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Pigcasso: el adorable puerco que pinta y vende pinturas en miles de dólares (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/23/2018

El puerco Pigcasso no sólo encontró la vida cuando su dueña lo salvó del matadero; encontró la pintura

Cuando Joanne Lefson rescató en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, a un pequeño puerco de una fábrica industrial, una de las primeras cosas que notó es que el pequeño cerdo se comía todo, menos unos pinceles que estaban por allí. Según Joanne, el ahora llamado "Pigcasso" tenía un extraño interés por estos utensilios. Así que decidió jugar con ellos y entrenar a Pigcasso, quien ha demostrado amar la pintura.

Pigcasso recibe recompensas por pintar, pero según su cuidadora él mismo adora expresarse con la pintura. Se trata de un amimal bastante inteligente y sensible, de acuerdo con Joanne.

La pinturas de Pigcasso llegan a venderse en cientos y hasta miles de dólares y han sido expuestas en galerías en diferentes partes del mundo. Claro que a esto contribuye el hecho de que el dinero es destinado a fundaciones y que, evidentemente, es un puerco el que pinta y no un humano (aunque Joanne en ocasiones realiza "colaboraciones" con Pigcasso para terminar las pinturas). De cualquier forma, es indudable que la historia es adorable y única. Existen elefantes y caballos que pintan, aunque, ciertamente, la estrella de la fauna artística es actualmente Pigcasso.

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¿Un ejemplo de pareidolia o un caso de conciencia colectiva? El vuelo de los estorninos siempre nos sorprende

Durante el otoño y el invierno de Europa, uno de los espectáculos más cotidianos y más hermosos que pueden verse en los cielos de varias ciudades es el vuelo de los estorninos (Sturnus vulgaris), pequeñas aves que han sorprendido a los habitantes del Viejo Continente al menos desde los tiempos de Plinio el Viejo.

Su comportamiento en dichas estaciones llama la atención porque se vuelve especialmente colectivo. Si bien en el resto del año vuelan también en parvadas, es durante dichas épocas adversas cuando forman grandes y ruidosas nubes que en las horas del ocaso vuelan de un lado a otro, en una especie de ritual secreto e incomprensible del que nosotros sólo atinamos a intentar descifrar las complejas formas que dibujan en el cielo.

En efecto: en ese vuelo que precede a su descanso, los estorninos realizan complejas maniobras que hasta la fecha no han sido completamente explicadas. Aunque se trata de cientos y aun miles de especímenes en una misma parvada, la coordinación de sus movimientos es perfecta, sin accidentes ni conflictos, y esto además en patrones que no son regulares, sino que cambian a cada instante.

Recientemente, el fotógrafo de origen alemán Daniel Biber tuvo ocasión de tomar algunas fotografías a nubes de estorninos en la Costa Brava de España y, para su sorpresa, al ver los resultados se asombró por la forma que el grupo de aves había adoptado en el cielo: nada menos que una especie de ave gigante, que parece evidente en sus elementos más simples: las alas, el pico, el cuerpo.

El fenómeno, por supuesto, puede ser un caso de “pareidolia”, esa inclinación del cerebro humano a ver patrones donde no los hay, e incluso puede argüirse que todo se explica por el punto de vista del observador, que acaso si cambiara, cambiaría también la forma observada. 

Sea como fuere, estas imágenes no dejan de evocar la idea de una especie de conciencia colectiva: separada en cada uno de los individuos pero, en última instancia, actuando como una sola.