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Por qué el mindfulness se ha convertido en la nueva heroína espiritual

Salud

Por: pijamasurf - 04/21/2018

"Si el Buda estuviera vivo hoy, probablemente no diría: ve a meditar. Diría: arregla tu sociedad para que haya menos sufrimiento en ella"

En los últimos años, el mainstream del mindfulness ha tomado por asalto diferentes áreas de la salud en general, desde sitios de meditación y yoga hasta clínicas psicológicas o de medicina alternativa. Y si bien se han demostrado los muchos beneficios de la meditación mindfulness, es verdad que en muchas ocasiones se utiliza como una vía de evasión de los problemas a los que la sociedad se enfrenta en la actualidad.

En palabras de Dokushô Villalba, maestro zen en el Monasterio Zen Luz Serena, en España:

Aquí estamos, en las ruinas de la modernidad. El fascismo emerge mientras la economía global se estanca. Esto significa un dolor muy real para millones, miles de millones de seres humanos reales. Y, ¿qué hacemos? ¿Meditar? Si el Buda estuviera vivo hoy, probablemente no diría: ve a meditar. Diría: arregla tu sociedad para que haya menos sufrimiento en ella.

No se trata, entonces, de utilizar la meditación como un sustituto del compromiso social: “el objetivo no es darle la espalda a nuestros vecinos y compañeros. Si sólo fuera eso, entonces es mejor no meditar en absoluto. Porque si hacemos eso, no estamos realmente meditando”. Y es que el cuidado intra e interpersonal van de la mano: uno no puede existir sin el otro; por lo tanto, al cuidarse a sí mismo, uno cuida al otro, y viceversa. No obstante, de acuerdo con Villalba, se están “usando técnicas de meditación para fines equivocados: para escapar, huir, embotar el dolor. Esto es como meterse heroína espiritual”.

Debido al colapso del capitalismo y el auge del mindfulness, este último se ha convertido en un antídoto perfecto, en “la máxima respuesta estadounidense al capitalismo agresivamente cruel”. En vez de enfrentar o rebelarse ante la ruptura y fracaso de los gobiernos, institutos, líderes, uno se va a meditar porque ahora se dice que “uno es responsable de su propio dolor y no debería sentir dolor”, y si por cuestiones de la vida aún se siente, lo mejor es adormecerlo, escapar de él, sepultarlo con las técnicas de meditación. ¿Y qué mejor manera que hacerlo de forma casi gratuita?:

¿Cuál es el medicamento más barato y efectivo que existe? La terapia real cuesta dinero. Las drogas reales tienen efectos secundarios. El capital quiere eficiencia pura. Máximos beneficios sin costo alguno. La meditación es la droga perfecta para que el capitalismo termine la mórbida tarea de devorarse a sí mismo.

[Es como cuando te rompen el corazón] ¿Qué haces después, con un corazón roto? Encuentras el medicamento más barato que puedas.

Desgraciadamente esta tendencia va en sentido contrario al verdadero propósito de la meditación, pues ésta no se enfoca en enterrar el dolor, la injusticia o la crueldad, sino en prevenirlos para reducir la incidencia de sus consecuencias. El mainstream del mindfulness es todo lo contrario: “no previene la crueldad. Más bien la excusa, la justifica, la sanciona. La heroína espiritual sólo es realmente necesaria cuando se lucha en una guerra tan salvaje que el horror cotidiano debe ser anestesiado”. Es así que uno aprende a vivir con lo que Villalba llama “lacras morales”, tanto de uno como de otros; y si son insoportables, entonces se aprende a “desprenderse de ellas, adormeciendo el dolor”. Sin embargo, lo que en realidad está pasando es que la crueldad continúa siendo excusada, justificada, permitida y maximizada.

Si realmente se desea meditar es importante tomar en consideración lo que está sucediendo en nuestro entorno, y así entrar en contacto con el verdadero yo –“el yo en ti y el tú en mí. Este es el puro ser. La materia primera de la existencia”–. Para hacerlo, Villalba recomienda lo siguiente:

Para llegar ahí, debes desarrollar la conciencia de la conciencia. Verte a ti mismo viendo. Esto significa que tu ojo interno se vuelve hacia dentro y entonces ves el universo reflejado en tu alma. Una vez que tienes un atisbo de este giro, de repente te das cuenta de que tú eres la primera víctima de toda la crueldad y la violencia que has generado. A esto se le llama karma. Y entonces te das cuenta de por qué la felicidad surge cuando te encuentras a ti mismo en los demás, y a los demás en ti mismo. Así es como es la realidad. La felicidad consiste en vivir esto aunque sea un solo instante. En este punto es cuando entiendes la que es realmente la más grande de todas las leyes universales: estoy en ti, tú estás en mí. Por lo tanto, nunca debes hacer daño a los demás. Tu acción sólo debería aportar luz. Entonces, y sólo entonces, puedes sentirte satisfecho, porque estás en armonía con la verdadera existencia.

Es ahora cuando te encuentras realmente en el aquí y ahora. Antes estabas perdido en la ilusión, el engaño, la autodestrucción, la ignorancia.

 

Fotografía principal: Huffington Post

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¿Existe el amor a primera vista? Esta es la respuesta de los científicos

Salud

Por: pijamasurf - 04/21/2018

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”

Love at first sight, coup de foudre, amor a primera vista, son sólo algunos ejemplos para referirse a esta ráfaga de emociones que inundan de golpe y nos hacen sentir irremediablemente atraídos hacia alguien en específico. La literatura, las películas y la cultura popular se encargaron de definirlo como “amor”; no obstante, ¿qué dice la ciencia al respecto?

La data señala que un poco más del 50% de las personas cree en la existencia del “amor a primera vista” y que al menos uno de cada tres reporta haberlo experimentado en algún momento de su vida. Inclusive existen anécdotas de haberse conocido, casarse 3 meses después y formar una familia 11 años después. Desgraciadamente, un estudio realizado en el 2017 por la Universidad de Groninga en Holanda ha definido a este fugaz estado como una “ilusión positiva”, una memoria sesgada que las parejas utilizan para intensificar las emociones. Esto se debe a que los humanos solemos sesgar los recuerdos, y a partir de ese recuerdo alterado, evaluar la calidad de una decisión –y por lo tanto, se cree que la relación es mejor al retomar de la memoria a largo plazo un recuerdo de lo que realmente sucedió–. De hecho, si se termina esa relación, se refuerza la creencia de que se trataba de “amor a primera vista” y que estaba predeterminado a acabarse desde el primer momento de conocerse; pero, si continúa ahí, probablemente no se califique como “amor a primera vista” –sino como una relación a secas–.

Según el estudio, al menos el 92% de 558 personas que habían reportado experimentar el “amor a primera vista”, mencionaron que después se enamoraron de esa persona y establecieron una relación de pareja con ella; un 8% de esa población no desarrolló ninguna relación, ni emociones más allá de la atracción inicial.

Este mecanismo de crear una ilusión alrededor del “amor a primera vista”, de acuerdo con la investigación, es realmente “la tendencia de las parejas de proyectar sus sentimientos del momento hacia aquella vez que se conocieron”. En otras palabras, a recrear la historia de su pasado para intensificar los sentimientos del presente, subestimando los cambios que han ocurrido con el paso del tiempo y confundiendo la atracción física con el encanto literario del amor:

Hay una correlación entre la atracción física y el amor a primera vista, especialmente cuando se conoce a alguien nuevo. De hecho, diversos estudios han demostrado que la atracción física desde el primer encuentro predice el resultado de que empezarán a salir en citas, y sentirse físicamente atraído hacia alguien predice si se experimentará o no ‘el amor a primera vista’.

Sin olvidar, dicho sea de paso, que este mecanismo también se ha asociado con “el efecto halo” o cómo se asume que el atractivo físico implica cualidades positivas –tales como inteligencia, lealtad, responsabilidad, autoestima, cooperación y compromiso–.

En su estudio “What kind of love is love at first sight? An empirical investigation”, los autores ponen en duda la existencia de este amor romántico que novelas, películas y anécdotas de conocidos se han encargado de popularizar. De hecho, al irlo deshebrando se dieron cuenta de que se trataba de un amalgamamiento de emociones que incluía la atracción física, la intimidad, el compromiso, la pasión y el eros –un estilo de amor caracterizado por la pasión y la intensidad–. Incluso se encontró que la atracción física es un pivote a la hora de experimentar el fenómeno del “amor a primera vista”, permitiendo sentir con intensidad eros, pasión y quizá compromiso a largo plazo. Y no sólo eso; también concluyeron que se trata de una experiencia unilateral:

El amor a primera vista es en ocasiones al principio de un lado, y esto puede servir como una base en el desarrollo de un sentimiento mutuo y en el recuerdo construido en la pareja. […] El perceptor debe ‘convencer’ al objetivo del ‘amor a primera vista’ de su mutua atracción y emoción a lo largo de la trayectoria del desarrollo de la relación.

En conclusión, el amor a primera vista, según la ciencia, no es más que una fuerte primera atracción capaz de contar grandes historias en cenas con amigos; historias que nos obligan a no soltar un libro o a quedarnos en un sofá, acompañados de una manta, viendo una película de amor.