*

X

¿Por qué los monjes budistas tibetanos le tienen más miedo a la muerte que otras religiones o grupos sociales?

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/01/2018

Extrañamente, los monjes budistas tibetanos son los que más miedo le tienen a la aniquilación de su yo, y los más egoístas

Si es que existe una religión que en primera instancia parece ser amiga de la muerte es el budismo (quizás con la excepción de cultos que específicamente adoran a la muerte como "la santa muerte"). Los budistas suelen meditar constantemente sobre su muerte y la impermanencia de todos los fenómenos, y en el caso de los budistas tibetanos algunos incluso visitan cementerios para realizar prácticas meditativas. Además, el budismo enarbola la creencia de que el sí mismo o yo no tiene existencia intrínseca, surge cada instante como consecuencia de causas y condiciones. Aquel que muere no es el mismo que es hoy. Así entonces el budismo enseña el desapego, tanto a la vida material como a ese sí mismo que es la causa de nuestro sufrimiento. Uno pensaría, entonces, que los budistas tibetanos deberían de ser de las personas que menos temor le tienen a la muerte.

Un estudio reciente realizado por académicos de diferentes universidades, incluyendo Harvard, examinó cómo distintas culturas se relacionan con la muerte. Se tomó en cuenta a cristianos (quienes creen que el alma existe en un estado incorpóreo después de la vida); hindúes (quienes creen que el alma persiste después de la muerte y suele reencarnar en otro cuerpo, si es que no alcanza la liberación); personas  no religiosas, y tres distintas poblaciones budistas, entre ellos monjes tibetanos, tibetanos laicos y laicos de Bután.

Los autores tenían la premisa de que "si el sí mismo del futuro es literalmente diferente del sí mismo actual, uno debería tener menos preocupación con la muerte del sí mismo futuro". Extrañamente, los monjes tibetanos mostraron tener más miedo a la muerte, pese a que su creencia en la no continuidad del sí mismo fue la mayor. De manera sorprendente, los monjes tibetanos fueron también los menos generosos cuando se les planteó el prospecto de acortar su vida en favor de extender la de otra persona.

 

Los autores creen que tal vez el miedo a la muerte es demasiado instintivo para domarlo con filosofía. O quizás los monjes tibetano piensan demasiado en la llamada "preciosa vida humana", la cual el Buda enseñó que es una oportunidad sumamente rara y valiosa, y les estresa desperdiciarla y no lograr la liberación del samsara. Por otra parte, cabe notar que los laicos tibetanos, quienes en algunos casos son practicantes tántricos, fueron los que menos miedo expresaron a la muerte. Esto podría indicar que el temor hacia la muerte tal vez no sea un fenómeno budista en general sino algo que tenga que ver con las condiciones monásticas, las cuales podrían exhibir cierta corrupción o incluso una obsesión compulsiva por la muerte. El budismo enseñan fundamentalmente la impermanencia y la compasión, así que el hecho de que los monjes tibetanos sean los más egoístas y los más temerosos a la muerte y específicamente a la aniquilación del sí mismo, parece sugerir que algo no está funcionando en estos monasterios. Claro que hay que tomar todos estos estudios con un grano de sal, aunque mencionando que esta investigación fue realizada por instituciones de gran prestigio. 

Junto con los tibetanos laicos, los hindúes fueron los que menos miedo le tuvieron a la muerte en general. Los cristianos y los no religiosos mostraron un temor muy similar.

Puedes leer más sobre este estudio en el sitio Lion's Roar.

Te podría interesar:

Las 42 reglas del profesor Jordan Peterson para tener una vida llena de significado

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/01/2018

Las 42 reglas de Jordan Peterson a seguir para encontrar significado en la vida, vivir con integridad y crecer moral y espiritualmente

El profesor de psicología de la Universidad de Toronto se ha ganado una enorme popularidad en Internet, particularmente entre los jóvenes, por sus videos en YouTube, podcasts y demás. Peterson es uno de los únicos académicos que parecen arriesgarse a tocar los temas más controversiales y complejos, tanto políticos como sociales y religiosos. Lo hace con una enorme integridad y convicción, a la vez que con un profundo conocimiento que combina tanto el aspecto científico de la psicología clínica como extensas horas de lectura de autores como Jung, Piaget, Dostoyevski, Nietzsche, mitología antigua y moderna (referencias a la cultura pop), textos religiosos, etc... Hay algo del psicólogo James Hillman o acaso de otro canadiense cristiano, Marshall McLuhan, en el brillante flujo discursivo de Peterson, una nueva encarnación de ese Logos mercurial hecha a la medida para la era de YouTube. Peterson es realmente un fenómeno extraordinario, una continuación de la tradición de los viejos oradores que tomaban el agora, ahora en los foros modernos, en las redes sociales y en las telecomunicaciones. 

Jordan Peterson publicó esta serie de sentencias breves que pueden tomarse como especie de reglas o motivos guía para una vida que busca encontrar el sentido o el significado y no perderse en la irresponsabilidad, la superficialidad y el hedonismo. De estas propuestas luego desarrollaría su reciente libro 12 Rules for Life: An Antidote for Chaos.

Por lo que hemos visto, esta es la primera traducción al español de las reglas de Peterson; aquí pueden encontrarse en inglés.

 

Di la verdad.

No hagas cosas que odies.

Actúa de tal manera que puedas decir la verdad sobre cómo actúas.

Busca lo significativo, no lo fácil o conveniente.

Si tienes que elegir, sé el que hace las cosas en vez del que es percibido como el que hace las cosas.

Pon atención.

Asume que la persona a la que estás escuchando puede saber algo que necesitas saber. Escucha con la suficiente fuerza para que lo comparta contigo.

Planea y trabaja con diligencia para mantener el romance en tus relaciones.

Ten cuidado de con quién compartes las buenas noticias.

Ten cuidado de con quién compartes las malas noticias.

Haz por lo menos una cosa mejor en cada lugar al que vayas.

Imagina quién podrías ser y luego dedícate completamente a eso.

No te conviertas en alguien arrogante o resentido.

Intenta hacer una habitación en tu casa la más bella posible. 

Compárate con quien eras ayer, no con quien alguien más es hoy.

Trabaja con todas tus fuerzas en al menos una sola cosa y ve qué sucede.

Si viejas memorias aún te hacen llorar, escríbelas en su totalidad de manera cuidadosa. 

Mantén tus conexiones con las personas.

No denigres descuidadamente las instituciones sociales o el logro artístico.

Trátate a ti mismo como si fueras alguien al cual eres responsable de ayudar.

Pídele a alguien un pequeño favor para que así el o ella te pida otro en el futuro.

Haz amigos de personas que quieren lo mejor para ti.

No intentes rescatar a alguien que no quiere ser rescatado, y sé muy cuidadoso en rescatar a alguien que sí lo desea.

Nada bien hecho es insignificante.

Antes de criticar al mundo, ordena perfectamente tu casa.

Vístete como la persona que quieres ser.

Sé preciso en tus palabras.

Camina con la espalda derecha y los hombros atrás. 

No evites algo aterrador si se interpone en tu camino -y no hagas cosas peligrosas si son innecesarias-. 

No dejes que tus hijos hagan cosas que hagan que te dejen de gustar.

No transformes a tu esposa en una sirvienta.

No ocultes cosas no deseadas en la niebla.

Nota que la oportunidad merodea cuando se ha renunciado a la responsabilidad.

Lee algo escrito por una gran mente.

Acaricia a un gato cuando lo encuentres en la calle.

No molestes a los niños cuando están andando en patineta.

No dejes que los bullies se salgan con la suya.

Escribe una carta al gobierno si crees que algo necesita arreglarse -y propón una solución-.

Recuerda que lo que no sabes es más importante que lo que ya sabes.

Sé agradecido no obstante tu sufrimiento.