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Una guía ‘alquímica’ de bebidas alcohólicas y alimentos para acompañarlas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/19/2018

Un ingenioso mapa de inspiración alquímica para el mundo de vinos, licores y cervezas

En el desarrollo de la alquimia, existe una noción sostenida a lo largo de los siglos en torno al balance entre los opuestos. En la terminología del trabajo alquímico es común encontrar alusiones a lo luminoso y lo oscuro, lo sublime y lo terrenal y, también, lo frío y lo cálido.

En parte inspirado por este principio –que, por otro lado, recorre otras tradiciones de pensamiento esotérico– el diseñador Rego Sen realizó una guía para navegar varias de las bebidas alcohólicas más consumidas y algunos de los alimentos que suelen acompañarlas.

A partir de la división clásica de los cuatro elementos, Sen distribuyó bebidas como la cerveza, el vodka, los licores digestivos y los vinos, así como platillos condimentados o postres, asignándole al fuego las bebidas que queman, al aire las bebidas que secan, al agua aquellas que sacian y a la tierra las que amargan.

La ilustración es notable pero, sin duda, no del todo rigurosa con respecto al desarrollo histórico de la alquimia. De cualquier forma puede tomarse como una invitación a tomar en cuenta esas otras formas de pensamiento sobre la vida, en este caso específico, a propósito de lo que llevamos a nuestro cuerpo y que provoca una reacción química. 

Si somos nosotros mismos quienes elegimos los elementos y los ingredientes, ¿por qué no elegir aquellos que propicien reacciones benéficas?

 

En este enlace puedes consultar la imagen en alta resolución

 

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/19/2018

José Naranja, ingeniero aeronáutico de profesión, dejó un día su trabajo y comenzó a viajar; desde entonces consigna sus experiencias en estos admirables cuadernos

El ser humano es migrante por naturaleza. Desde los orígenes remotos de nuestra especie hasta nuestros días (tan llenos de fronteras y limitaciones), en nuestro interior se encuentra inscrito el impulso de salir y conocer, de descubrir, de dejar un día la tierra natal y caminar en dirección al horizonte, a veces con un propósito en mente, a veces sólo por seguir ese impulso nómada que antecede a toda planeación.

José Naranja es un hombre de origen español, que tiene 39 años de edad y durante varios años de su vida se desempeñó como ingeniero aeronáutico. En cierto momento, sin embargo, como Ismael en Moby Dick, sintió el llamado del viaje y decidió dejar su trabajo y salir de viaje. No como si tomara vacaciones o aquello fuera una pausa momentánea, sino que aquella decisión fue un giro determinante en su vida.

A partir de entonces, comenzó a recorrer el mundo. Y aunque por sí misma esta experiencia ya resulta destacada, posee un elemento que la hace aún más relevante. En el 2005, José se hizo de una libreta Moleskine y comenzó a llenarla con observaciones sobre lo que experimentaba. Siempre le había gustado escribir, pero de pronto, quizá por el formato del cuaderno, encontró una libertad expresiva que no había conocido antes.

Texto, dibujos, redacciones relativamente extensas o elaboradas, apuntes sueltos, estampillas postales, boletos de entrada a ciertos lugares, etiquetas comerciales, mapas, bocetos; todo aquello que tuviera cabida en una página en blanco, José lo admitía para sus libretas.

Eventualmente, este viajero incansable dejó de adquirir las libretas Moleskine y empezó a hacer sus propios cuadernos. Con el tiempo también –y gracias en buena medida a las redes sociales– su trabajo comenzó a ganar fama, que si bien no es el principal propósito de José, de algo servirá para persistir en su deseo de viajar.

Los cuadernos, por otro lado, dan muestra de otro de los grandes efectos de los viajes: estimulan la creatividad. Viajar, en cierto sentido, nos da otros ojos, para ver lo desconocido pero también para mirar de otra manera lo que creíamos conocer: las personas, los árboles, los paisajes, la comida y por último, y también al principio, a nosotros mismos. 

 

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