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10 razones por las cuales la música es lo mejor de la vida

Arte

Por: pijamasurf - 04/15/2018

La (buena) música te hace sentir más. Te hace más inteligente, más creativo, te da sentido y te une con los demás...

Esta lista se propone explayar lúdicamente la famosa frase de Nietzsche: "La vida sin música sería un error". Especialmente, una vida sin buena música. En el palimpsesto del alma, nada se inscribe con tanta fuerza como la música. En la música nos alcanzan esos aires que son la misma sustancia de la vida y sin los cuales todo sería seco y opaco y exánime. La música, además, estimula nuestra creatividad, nuestro aprendizaje, nuestra imaginación, nuestra memoria, nuestro erotismo, nuestro deseo...

 

1. La música te hace sentir más

Más allá de una abstrusa explicación trascendente, lo más sencillo e irrefutable que podemos decir sobre el sentido de la vida es que estamos aquí para sentir. Una vida sin intensidad y sin profundidad es una pobre vida. Independientemente de lo "bueno o malo", la riqueza vital yace en poder presenciar lo que ocurre en plenitud. Y la música parece añadir una dimensión de plenitud, intensidad, fuerza, imaginación, emoción y fantasía a la realidad. La música invita al ser humano a soñar con la grandeza de las emociones, con el amor y con lo heroico, pero también con lo melancólico y lo terrorífico, con lo jovial y lo saturnal. 

 

2. La música tiene una cualidad universal

Según Schopenhauer:

La música se erige más allá de todas las artes... su efecto en la naturaleza más intima del ser humano es tan poderoso, y es tan completa y profundamente entendido en su fuero íntimo [que podemos hablar de la música como de un] lenguaje universal.

En otro lugar, Schopenhauer incluso llegó a decir que la música es una manifestación de la misma voluntad del universo, y por eso es tan penetrante y poderosa.

Antes que Schopenhauer, Pitágoras creyó ver en el orden universal una cierta música, una armonía en las esferas del cosmos. Existe esta profunda intuición de que el cielo es musical. De que en el paraíso se escuchan melodías angelicales y que cuando el ser humano se encuentra a sí mismo, cuando está en armonía, cuando todo fluye, el mundo se experimenta como una sinfonía, como música, como una conexión cósmica, como una vibración unificadora.

 

3. La música se entrelaza con nuestras memorias

A menudo, ciertos momentos de nuestra vida están unidos a cierta música o a ciertos sonidos. La euforia del momento se convierte luego en nostalgia. Ciertas canciones detonan recuerdos y éstos pueden ser bueno o malos, pero generalmente son intensos. Y la intensidad es la vida. Esto sucede en parte por el fenómeno conocido como memoria dependiente del estado. Nuestras memorias son codificadas en relación a un cierto estado neural o a una configuración específica. Por ejemplo, cuando bebemos vino, ello suele detonar memorias de cosas que vivimos cuando bebimos vino anteriormente. La música estimula los recuerdos de las cosas que vivimos cuando la escuchamos anteriormente, y en ese sentido es una máquina de tiempo.

 

4. La música trasciende la razón

Es un hecho famoso que a Freud no le gustaba la música. Lo interesante es la razón de esto. Freud quería ser totalmente científico y racional y al escuchar música sentía algo que no se podía explicar solamente con la razón, un efecto casi místico que le incomodaba. Esto es lo dionisíaco de la música, lo sobrecogedor.

 

5. La música nos educa

Usar el ritmo y la música para el aprendizaje es un fenómeno universal, y estudios recientes muestran que las escuelas que le dan importancia a la música en su plan de estudios obtienen mejores resultados en las evaluaciones. Es decir, las clases de música no sólo ayudan para el aprendizaje de la música; también para otras materias, pues la música es nootrópica. 

Además de esta educación intelectual, la música nos brinda una educación sentimental. Esto encuentra una correlación con el hecho de que las personas suelen sentir nostalgia y una descarga emocional cuando escuchan cierta música, particularmente de la infancia y la adolescencia. Diversos estudios muestran que en esos períodos el cerebro esta creciendo, y la música se codifica con especial robustez en nuestros circuitos neurales. La música con la que crecimos es parte de nuestra capacidad de sentir.

 

6. La música es como el sexo (o como el amor)

Se sabe que la música hace efecto a través de los mismos circuitos que el sexo y la comida -los circuitos de dopamina-. Aunque la música no tiene una función biológica clara como el sexo y la comida, no podemos estar seguros de que no tiene una función evolutiva. Es muy posible que haya jugado un papel importante en la socialización y en algunos ritos que permiten integrar a las comunidades. Sabemos también que la música ayuda en procesos de aprendizaje. Por otro lado, la música es obviamente ritmo y, así, el buen sexo aspira a la música, al ritmo, a la respiración coordinada y al éxtasis  místico-melódico. Shakespeare escribió: "If music be the food of love, play on". La música es, de alguna manera, para nuestra imaginación y nuestras memorias asociadas el alimento del amor, ese buen daemon. El dios del amor no sólo usa flechas; también cuerdas y alientos -liras y flautas-.

 

7. La música es alimento para el espíritu

En La república, Platón escribió: "El entrenamiento musical es el instrumento más poderoso, pues el ritmo y la armonía logran entrar a los recesos más íntimos del alma, y se arraigan ahí, impartiendo gracia si uno está propiamente entrenado...". Y agregó que, en las personas bien entrenadas, la música introduce las ideas de la belleza y el bien y las hace bellas y buenas. Según Platón, ocurre lo contrario en las personas que no han sido bien entrenadas -algo que podemos quizás apreciar en los casos de individuos que son víctimas de la cultura chatarra y de la música de baja calidad, la cual ciertamente no enriquece el alma-. Sin duda, hay un aspecto de subjetividad en esto, pero podemos afirmar, con Platón, que no es lo mismo para el alma una sonata de Debussy que "Despacito".

 

8. La música crea comunión

Esto es algo que todos hemos experimentado de alguna manera, ya sea en una fiesta, en un concierto o en un momento íntimo. La música crea un patrón sobre el cual se puede establecer una conexión emocional. Los científicos han medido los cerebros de personas expuestas a la música y han notado que, literalmente, al escuchar cierta música los cerebros se sincronizan, activándose las mismas zonas, lo cual sugiere que la música provee una experiencia universal. Esta es la gran virtud de la música, pero también el gran peligro. La música puede usarse colectivamente para controlar y manipular a las masas; es por ello que Platón, en su República, propuso prohibir ciertas armonías y ciertos ritmos que podían crear emociones o ideas de poca valía -dejando aquellos que producían valentía, orden y llevaban al amor por la belleza-. Porque "el objetivo de la música [como de la cultura] es el amor a la belleza". Los pensamientos de Platón deben reflexionarse detenidamente en tanto que la música ha sido usada para controlar a las masas, no sólo en eventos masivos, sino sobre todo actualmente a través de la difusión en medios, y la mala música crea lugares comunes (inyecta clichés en el alma), paradigmas chabacanos, emociones baratas, desequilibrio, mezquindad, discordia, etc. Platón ha sido acusado de ser aristócrata en este sentido, y aunque la acusación es acertada, su idea de que la buena música alimenta el alma y la mala la corrompe no puede ser descartada tan fácilmente.

 

9. La música embellece la existencia y por lo tanto, le da sentido a la vida

Regresando al punto anterior, la música es la forma más universal con la que el individuo puede acceder a una dimensión estética; provee experiencias estéticas que son accesibles en tanto que no suelen necesitar de una base conceptual, si bien, obviamente, el oído se entrena y existen diferentes sensibilidades. El ser humano entra a través de la música en contacto con la belleza, como si ésta fuera un numen. El poder numinoso es lo que brinda sentido e inspiración. La idea de orden y armonía en el cosmos tiene un desdoblamiento musical. Como los astros  y las constelaciones, las notas y los acordes. 

 

10. La música invita a la contemplación y/o a la danza

Los estados más sublimes de la conciencia son la contemplación y la danza. Pueden existir por separado pero, en momentos profundos, pueden coincidir. La contemplación es el estado de integración y no-dualidad entre el sujeto que conoce y aquello que es conocido. El hombre que mira el cielo y es el cielo. O, como dijo el poeta:

The wild thyme unseen, or the winter lightning

Or the waterfall, or music heard so deeply

That it is not heard at all, but you are the music

While the music lasts.

(T. S. Eliot)

La danza es el arte que integra el todo en el instante. Todo el cuerpo y todo el espacio: 

O body swayed to music,

O brightening glance,

 How can we know the dancer from the dance?

(W. B. Yeats)

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¿Por qué odiaba Freud la música?

Arte

Por: pijamasurf - 04/15/2018

El padre del psicoanálisis tenía "melofobia", algo que parece revelar algunos rasgos neuróticos de su propia psique

Una de las grandes genialidades de Sigmund Freud fue explorar la cultura humana para encontrar allí paralelos de su propia teoría psicoanalítica: estudiar la mente human tanto clínicamente como en sus manifestaciones artísticas. Aunque Freud fue un gran lector de autores como Shakespeare y cultivo una apreciación de las artes plásticas, no así con la música. En su ensayo sobre el Moises de Miguel Ángel, el neurólogo y psicoanalista austriaco escribe:

Las obras de arte ejercen un poderoso efecto en mí, especialmente aquellas de la literatura, la escultura y un poco menos la pintura... Paso mucho tiempo ante ellas intentando aprehenderlas de mi propia manera, eso es, explicarme las razones de sus efectos. Sin embargo, no puedo hacer esto con la música, soy casi completamente incapaz de obtener placer de ella. Algún giro racional o analítico de mi mente se rebela ante la posibilidad de ser conmovido por una cosa sin saber por qué estoy siendo afectado y qué es lo que me afecta.

Relatos biográficos sugieren que Freud realmente aborrecía la música, incluso parecía tener lo que se conoce como melofobia, el temor irracional a la música. Paradójicamente a Freud no le gustaba la música justamente porque le parecía irracional o inexplicable utilizando medios meramente racionales. Ciertamente la música es la más emocional de las artes, incluso la que más se acerca a la metafísica. Freud quizo hacer de su teoría psicoanálitica una ciencia y desafectarla del pensamiento mágico religioso que tanto aborrecía. En la "república" de Freud no había lugar para los músicos. 

Mucho se ha escrito a posteriori para intentar explicar esta fobia musical. Se ha explicado desde su odio a Wagner y una posible identificación de la música con el espíritu teutónico nazi hasta una teoría un poco rebuscada que sostiene que Freud no podía escuchar tonos, tenía una sordera musical. Sin embargo, se debe mencionar que Freud manifestó interés en la ópera, pero esto ha sido explicado por el contenido literario de la ópera.

La explicación más plausible es la ya mencionada reticencia de Freud a todo lo místico e irracional. Probablemente Freud veía en la música la misma cualidad de comunión que se observa en la religión -y en ello sospechaba un rasgo de manipulación como fue utilizada por los nazis. Él mismo habla de esto cuando dice que no podía dejarse conmover por algo que no podía explicar. De hecho esta resistencia a lo místico, y específicamente a lo parapsicológico, fue parte importante en la personalidad de Freud. Como ha demostrado Mikita Brottman en su libro Phantoms of the Clinic, Freud en ocasiones reconoció la veracidad de fenómenos como la telepatía, pero mantuvo estas observaciones alejadas del conocimiento público, ya que esto podía quitarle autoridad a su teoría. Notablemente esto fue una de las razones por las cuales Carl Jung rompió con su pensamiento y con su persona (además del famoso episodio paranormal o fenómeno de exteriorización catalítica en su oficina en Viena). En su biografía Jung relata que Freud se negaba a discutir aspectos que podían contradecir su teoría de la sexualidad, puesto que podrían quitarle autoridad a la misma, la cual le era sumamente preciada. "Freud, que siempre hacía hincapié en su irreligiosidad, se había construido un dogma, mejor dicho, en lugar del Dios celoso que había perdido, había puesto una imagen forzosa, concretamente la sexualidad". Esta sexualidad era la forma de reemplazar los aspectos divinos y diabólicos de la libido - que "es un Dios y un Diablo" según Jung-  de una manera que para Freud fuera irreprochable científicamente. Sin embargo, la sexualidad tiene una veta profunda que la acerca a lo religioso, al "sentimiento oceánico" que según Freud nunca sintió y más bien entendió como una regresión infantil. Esto es algo que la sexualidad comparte con la música. Jung cree que Freud nunca superó su neurosis y seguramente en esta división en su interior que se observa en su negación de la música podemos ver un rasgo de neurosis