 2013) y más recientemente, por su papel protagónico en la cinta You Were Never Really Here (Lynne Ramsay, 2017; la misma directora de We need to talk about Kevin, 2011).

Como se deja ver en el recuento que hacemos, Phoenix ha adquirido con los años y la práctica un dominio notable de la técnica actoral, particularmente en personajes siempre en riesgo de abismarse ellos mismos en su propia profundidad psicológica. Phoenix ha aprendido a nadar en las aguas turbulentas del conflicto humano, de la contradicción y aun de la perversión y la maldad.

Sin más preámbulo, pasamos al listado, esperando en el futuro realizar otros similares que celebren el talento de otros actores y actrices igualmente destacados.

 

10. We Own the Night, James Gray (2007)

En esta cinta, Phoenix encarna al dueño de un centro nocturno en Nueva York que entra en tratos con la mafia rusa, sin saber que eventualmente esa decisión provocará un enfrentamiento con su hermano (Mark Wahlberg), policía de la ciudad, pero también llevará a la luz de su cotidianidad conflictos con su padre que hasta entonces había preferido ignorar. 

Se trata, como vemos, de un personaje complejo, que través del thriller policíaco hace una metáfora de algunas de las elecciones más propias del ser humano: el bien o el mal, la negligencia de la infancia o la responsabilidad de la madurez, la seducción del placer o la sobriedad del entendimiento.

 

9. I’m Still Here, Casey Affleck (2010)

Sirviéndose de las licencias que permite el falso documental (mockumentary), Casey Affleck y el propio Joaquin Phoenix escribieron esta cinta que parte de la decisión del actor de abandonar la industria fílmica para incursionar en la música, particularmente como cantante de hip-hop y rap.

La película dividió a la crítica e incluso le provocó ciertos problemas a Phoenix por algunas de las escenas, pues en en la cinta se le ve maltratando a personas que trabajan con él, aspirando cocaína y más.

Pero fuera de la polémica, el trabajo supuso para el actor el reto de interpretarse a sí mismo, lo cual, por sencillo que pueda parecer, implica un gran conocimiento y talento para poder ver al yo como el personaje que en esencia es.

 

8. Gladiator, Ridley Scott (2000)

Un blockbuster particularmente exitoso de Ridley Scott nos muestra a Phoenix en el papel de Cómodo, hijo del “filósofo emperador” Marco Aurelio que, una vez muerto su padre, gobernó Roma con locura y desenfreno. 

En la cinta, Phoenix da al último de los Antoninos una personalidad en donde se mezclan la maldad y la seducción, y ofrece uno de los mejores retratos de la perversión a la que conduce el exceso de poder.

 

7. Two Lovers, James Gray (2008)

Esta película sumamente apreciada por la crítica contemporánea es una adaptación libre de Noches blancas, la novela de Fiódor Dostoyevski. Phoenix tiene el papel protagónico: un hombre de mediana edad que aunque parece tener oportunidad de emprender una relación amorosa no con una sino con dos mujeres, no es capaz de actuar en consecuencia, pues vive aquejado por la melancolía y la depresión.

Esta cinta es la tercera de cuatro en las que, hasta el momento, Phoenix ha hecho mancuerna con el director y guionista James Gray, cuyas películas suelen explorar la complejidad de las emociones humanas.

 

6. Walk the Line, James Mangold (2005)

Joaquin Phoenix interpreta aquí nada menos que a Johnny Cash, el icono del country estadounidense que, como otros músicos populares del siglo XX, tuvo una vida polémica y turbulenta. En términos actorales, la cinta demostró la capacidad de imitación de Phoenix, quien incluso en el aspecto físico logró un buen retrato de Cash para la pantalla.

 

5. You Were Never Really Here, Lynne Ramsay (2017)

El trabajo en esta cinta le valió a Phoenix el premio a Mejor Actor del Festival de Cannes del 2017 por un papel que, efectivamente, requirió lo mejor de su talento y sus capacidades. Phoenix interpreta aquí a un soldado en retiro que decide relacionarse con un grupo criminal y trabajar para ellos como sicario. 

El actor mostró los extremos morales a los que puede llegar una persona que, lastimada en el interior e incapaz de asumir sus propias contradicciones, reconduce todos esos conflictos al mundo exterior.

 

4. The Immigrant, James Gray (2013)

La ocasión más reciente en que Phoenix fue dirigido por Gray fue en esta cinta en donde el actor da vida a Bruno Weiss, un "chulo" judío que, entre otras mujeres, explota a  Ewa Cybulska (Marion Cotillard), una inmigrante polonesa en el Nueva York de los años 20 del siglo pasado.

Cabe mencionar que en este caso Gray escribió el papel de Weiss expresamente para Joaquin Phoenix, lo cual tuvo un efecto peculiar en el desarrollo del personaje, siempre complejo, con esos claroscuros que caracterizan a la condición humana.

 

3. Inherent Vice, Paul Thomas Anderson (2014)

Otra mancuerna particularmente fértil para Phoenix ha sido la establecida con el director Paul Thomas Anderson, probablemente uno realizadores estadounidenses más ambiciosos de esta época. 

Inherent Vice es la adaptación de la novela homónima de otro grande, Thomas Pynchon, en la cual Phoenix tiene el papel protagónico de Larry "Doc" Sportello, detective privado y hippie residente en Los Ángeles, California. Luego de aceptar una misión aparentemente sencilla Sportello se ve envuelto en una serie de acontecimientos que oscilan entre lo siniestro y lo ridículo, y en los cuales su talante naturalmente letárgico es puesto a prueba.

La crítica especializada recibió con entusiasmo la cinta y las actuaciones fueron particularmente elogiadas, incluida la de Phoenix.

Como dato anecdótico cabe señalar que el personaje de Sportello pudo haber sido interpretado por Robert Downey Jr., pero las negociaciones con él no llegaron a buen término.

 

2. Her, Spike Jonze (2013)

Theodore Twombly es probablemente uno de los papeles más reconocibles en la trayectoria de Phoenix, en la medida en que Her se convirtió en años recientes en una película de culto, que circula silenciosamente entre personas que la recomiendan vivamente a otras. 

En esta cinta de Spike Jonze, Phoenix interpreta a un hombre tímido, sentimental, triste en ocasiones, que en un futuro paralelo se "enamora" del sistema operativo que lo asiste en la mayoría de sus tareas cotidianas, según es habitual en esa realidad.

En cierta forma, el personaje se encuentra en las antípodas de todos los que Phoenix había encarnado hasta entonces (caracterizados, más bien, por el furor y la densidad emocional), pero quizá por eso haya resultado tan provechoso hacerlo navegar en las aguas quietas de la melancolía.

 

1. The Master, Paul Thomas Anderson (2012)

Esta fue la primera cinta en que Phoenix trabajó con Thomas Anderson, y no sólo eso: también compartió cuadro con otro gran colega suyo, Philip Seymour Hoffman. De hecho, en la cinta puede apreciarse cierta rivalidad entre ambos, fomentada por la propia historia en la que Hoffman interpreta a Lancaster Dodd, cabeza de un culto incipiente que comienza a ganar seguidores, y Phoenix a Freddie Quell, veterano de la segunda guerra mundial que no sabe bien a bien qué hacer de su vida. De inicio florece la amistad entre ambos, pero pronto la relación se complica.

De acuerdo con la crítica, este papel marcó para Phoenix un antes y un después en su carrera, pues de algún modo le hizo encontrarse con la madurez de su talento, pues además de la profundidad psicológica del personaje, Phoenix puso especial énfasis en el correlato corporal de dichas tensiones, creando un retrato todavía más verosímil.

 

¿Qué te parece? ¿Qué piensas tú del trabajo de Joaquin Phoenix? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestros perfiles en redes sociales.

 

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La preciosa playlist que Ryuichi Sakamoto le regaló a su restaurante favorito

Arte

Por: pijamasurf - 08/02/2018

Como buen compositor, Sakamoto no pudo permanecer impasible frente a la música que escuchaba en su restaurante favorito en Nueva York, así que decidió hacer una playlist y ofrecerla al lugar

En un artículo publicado hace tiempo en Revista Ñ, el escritor mexicano Fabio Morábito contó la anécdota de un hombre, escritor también, a quien su esposa le pide redactar un justificante de ausencia para el hijo de ambos, que había faltado a la escuela:

Mientras ella se apura en los preparativos para salir con el niño rumbo al colegio, el hombre lucha en la mesa del comedor con el justificante: quita una coma, vuelve a ponerla, tacha la frase y escribe una nueva, hasta que la mujer, que está esperando en la puerta, pierde la paciencia, le arranca la hoja de las manos y, sin sentarse, garabatea unas líneas, pone su firma y sale corriendo. Era sólo un justificante escolar, pero para el marido, que era un conocido escritor, no había textos inofensivos y aun el más intrascendente de ellos planteaba problemas de eficacia y de estilo. 

Morábito usa la historia para señalar las dificultades que a veces implica la escritura como actividad literaria para la persona que la realiza. Aunque muchos de nosotros escribimos todo el tiempo (mensajes, notas sueltas, publicaciones en las redes sociales, etc.), hay quienes dan otro significado a esa actividad y, por lo mismo, aun cuando se trate de realizarla en circunstancias sencillas, ésta se convierta siempre en un reto y un desafío.

Pero más allá de esta interpretación (que en cierto modo refuerza la idea rebatible de que la creatividad y la neurosis van de la mano), podemos pensar en algo mucho más sencillo: quien por gusto o por oficio se especializa en una disciplina, quien la practica con regularidad, la estudia y adquiere experiencia en ésta, ya no la experimenta del mismo modo que otras personas que conocen superficialmente esa misma actividad. Quien lee con frecuencia, por ejemplo, no lee de la misma manera que quien lee poco; lo mismo quien nada todos los días frente a quien lo hace sólo cuando sale de vacaciones, o quien adquirió afición por un género musical en particular, por ejemplo, que sin duda escuchará con más detalle, con mejor apreciación, que quien lo escucha por primera vez.

Quisimos señalar esta circunstancia para presentar una preciosa playlist que el compositor de origen japonés Ryuichi Sakamoto elaboró para su restaurante favorito en Nueva York, ciudad donde reparte su residencia junto con su natal Tokio. 

No obstante, en este caso no se trató de una de esas “intervenciones” que ocurren a veces, a medio camino entre la publicidad y el espectáculo, cuando una personalidad “cura” la actividad de determinado establecimiento. Nada de eso. El gesto de Sakamoto fue sincero y espontáneo.

Sakamoto es desde hace tiempo cliente habitual de Kajitsu, un restaurante de comida japonesa que sigue los principios del shojin, un término asociado con el budismo que puede traducirse como “cocina devota”. Grosso modo, el shojin se adscribe a la doctrina de la no-violencia (ahimsa) y, por lo tanto, utiliza ingredientes exclusivamente vegetarianos. Asimismo, en su decoración procura mantener la sobriedad propia del zen.

Todo en el lugar parecía satisfacer a Sakamoto, salvo un elemento muy específico: la música. Y es aquí donde retomamos lo que decíamos anteriormente. Quizá para otros comensales la música que sonaba de fondo era trivial o hasta imperceptible, pero no así para un compositor como Sakamoto, quien al menos desde la década de 1970 ha destacado justamente en el género “ambient”, que lleva dicho nombre por su aspiración de crear “atmósferas” definidas a partir del sonido, capaces de inducir experiencias sensoriales completas en la persona que escucha.

No sin humildad, Sakamoto se acercó al dueño del lugar y le ofreció realizar una compilación que pudiera usar en el restaurante. Sin duda la oferta es entre admirable y extraordinaria, pues no parece muy común que un artista renombrado ofrezca gratuitamente poner al servicio de otros la experiencia en su campo de acción.

¿Pero por qué no habría de pasar? “Entre todos sabemos todo”, solía decir Alfonso Reyes, y quizá esa sea la lección que podríamos sacar de esta historia. Aquello que el artista sabe hacer, aunque singular, es equiparable en otro sentido a lo que hace un cocinero, un campesino, una ilustradora, etc., siempre que nuestra vida está puesta en aquello que hacemos.

 

Más detalles sobre la historia en este artículo del New York Times.

 

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