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Aficionados mexicanos se desbordan de amor hacia su salvador: Corea del Sur

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/26/2018

Fanaticada mexicana le rinde tributo a Corea del Sur, luego de que la selección de ese país le diera una enorme ayuda para pasar a octavos de final en el Mundial de Fútbol

El pase casi milagroso de la Selección Mexicana a la segunda fase en el Mundial de Fútbol Rusia 2018, gracias al triunfo de la selección de Corea del Sur sobre la de Alemania, desató una serie de festejos ocurrentes y desbordados. Al perder 3-0 frente a Suecia en una actuación desastrosa que ponchó la burbuja que se había creado por los primeros resultados de la Selección Mexicana, su destino estaba en las manos del resultado de Corea del Sur-Alemania, hasta el punto de que los aficionados dejaron de ver el partido de México para ver los dramáticos últimos minutos del de Corea del Sur, en el que todavía podía ocurrir algo determinante. Incluso los comentaristas del partido México-Suecia empezaron a narrar el otro partido. Pocos hubieran pensado que Corea del Sur podía superar a Alemania, pero la selección campeona estuvo notablemente en malas condiciones durante todo el torneo. Sin mucho en juego más que honor, los coreanos dieron un partido heroico, especialmente en lo que concierne a México.

Al finalizar el partido, una lluvia de memes empezó a correr en las redes sociales, y los aficionados mexicanos en Rusia y México empezaron a hacer porras sobre los coreanos: "Coreano, hermano, ya eres mexicano". Algunos coreanos que se encontraban en celebraciones en la Ciudad de México, Rusia, Los Ángeles y demás ciudades fueron elevados prácticamente a la calidad de deidades, vitoreados, cargados en hombros y aludidos cordialmente en los cantos.

En la Embajada de Corea del Sur, en las Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México, una pequeña horda de jóvenes llevó mariachi al embajador, quien se unió a las celebraciones, saco el tequila e incluso fue cargado en hombros, en un festejo en el que sin duda se mezcló la alegría con el deseo de los jóvenes de quererse hacer los chistosos y tomarse selfies con el embajador para granjearse likes en las redes sociales. Al festejo se unieron diferentes marcas tratando de sacar provecho de la ocasión, regalando pizzas a los coreanos, servicios gratis y otros. El Mundial de Fútbol es, también, la fiesta mundial del marketing

Como suele ocurrir ante la desgracia -o la cuasi desgracia-, los mexicanos reaccionaron con el mecanismo de defensa usual: el humor.

Más allá de lo curioso del fenómeno, algunas personas creen que es una buena oportunidad para estrechar relaciones y que los mexicanos entren en contacto con la cultura surcoreana, especialmente, tomando en cuenta que muchos mexicanos agrupan a la población asiática migrante bajo el mismo término y no distinguen las particularidades de cada cultura. De la misma manera que la cultura mexicana es más que tacos y sombreros, la cultura coreana es mucho más que el k-pop y el kimchi (aunque, por cierto, el kimchi es una maravilla para la salud estomacal).

 

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Esto es lo que escribió Anthony Bourdain sobre México, un país al que amaba profundamente

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/26/2018

Anthony Bourdain sobre la compleja relación de México y Estados Unidos, y la riqueza de la comida mexicana

El chef y viajero cosmopolita Anthony Bourdain ha muerto tristemente. Para recordarlo rescatamos un notable texto en el que Bourdain analiza la compleja relación de México con Estados Unidos y, particularmente, su relación de afecto por los mexicanos y su rica comida. Bourdain hace énfasis en la nobleza y color de la cultura mexicana, un país que en los últimos tiempos ha empezado a ser reconocido como uno de los más importantes en el mundo gastronómico, a lo que sin duda contribuyó el chef neoyorkino.

Bourdain describió en el texto titulado Bajo el Volcán (como antes la novela de Lowry) las complejidades y las intimidades de la relación entre México y Estados Unidos. Se mostró siempre generoso con los mexicanos y entendió que había cierta hipocresía en la forma en la que Estados Unidos ve a México:

Amamos las drogas mexicanas. Tal vez no tú personalmente, pero nosotros, como nación, consumimos cantidades monumentales de ellas –y recorremos extraordinarias distancias y gastamos grandes sumas para obtenerlas. Amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, y las películas mexicanas. Entonces, ¿porqué no amamos México?

Desestimamos lo que ocurre apenas cruzando la frontera. Quizá estamos avergonzados. Después de todo México ha estado ahí siempre para nosotros, para satisfacer nuestros más oscuros deseos y necesidades. Ya sea para vestirnos como idiotas, alcoholizarnos y broncearnos con el sol de Cancún, arrojar unos pesos a strippers en Tijuana, o pasonearnos con drogas mexicanas, estamos lejos de nuestro mejor comportamiento en México. Nos han visto a muchos de nosotros en nuestro peor faceta. Conocen nuestros deseos más oscuros. 

Bourdain escribió en este texto del 2014 que en los 30 años que pasó cocinando profesionalmente siempre fue un mexicano el que le cuidó la espalda. Y siguió a sus colaboradores en la cocina a sus pueblos en Oaxaca o Puebla, descubriendo los secretos de la cocina mexicana, pueblos gentiles dominados por mujeres. En todos sus años haciendo televisión, escribió, México era el país donde más feliz se sentía su equipo al final del día. Comiendo tacos con salsas de colores brillantes y bebiendo cervezas en calles melancólicas.

México es nuestro hermano de otra madre [brother from another mother]. Un país con el cual, nos guste o no, estamos profunda e inexorablemente involucrados, en un abrazo cercano aunque incómodo. Véanlo. Es tan hermoso. Tiene algunas de las playas más desgarradoramente bellas del mundo. Montañas, desiertos, selvas. Bella arquitectura colonial y una historia trágica, elegante, violenta, ridícula, heroica, lamentable, que rompe el corazón. La región vinícola mexicana es tan espléndida que puede competir con la Toscana. Sus sitios arqueológicos -remanentes de grandes imperios- no tienen parangón. Y, por mucho que creemos que la conocemos, apenas hemos rasgado la superficie de la comida mexicana. No es queso derretido sobre una tortilla dura. No es ni simple ni fácil. No es comida para el medio tiempo de un partido. De hecho, es vieja -más vieja que las grandes cocinas europeas y en general profundamente compleja, sutil y refinada... Podría ser, debería ser, una de las cocinas más excitantes del planeta. Si pusiéramos atención.

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