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4 cosas que debes hacer para tomar mejores notas y realmente recordar lo que estudias

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/22/2018

Estos son los secretos para no perder el tiempo y realmente aprender usando notas

¿Cuántas veces hemos dicho que no necesitamos tomar notas, que podemos recordar lo que escuchamos... para luego quedarnos en blanco? O incluso, ¿cuántas veces hemos tomado notas sólo para nunca volver a consultarlas? La realidad es que el ser humano olvida, en promedio, el 40% de la información nueva en tan sólo las primeras 24 horas que le siguen a haberla leído o escuchado. Ante esta coladera mnemónica, la respuesta, hasta el momento inmejorable, ha sido tomar notas. Como sugiere Claire Brown, directora asociada del Victoria Institute, si tomamos notas podemos acercarnos al 100% de recordación. Sobre todo, si tomamos notas de manera organizada e interactuamos con ellas.

Quizás el mayor "hack" en este sentido es interactuar con tus notas al menos una vez en las siguientes 24 horas de haberlas tomado (esto está avalado por la ciencia). La clave está en hacer el aprendizaje activo y no pasivo. Para mantener el máximo porcentaje de eficiencia, se recomienda realizar una tercera repetición durante la semana. A continuación, desglosamos el método enseñado por Brown en cuatro puntos.

 

1. Cómo tomar notas

Brown enseña un método para tomar notas llamado Cornell Note-Taking System, que requiere que se utilicen las notas originales varias veces y en formas diversas, es decir, que estas notas sean trabajadas. Un ejemplo de este sistema, el cual implica que se deje espacio para que se hagan anotaciones posteriores, es la siguiente imagen:

La clave para tomar notas son: preparar la hoja para que se puedan tomar notas de la misma manera; dejar espacio para preguntas; parafrasear o escribir en tus propias palabras; escribir en frases cortas; usar bullets; subrayar lo importante.

 

2. Completar las notas

En la fase que Brown denomina "note making" se debe revisar el contenido; escribir preguntas que podrían responderse en las notas; conectar el material usando símbolos; intercambiar ideas con otros estudiantes para revisar las notas. Esta parte es la que podemos llamar "de completar las notas", y es posterior a la toma.  

 

3. Interactuar con las notas

Esta fase es el estudio activo de las notas. Brown recomienda escribir un pequeño resumen. También, implementar un horario para estudiarlas que se repita en el tiempo. Otra recomendación es usar las preguntas como formas de ensayar un posible examen.

 

4. Reflexionar sobre las notas

Esto quizás es un poco demasiado para el estudiante promedio, pero aquel que realmente tiene un compromiso con el aprendizaje puede beneficiarse de pedir feedback escrito de otro estudiante o de maestros sobre las propias notas. El término reflexión significa, sobre todo, reflexionar periódicamente sobre una unidad o un tema completo de manera regular. Encontramos un lejano eco en la lectio divina que utilizaban los bendictinos para estudiar: Lectio, meditatio, oratio, contemplatio.

 

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/22/2018

Según la ciencia, una vida feliz y saludable puede ser posible mediante vínculos sociales saludables y duraderos…

Una vida feliz es uno de los deseos más frecuentes de las personas; sin embargo, su definición varía según las creencias, ideales y contextos sociohistóricos, económicos o culturales. Por ejemplo, para la filosofía oriental el minimalismo y la espiritualidad son indispensables para una vida feliz, mientras que para la occidental capitalista, la felicidad se traduce en la posesión de la mayor cantidad de objetos y títulos universitarios. Ahora bien, de acuerdo con la ciencia, una vida feliz y saludable puede ser posible mediante vínculos sociales saludables y duraderos…

Para llegar a esta conclusión, la Universidad de Harvard realizó el estudio longitudinal más largo de la historia: durante 75 años –desde 1938– un grupo de investigación en psicología siguió la vida de 724 hombres, desde su adolescencia hasta su senectud, para comprender la verdadera definición de la felicidad. Algunos de los voluntarios del grupo eran estudiantes de Harvard, con trabajos y futuros prometedores –uno de ellos inclusive llegó a ser presidente de EEUU–; otros eran hombres nacidos en las zonas más peligrosas y pobres de Brooklyn de la época. Cada uno de ellos poseía un sueño, durante los primeros años de su vida, de lo que les permitiría alcanzar la felicidad: ser rico, famoso y esforzarse lo suficiente para “ser alguien en la vida”; no obstante, cuando llegaron a la etapa octogenaria, descubrieron que para llevar una vida más saludable y feliz sólo era necesario el amor de las personas a su alrededor.

Según el cuarto director de la investigación, Robert Waldinger, psiquiatra de Harvard, monje zen y psicoanalista, al menos 60 de los 724 hombres que continuaron en el estudio tienen alrededor de 90 años. Algunos de ellos empezaron en un hogar sin electricidad ni espacio para sí, y otros vivían en la comodidad de opulentos y prestigiosos hogares; algunos fueron a la guerra, y otros continuaron realizando trabajos de mano de obra; algunos se volvieron alcohólicos, y otros superaron esa etapa; algunos trabajaron arduamente hasta alcanzar su sueño de ser ricos, y otros perdieron toda su riqueza. Del cúmulo de experiencias que implica una vida humana en dicha investigación se concluyó que por un lado, las relaciones poseen un impacto en la felicidad y salud de nuestras vidas, y por otro, la psicoterapia, la meditación y la sabiduría del zen ayudan a desarrollar herramientas para una vida más plena.

Citando a Waldinger desde su blog:

Hoy en día, pasamos nuestra vida preocupándonos y enfadándonos demasiado. Esto sucede porque tenemos toda una vida por delante de nosotros. Pero una persona mayor vive una vida tranquila porque no presta atención a estos sentimientos. En su lugar, vive con una desenvoltura increíble –de la cual podríamos aprender para vivir en el día a día–.

Esto quiere decir que al vivir con desenvoltura, la prioridad son los vínculos sociales: la pareja, la familia, los amigos y la sociedad. De hecho, en varios estudios del desarrollo en la vida adulta se ha demostrado que una manera de reducir los síntomas de depresión y ansiedad en personas de la tercera edad es mediante su integración en la sociedad, esto es, a través de actividades en las que entren en contacto con otros. Se trata, en otras palabras, del vínculo entre “tú” y “yo” en trascendencia, el cual, a su vez, promueve una mejor salud y una vida más feliz.

Conoce más sobre este estudio con el siguiente video:

 

Foto: Denis Budko