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Estos videos de George Carlin harán que pienses mejor tus ideas políticas

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/29/2018

El último gran humorista de la contracultura estadounidense examina con lucidez la esencia de la política

La política es una disciplina polémica por el hecho un tanto sencillo (aunque no siempre obvio) de que la convivencia humana es conflictiva por definición. El matiz, sin embargo, es que en esa convivencia necesaria entre seres humanos, hay conflictos que pueden “resolverse” en la intimidad o en la inmediatez y otros que, por nuestro propio desarrollo como especie, con el tiempo requirieron de métodos un tanto más complejos: elecciones, representatividad, gobiernos…

Hay quien dirá que todo eso es innecesario (y desde cierta perspectiva, lo es), pero por desgracia, colectivamente no hemos alcanzado el punto de nuestra evolución en que seamos capaces de convivir entre nosotros sin la mediación de una figura de autoridad que nos indique cómo conducirnos, que marque los límites pero quizá sobre todo que nos permita desentendernos de la responsabilidad de nuestras propias decisiones. En cierto sentido, ese es el fundamento de la política moderna: ceder nuestra autonomía y nuestra libertad y, con ellas, la responsabilidad que implica asumir las decisiones u omisiones que hagamos y las consecuencias que se derivan de ellas. Mucho más sencillo que ser libres es permitir que alguien más elija por nosotros.

Particularmente en las últimas décadas siglo XX, el comediante George Carlin fue una voz una crítica del estilo de vida predominante en Estados Unidos, sobre todo en sus aspectos económicos, sociales y políticos. Carlin se convirtió así en una de las principales figuras de la contracultura occidental, sirviéndose del humor y la elocuencia para señalar esas verdades de las que muchos nos damos cuenta pero no siempre atinamos a articular o incluso tenemos cierto temor de aceptarlas conscientemente, por distintos motivos. 

“Se llama 'sueño americano' porque tienes que estar dormido para creerlo”, dice Carlin en uno de los los videos que ahora compartimos, pero muchos de los temas que toca no se limitan únicamente al contexto estadounidense.

Finalmente, los videos muestran también que hubo una época en que, sobre todo en Estados Unidos, el espectáculo conocido como stand-up servía para deslizar opiniones que usualmente se consideran incómodas y que sin embargo es necesario enunciar. Dicho de otro modo, se trataba de un humor que inesperadamente apelaba a la reflexión del público, al desafío de las ideas corrientes y a la puesta en duda de las creencias establecidas. Hoy en día el stand-up se ha vuelto una moda, pero la mayoría de los comediantes que lo encabezan suelen hacer justamente lo opuesto que hacían otros como George Carlin: sus rutinas están basadas en el racismo o el clasismo, el sexismo, la reproducción de clichés culturales y otras formas de humor instantáneo y cómodo. 

Al menos desde la Grecia antigua, reír también ha sido una forma de reflexionar sobre la existencia; como seres humanos, quizá no deberíamos conformarnos con menos que eso.

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Sociedad

Por: pijamasurf - 04/29/2018

El extraordinario caso de Marco Rodríguez Pantoja, el hombre que vivió 12 años de su infancia en la naturaleza con una manada de lobos y que ahora, después de ser obligado a vivir en el mundo civilizado, critica severa pero lúcidamente el mundo de los hombres

Marco Rodríguez Pantoja tiene ahora 71 años de edad y se encuentra sumamente decepcionado por el mundo de los hombres. De los 7 a los 19 años vivió con una manada lobos. En una entrevista con El País cuenta que un día una loba le dio de comer, y que ella fue lo más parecido a una madre que tuvo. Aprendió de los lobos qué alimentos eran buenos para sobrevivir y vivió como uno más de la manada. Antes de quedarse sólo a los 7 años, un anciano cabrero le había enseñado a hacer fuego, lo cual fue vital. Había conocido al anciano luego de que fuera abandonado en la Sierra Morena; su madre había muerto cuando tenía 3 años. Vivió solo en el monte durante 12 años hasta que fue descubierto por la Guardia Civil, que lo separó de su idilio con la naturaleza y lo llevó a vivir al mundo de los humanos.

Notablemente, Rodríguez cuenta que entre los humanos pasa frío, mientras que en la montaña se vestía con pieles y andaba descalzo, sólo se envolvía los pies cuando había nieve -pero no sufría como ahora-. Tenía callos tan grandes que podía darle una patada a una piedra como si fuera "una pelota". (Actualmente, un colectivo recauda fondos para comprarle un caldero). Cuando lo encontró la Guardia Civil, andaba en cuatro patas como los lobos. En el mundo de los humanos ha sufrido abusos y engaños; ha intentado trabajar en la hostelería y en la albañilería, pero nunca con satisfacción. Lo mejor que hace es dar charlas para niños, con el fin de inspirarles amor a los animales. Dice que los adultos no deberían contarles historias para atemorizarlos -como la historia del lobo feroz-. 

Es lapidario en su visión del mundo. Dice que "El hombre lo ha echado todo a perder", que "La ciudad desprende porquería y todo el mundo va a morir", y agrega que "el monte ya no es como era". Ya no puede encontrar el seno reconfortante de la naturaleza; lo modernidad todo lo devora y lo destruye. Alguna vez intentó regresar a su cueva pero se encontró cortijos y portalones eléctricos, y los árboles habían muerto. Ha explorado zonas donde hay lobos, pero éstos ya no se le acercan:

Notas que están ahí al lado, los oyes jadear, y se te ponen los pelos de punta... pero no es tan fácil verlos. Si hay lobos y los llamo, me van a contestar, pero no van a venir a mí... porque no me lavo con barro ni me visto con pieles. Huelo a las cosas de las personas, y me echo colonia.

Rodriguez Pantoja, a quien apodaban "Mowgli", y quien es uno de los pocos casos documentados de personas que crecieron con animales, vive en la alienación. Dice que no le interesan el futbol ni la política; no conecta con las personas. Su caso es un tanto radical, pero acaso ¿no nos está ocurriendo un poco a todos esta alienación, sólo que nosotros nos distraemos de esta terrible realidad que yace en el fondo? Nosotros también hemos perdido, más que él seguramente, la conexión con la naturaleza, con una existencia en armonía con el entorno. Y tal vez esto sea una enfermedad espiritual que logramos apenas paliar al tratar constantemente los síntomas de nuestra angustia existencial, pero nunca las causas. 

 

Foto: Óscar Corral