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Esta pareja coincidió en la misma fotografía 10 años antes de conocerse

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/02/2018

¿Las casualidades no existen? Este hecho podría ser una gran prueba de ello…

A veces la realidad nos sorprende con fenómenos que, paradójicamente, nos hacen dudar de su condición, es decir, nos hacen preguntarnos si la realidad es real o si todo no es más que una ilusión.

Uno de esos fenómenos es la coincidencia, llamada a veces también sincronicidad, por la cual dos hechos con poca o nula probabilidad de ocurrir en el mismo tiempo y espacio encuentran, sin embargo, un punto de conexión y encuentro: una casualidad que se convierte en causalidad. Un ejemplo muy sencillo, que ocurre de tanto en tanto, es pensar en una persona y al poco tiempo recibir una llamada suya, un mensaje, o encontrarla en la calle. 

A veces, también, eso que parece sencillo adquiere otras proporciones… digamos, increíbles. Así ocurre en el caso que ahora reseñamos, en el que un hombre se descubrió en una fotografía de su actual pareja, pero tomada muchos años antes, cuando ni uno ni otro soñaban siquiera en conocerse.

Los protagonistas de esta historia son el Sr. Ye y la Sra. Xue, mismos que se conocieron en el año 2011 en la ciudad china de Chengtu, provincia de Sichuán, en el sudoeste del país. Su historia sería más o menos la de muchos: se encontraron, quizá un amigo o amiga en común los presentó, se gustaron, continuaron viéndose, se enamoraron uno del otro, el algún momento decidieron casarse y tener hijos (gemelas, en su caso). Nada particularmente extraordinario…

Hasta hace unos días, cuando en una reunión en casa de la madre de ella, la conversación derivó hacia el parecido de las hijas de ambos con Xue. Para aportar datos a la cuestión, Ye rebuscó entre las fotografías de juventud de su esposa y, de pronto, se descubrió a sí mismo en una de éstas, tomada en julio del año 2000 en la Plaza del Cuatro de Mayo, ubicada en la ciudad portuaria de Qingdao, provincia de Shandong, también al este del país, en cuyo centro se encuentra la escultura Viento de mayo.

Al mirar la fotografía de su esposa, Ye se reconoció de inmediato en una de las personas tomadas circunstancialmente en el fondo. Recordó que su esposa había hablado alguna vez de esa visita a Qingdao, pero jamás creyó que ambos la hubieran hecho en el mismo preciso momento.

Ye se reconoció además por otro detalle: su postura era la misma que en ese entonces hacía en todas las fotografías que le tomaban. Es decir: no es sólo que estuviera en la fotografía de su esposa sino que, además, la foto fue tomada en el momento en que él era también fotografiado por alguien más. ¿La prueba? Su propia fotografía:

¿Casualidad? ¿Destino? ¿Evidencia de que quizá la realidad es menos real de lo que suponemos? Quizá. Quizá, también, una simple coincidencia, como a veces sucede…

 

En Pijama Surf: Sincronicidad: el significado de las coincidencias en un universo espejo

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Finalmente se explica el origen de la criatura ‘alienígena’ encontrada en Atacama

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/02/2018

"Ata" es el nombre con que se bautizó este extraño esqueleto que un cazador de tesoros encontró en el desierto chileno de Atacama

En agosto del 2003, Oscar Muñoz viajó a La Noria, un pueblo abandonado en pleno desierto de Atacama, en el norte de Chile. Muñoz buscaba entre las ruinas de una iglesia algún tipo de objeto valioso que después pudiera vender, pero para su sorpresa se encontró con algo más: un pequeño esqueleto momificado, de poco menos de 15cm de altura, envuelto en un paño blanco. La criatura tenía aspecto humano, pero no totalmente, y en especial su escasa estatura hizo el hallazgo un tanto extraordinario. Muñoz tomó el esqueleto y salió de La Noria con rumbo a Iquique, ciudad en donde uno de sus compradores habituales de las reliquias que encontraba le ofreció el equivalente a 60 dólares por dichos restos. A partir de entonces comenzó la exposición mediática del esqueleto y las especulaciones sobre su origen; por otro lado, el esqueleto fue bautizado espontáneamente como “Ata”. 

Previsiblemente, la hipótesis que más circuló entonces a propósito de su peculiar aspecto le atribuyó una filiación extraterrestre. Si bien su parecido con la estructura de un ser humano era evidente, la forma cónica y alargada del cráneo hizo pensar de inmediato en esas representaciones pop que se han hecho de las criaturas alienígenas. A la par, la disidencia científica afirmó que a todas luces se trataba de un ser de este mundo, muy probablemente de un feto abortado por una mujer. 

Al final “Ata” terminó en manos de un empresario español, Ramón Navia-Osorio, presidente del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos y entusiasta investigador de los fenómenos asociados con la vida extraterrestre, quien lo compró para poder analizarlo o hacerlo analizar. 

En el 2012, un grupo de investigación integrado por científicos de la Universidad de Stanford y dirigido por Steven Greer emprendió la tarea y tomó algunas muestras de tejido del esqueleto para analizar su material genético. Paralelamente, Greer recuperó muestras de la médula ósea y las envió a Garry Nolan, especialista en inmunología adscrito también a Stanford.

Del primer análisis se concluyó que, en efecto, la criatura compartía material genético con el del ser humano y que su antigüedad era de aproximadamente 40 años. Sin embargo, sea por verdadero rigor científico o por una estrategia mediática asociada con la producción del documental Sirius (Amardeep Kaleka, 2013) que se realizó a partir de estudio de “Ata”, se dijo entonces que dichas pruebas no eran concluyentes, en especial poque no parecía haber una explicación de su tamaño tan reducido.

Ante esas dudas, Nolan decidió realizar sus propios análisis con las muestras que había recibido. En colaboración con Atul Butte, genetista de la Universidad de California, realizó una tomografía computarizada de la médula ósea de “Ata” e igualmente la observaron a través de rayos X, y además de llegar a la misma conclusión de que su material genético es incontrovertiblemente humano, encontraron la respuesta al enigma del tamaño del esqueleto: mutaciones en los genes responsables de la producción de colágeno y la formación de las articulaciones, las costillas y las arterias.

De acuerdo con el reporte de sus investigaciones dado a conocer el pasado 22 de marzo del 2018, dichas mutaciones impidieron al feto desarrollarse normalmente, al tiempo que provocaron las alteraciones en su cráneo. El artículo puede consultarse en este enlace.

En resumen: si existen pruebas del paso de la vida extraterrestre por este planeta, "Ata" no es una de ellas.

 

También en Pijama Surf: Robert Anton Wilson sobre qué son los OVNIs