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Antes de abandonar la ciudad e irte a la montaña, abandona esto (o nunca podrás ser libre)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/12/2018

Ir a la montaña o al bosque y abandonar la ruidosa existencia cotidiana es muy tentador, pero antes vale la pena reflexionar si esto no es sólo escapar de nuestro verdadero problema

En la actualidad, el ser humano siente una cierta pesadumbre existencial ligada al estrés y al ruido de la existencia urbana moderna. Muchos tienen sueños de paz bucólica donde imaginan que existen grandes sabios que viven en paz en los bosques y montañas, en comunión con la naturaleza, alejados de la existencia mundana. En China se ha notado una tendencia entre los millennials a buscar el silencio de las montañas y pasar temporadas en eremitorios.

Aunque no hay duda de que una temporada contemplativa en la naturaleza a todos nos puede caer bien, cuando una persona busca abandonar su vida en la ciudad debe ponerse a pensar si no está huyendo y si la razón por la que no se siente bien no está dentro de ella misma. Existe una tendencia a buscar un idilio en la mente -y luego en un lugar lejos de nuestros problemas- que es en realidad un subterfugio, un escape. Y la realidad es que, generalmente, nuestros problemas nos perseguirán a donde sea que vayamos. Puede ser que por unos días se nos olviden si hemos viajado y recibimos el bálsamo de la naturaleza, pero pronto nos alcanzarán nuestros hábitos y nuestros pendientes. Ni siquiera el ambiente sagrado de los Himalayas convierte a alguien en un yogui logrado, ni siquiera otorga paz mental.

Uno de los grandes místicos occidentales, el Maestro Eckhart, nos lo recuerda con singular claridad: "Si todo está bien con un hombre, entonces, verdaderamente, donde sea que esté, con quien sea que esté, él está bien. Pero si las cosas no están bien con él, entonces en todas partes y con todas las personas todo está mal con él", dice el maestro en sus Consejos sobre el discernimiento. Eckhart señala que el hombre que realmente tiene un estado de sabiduría "preserva la misma disposición en el desierto o en la muchedumbre de las calles".

El ser humano debe tener un interés por encontrar un estado de paz y sabiduría, por aprender a desarrollar entre las cosas y las personas "entusiasmo y amor, una clara aprehensión de su vida interna". "Un hombre no puede aprender esto huyendo, rechazando las cosas y encerrándose en una soledad externa, sino que debe practicar la soledad del espíritu, donde sea o con quien sea que esté". Esta soledad del espíritu o vacío del espíritu es cuando alguien "no está confundido por nada, no está apegado a nada, ni tiene atado lo mejor de sí mismo a ningún modo de actuar, y no se preocupa por obtener ganancias personales".

Por lo tanto, antes de abandonar el mundo y sus inconvenientes, "empieza contigo mismo, y abandónate a ti mismo. En verdad que si no empiezas renunciando a ti mismo, a donde sea que vayas encontrarás obstáculos y discordia". Las personas que buscan la paz en las cosas externas, dice Eckhart, entre más lejos se vayan, menos encontrarán lo que están buscando. Van como alguien que se ha perdido y entre más avanza, más se pierde.

La solución, según Eckhart, es renunciar a sí mismo, al ego, abandonar este principio de relacionarse con el mundo a través del del deseo de obtener beneficios personales. El que no ha renunciado a esto, dice, no ha renunciado a nada. "En verdad, el que ha renunciado al reino del mundo, pero no ha renunciado a sí mismo no ha renunciado a nada. Y más aún, quien ha renunciado a sí mismo, no importa lo que tenga, riquezas u honores, ha renunciado a todo". 

Eckhart es un teólogo, así que enseña que se debe renunciar al sí mismo para así poder unirse a la divinidad, ya que cuando no existe la voluntad personal en el individuo, se hace la voluntad divina universal en él y a través de él. Sin embargo, no es necesario recurrir a la religión para poder sacar provecho de esta sabiduría. Lo que Eckhart enseña es algo que está sumamente cerca de las enseñanzas budistas: sugiere que es el apego y la identficación con nuestro propio ego lo que nos impide estar en paz y encontrar el estado de unidad y significado existencial. La verdadera riqueza consiste en estar libre del apego a las cosas; no es necesario hacer algo en específico como alejarse del mundo, es el modo en el que se está en el mundo lo importante. Se puede actuar y participar en el mundo, pero con desapego; exactamente lo que le dice Krishna a Arjuna antes de la batalla del Mahabharata. Más aún, sólo es verdaderamente libre quien ha renunciado a sí mismo, porque no está atado al deseo, al placer y al dolor de hacer que la totalidad de la existencia gire en torno a su propia persona. Y es que todo el sufrimiento y la miseria sólo existen en tanto que pensemos en nosotros mismos. El hombre que renuncia a sí mismo lleva a la montaña dentro, y no hay nada que lo pueda lastimar, porque él mismo es nadie.

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Por qué los millennials están abandonando la religión y buscando la astrología y la brujería

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/12/2018

Existe una tendencia a abandonar la religión e irse por una espiritualidad new age, ¿cuáles serán las consecuencias de esto?

El sitio de tendencias Market Watch ha notado que existe una tendencia entre los millennials a recurrir a la astrología, la brujería, la magia, el ocultismo y a lo que llama "industria de servicios psíquicos", entre lo que se incluye la lectura de tarot, lectura de aura y demás prácticas asociadas con el new age. Esta industria está creciendo, y actualmente genera 2 mil millones de dólares al año en Estados Unidos.

Por otro lado, datos del Pew Research Center muestran que en el 2007, el 81% de las personas de 18 a 29 años nunca dudaban de Dios, mientras que en el 2012 el porcentaje sólo era del 67%. Esta tendencia en general puede enmarcarse en lo que ha sido llamado antes "espiritual pero no religioso".

Banu Guler, cofundador del software de astrología Co-Star, sugiere que existe un vacío de creencias y significado y que la astrología provee sentido en este cosmos solitario, hipermediatizado e hiperracional en el que nos movemos. Carl Jung había dicho que la astrología era la primera forma de psicología, un intento de ordenar la psique, de producir cosmos del caos. 

Es indudable que después de la "muerte de Dios" y el advenimiento de la sociedad secular materialista, existe un vacío de significado. Las personas modernas han perdido la confianza en la religión organizada. Por otro lado, la ciencia que provee bienes materiales y descripciones de la realidad no da respuestas a las grandes preguntas que se hace un individuo, como qué somos o para qué estamos en el mundo. Así entonces, se buscan sustitutos que no parezcan tan peligrosos y que sean más "cool" que la religión, que en nuestra sociedad ha tomado una mala fama. 

Otra explicación tiene que ver, como sugiere la nota de Market Watch, con que cosas como la astrología, la magia wicca, el tarot y demás prácticas son fácilmente consumibles, desde las lecturas en línea hasta los kits de cristales, inciensos, amuletos y demás. Es una espiritualidad hecha para el Internet y el mercado digital.

El gran debate en este sentido es si el hombre puede encontrar valor por sí mismo y con esto significado, sin recurrir a la religión. Jung, por ejemplo, creía que el hombre no era capaz de encontrar consistentemente valores en la vida por sí mismo sin recurrir a algo superior. Ciertamente existe una corriente ateísta -como Sam Harris o Richard Dawkins- que considera que el hombre puede encontrar sentido y moralidad, aun creyendo que el universo no tiene propósito inherente y que al morir dejaremos de existir. Un propósito que es predicado en tratar de hacer lo mejor que podamos en cada momento, vivir en el presente, tratar de ser felices. O simplemente pasar nuestros genes y mientras tanto vincularnos con las personas, en el amor, en la música, en la literatura. Encontrar una moralidad duradera, por otro lado, es más difícil si no se tienen creencias de que nuestros actos tienen consecuencias siempre y no sólo cuando son observados por otra persona.

El cambio de polo a la espiritualidad moderna, que es generalmente una versión más digerible de la religión (y que requiere menos esfuerzo), implica el riesgo de que las tradiciones vayan perdiendo su vitalidad y capacidad de transformar a las personas. El maestro budista Dzongsar Khyentse Rinpoche compara lo que está sucediendo con el budismo -que ahora está siendo presentado como mindfulness- con lo que ocurre con los tacos que se comen en Estados Unidos, que vagamente saben a tacos mexicanos, pero no preservan la fuerza del sabor original.