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Estos son los 3 tipos de motivaciones incorrectas dentro de una práctica espiritual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/02/2018

Todos empezamos una práctica espiritual por los motivos equivocados, y parte importante de la práctica es encontrar el motivo correcto y eficiente

Parte crucial de un trabajo espiritual es descubrir el motivo por el cual nos inclinamos a practicar. En la tradición tántrica shaiva se habla de una motivación eficiente, motivación pura o motivación alineada, a diferencia de la motivación ineficiente. Christopher Wallis, traductor de textos del sánscrito (incluyendo la importante obra The Recognition Sutras, del maestro tántrico del siglo XI, Ksemaraja), señala que en realidad todas las personas empiezan con un motivo impuro o ineficiente y que parte fundamental de la práctica es corregir esto, ya que de otra forma no se puede progresar. Existen tres motivos ineficientes que son comunes en los diferentes caminos espirituales:

 

1. La creencia de que algo está mal en cómo uno es y que la espiritualidad puede solucionar esto

Muchos se acercan a la espiritualidad o a la religión con esta noción de arreglar algo que está mal con ellos. Es la idea de la caída o la expulsión del paraíso.

Este motivo es inefectivo, según el yoga o el tantra, porque no está alineado con la realidad -que es en sí misma buena, perfecta, dichosa- y, por lo tanto, una práctica no puede funcionar bien. Wallis pone el ejemplo de que cuando una persona hace una dieta partiendo de la noción de odiar su propio cuerpo, ello nunca acaba bien. Suelen perder el peso, pero luego lo vuelven a ganar. Una dieta funciona cuando alguien lo hace por amor propio. Esto pasa en el yoga y en el tantra. 

Por el contrario, el yoga, el tantra, el budismo mahayana, vajrayana y demás prácticas enseñan que hay algo sumamente bueno en la naturaleza de una persona y sólo se trata de descubrirlo o eliminar todo lo que lo bloquea. En estas tradiciones se dice que el paraíso o el estado divino es una cuestión de percepción, de depuración de la mente, de entrar en consonancia con la realidad.

El motivo inefectivo o impuro, sin embargo, nos sirve para eventualmente alcanzar el motivo correcto.

 

2. La práctica espiritual que se hace para sentirse bien

Es lógico que busquemos practicar para sentirnos bien, este es el motivo más común. No obstante, esta motivación debe refinarse, porque cuando practicamos para sentirnos bien solemos hacerlo también para no sentirnos mal. Wallis señala que esto es problemático porque entonces evitaremos las partes de la práctica que son difíciles o dolorosas, buscaremos atajos. Asimismo, las personas pueden aferrarse a las sensaciones de dicha y éxtasis y, en consecuencia, no avanzar. En vez de esta motivación, se puede enfocarse en el deseo de saber la verdad.

 

3. Para obtener poderes

Este es la motivación de practicar para obtener poderes mágicos o psíquicos o para magnetizar a las demás personas u obtener poder mundano. Esto es algo de lo que se advierte mucho en la India, ya que existen muchos yoguis que se perdieron, deslumbrados por los siddhis o logros meditativos, y dejaron de buscar la verdad. Wallis dice que esto es lo que se muestra en la película The Secret, donde se busca el poder de manifestar todo lo que uno quiere, lo cual es un valor egoísta. Un valor espiritual es más bien decir: "Vida, ¿qué quieres hacer a través de mí que sea para el mayor beneficio de todos los seres?".

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AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/02/2018

Tolstói habría luchado con una adicción al sexo y encontró en su trabajo un antídoto

La vitalidad del Conde Lev Tolstói es harto conocida. Además de crear una monumental obra literaria e interesarse por temas sumamente diversos como la ecología, los derechos sociales, la espiritualidad y otros, Tolstói tuvo una enorme familia, dando a luz a unos 13 hijos -muchos de los cuales murieron en la infancia-. Una parte importante de Tolstói fue su lucha con el instinto sexual. Algunas personas han especulado que en su juventud fue un adicto al sexo. Por ejemplo, en un escrito que puede considerase una serie de mandamientos para un hombre de genio, él mismo se exhorta a sólo visitar el burdel dos veces al mes. Evidentemente se trataba de otra época, pero algo deja ver esto de su feroz deseo.

Lo interesante, sin embargo, es que al madurar y reformular sus reglas para una buena vida, Tolstoi da por el traste con esta regla de ir a los prostíbulos. En su fase madura Tolstói se anima a:

-Suprimir la lujuria trabajando duro.

Y en esa misma formulación habla de alejarse de las mujeres (hay que decir que Tolstói era un tanto misógino) y dedicarse "a ayudar a los menos afortunados".  Hoy en día muchas personas son adictas al sexo, y sobre todo al porno, lo cual es ciertamente una versión de más baja resolución del sexo. A estas personas podría servirles leer las palabras de Tolstói, quien desde que tenía 18 años se propuso un código personal para alcanzar la grandeza y entendió que el trabajo y la motivación eran una forma de combatir el deseo sexual lujurioso. 

Pensar que cada vez que ves porno estás evitando trabajar en algo que te puede llevar a la grandeza, incluso justamente a conseguir una relación de pareja sana (y tener buen sexo) es un buen recordatorio para superar la adicción a la pornografía. Evidentemente existen terapias y recursos profesionales que pueden y deben utilizarse, pero para algunos, la inspiración de un hombre como Tolstói, que padeció algo que muchos padecen y lo superó (o la menos controló) concentrando esa misma energía sexual en la creatividad de su trabajo, sublimando así su deseo, puede de ser una excelente fuente de inspiración. De cualquier manera, el trabajo y la creatividad siempre son buenas formas de tratar un trastorno.