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Los hackers de The Fappening finalmente han sido sentenciados por difundir desnudos de celebridades

En el 2014 se llevó a cabo uno de los robos de imágenes de celebridades más famosos y abundantes en la historia de Internet, el llamado Fappening o el iCloud Leak, en el que se dieron a conocer imágenes de numerosas celebridades, la mayoría de ellas mujeres: Jennifer Lawrence, Kate Upton, Kirsten Dunst, Bar Rafaeli, Blake Lively y muchas otras. Las imágenes, tomadas de la nube por hackers, fueron publicadas en sitios de pornografía y tomaron el título de "the fappening", slang para algo así como el acontecimiento masturbatorio.

El 7 de octubre del 2014, en su primera entrevista luego del Fappening, Jennifer Lawrence declaró a Vanity Fair: "No es un escándalo. Es un crimen sexual. Es una violación sexual. Es desagradable", y agregó: "sólo porque soy una figura pública, sólo porque soy una actriz, no significa que yo pedí esto".

Sobre esto escribimos un artículo analizando lo sucedido: Fappening: ¿violación tumultuaria a Jennifer Lawrnce o doble moral del Internet?. Aquí un fragmento:

En su calidad de fruto prohibido, las imágenes de Jennifer Lawrence (a quien en realidad vimos actuar "desnuda", vestida de azul como Mystique en X-Men: Days of Future Past) y otras celebridades no ofrecen nada que no pueda encontrarse en los terabytes de porno fácilmente accesible, salvo en un punto: son la fatídica realización de la fantasía sexual colectiva emanada de un cuerpo que nunca poseerán. Algunos comentaristas lo equiparan a una violación masiva, tumultuaria, incluso demográfica. Las fantasías sexuales en la era del Internet suelen ser así: contemplativas, casi abstractas en su brutal especialización.

Ahora este caso ha completado su círculo con el anuncio de que George Garofano, de 26 años, tendrá que ir a la cárcel 8 meses por hackear las cuentas de 240 personas y vender las imágenes. Se pedía más tiempo, pero el juez determinó que durante el período del juicio Garofano había sufrido distintas vejaciones que ameritaban una reducción de la condena.

Garofano era el último de los tres hackers involucrados; los otros dos fueron sentenciados a períodos de 9 y 19 meses respectivamente. Finalmente, la demanda de J Law se cumplió, aunque tal vez no con la severidad que la actriz hubiera deseado.

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Por si no era obvio

Hay una cierta ironía en que los teléfonos celulares recientes son llamados "smartphones", pues aunque ciertamente tienen muchas funciones que pueden ser muy útiles, a grandes rasgos parecen tener el efecto contrario a hacernos más inteligentes. En especial, si notamos la importancia fundamental que tiene la facultad de atención para todo proceso cognitivo.

La revista de la Escuela de Medicina de Harvard publicó hace poco un artículo sobre un estudio que vincula el uso de los "teléfonos inteligentes" con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (ADHD en inglés). En esta investigación, los científicos sondearon a 2 mil 500 estudiantes de escuela preparatoria que no tenían este trastorno al inicio del estudio y les pidieron que les contestaran qué tan frecuentemente realizaban 14 diferentes actividades, incluyendo enviar mensajes de texto, revisar sus redes sociales, ver videos, jugar juegos y otras actividades que suelen llevarse a cabo en los teléfonos.

Los investigadores monitorearon a los estudiantes durante intervalos regulares y los examinaron para medir factores asociados con trastornos de la atención. Notaron que sólo el 4.6% de los adolescentes que no reportaron una alta frecuencia de uso de medios digitales tenían síntomas, mientras que 9.5% de los jóvenes que indicaron que utilizaban mucho su smarthpone para siete diferentes actividades mostraban síntomas de trastorno de déficit de atención; la cifra subió a 10.5% en el caso de los que hacían un uso frecuente de sus teléfonos para realizar hasta 14 de las actividades mencionadas. Los investigadores sostienen que el uso frecuente de medios digitales aumenta en un 10% la posibilidad de desarrollar trastorno de déficit de atención e hiperactividad, riesgo que, además, resulta más común en los niños que en las niñas.

Por supuesto, muchos son los factores que deben considerarse, incluido el ambiente en el que viven los jóvenes, sus familias, su predisposición genética (si es que la hubiera), etc., pero además de los resultados, hay algo más poderoso que las estadísticas. Nos referimos a la observación cotidiana que cualquiera puede hacer de los efectos de la tecnología y también, la lógica contundente que existe en el hecho de que dividir la atención entre un teléfono que de manera fragmentaria requiere nuestra atención y el mundo físico en el que nos movemos es simplemente un mal hábito para el cultivo de la atención, la facultad que William James, psicólogo de Harvard, consideraba la más importante para la educación de una persona. 

Otros estudio han vinculado la percepción de la felicidad entre los adolescentes con un bajo uso de los medios digitales.