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Aquí 4 razones para fomentar la inteligencia emocional en este 2018

Salud

Por: pijamasurf - 01/01/2018

Poseer IE implica tanto distinguir entre diferentes emociones a la hora de sentirlas como desarrollar herramientas adecuadas para enfrentar situaciones críticas

En la década de los años 90 del siglo XX, los psicólogos Peter Salovey de la Universidad de Yale y John Mayer de la Universidad de New Hampshire presentaron al mundo el concepto de “inteligencia emocional” –IE–, para explicar la habilidad de comprender y manejar las emociones tanto de uno como de otra persona para generar una influencia positiva en el estado de ánimo. Después, con la viralización del concepto gracias al psicólogo y periodista científico Daniel Goleman, se consideró a la IE como la manera más corta de “ganarse el corazón de las personas, llevar una vida feliz y hacer más dinero”.

Poseer IE implica tanto distinguir entre diferentes emociones a la hora de sentirlas como desarrollar herramientas adecuadas para enfrentar situaciones críticas; entre estas últimas se encuentra comunicar aquello que se siente, buscar nuevas experiencias, crear conceptos o expresiones propios de las emociones que se sienten, y aprender nuevas palabras para poder diversificar tanto las emociones como la comunicación.

Si bien en ocasiones la IE se considera un sinónimo de madurez emocional, a veces las personas pueden confundirla con manipulación –e incluso con rasgos de psicopatía–, pero la realidad es que se trata de un rasgo importante para desarrollar una buena salud tanto física como emocional. Las razones de ello son las siguientes:

 

– Genera vínculos afectivos

La IE brinda la oportunidad de fomentar la empatía en distintas áreas de la vida: en lo laboral, lo amistoso, lo familiar, lo amoroso, etc. Gracias a ello se puede alcanzar un nivel extraordinario de conectividad y unicidad entre la naturaleza, las otras personas y uno mismo, lo cual permite entrar en sintonía con las necesidades tanto propias como de los demás. Incluso, hay quienes dicen que reduce la intensidad o la frecuencia de las peleas.

 

– Mejora la autodisciplina

La mejor manera de abandonar malos hábitos y viejos vicios es conociendo las razones por las que se realizan. Es como si se tratase de un estilo de fitness mental, el cual es igual de importante y beneficioso que la actividad física. Los psicólogos invitan a pensar en los ejemplos de la adicción y la procrastinación: son dos actividades que sirven para regular las emociones negativas –como el estrés, el agobio o la soledad–, por lo que al traer a la conciencia las razones de esas emociones será más fácil estar en dominio de ellas. Es decir, una alta IE está relacionada con mucha disciplina.

 

– Una IE alta brinda popularidad

Un estudio del 2016 encontró que la popularidad de estudiantes inteligentes emocionalmente incrementó con el tiempo en comparación con los estudiantes con una baja IE. En dicha investigación se encontró también que, pese a ser popular en algún punto de sus vidas, los estudiantes narcisistas pierden popularidad conforme envejecen porque poseen bajos niveles de IE.

 

– La IE te vuelve más asertivo.

Cuando uno está muy consciente de sus emociones, adquiere mayor capacidad para tener actos de autocuidado en situaciones críticas, lo cual a su vez permite mejorar la confianza en uno mismo y el autoconcepto. Según John Gottman, terapeuta de pareja, la IE brinda una mayor probabilidad de establecer relaciones de pareja saludables e íntimas.

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Salud

Por: pijamasurf - 01/01/2018

El estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y funcionamiento del cerebro

Constantes peleas, exceso de trabajo, expectativas excesivas. Estas son situaciones que pueden provocar estrés crónico, pequeñas dosis que al volverse parte de la cotidianidad activan todos los miedos y provocan el agobio hasta en el momento más sencillo de la jornada laboral. Y conforme pasa el tiempo y el estrés se vuelve una leal compañía, el cuerpo tanto físico como psíquico sufren una serie de consecuencias: existe una tendencia a la obesidad, un debilitamiento del sistema inmunológico, mayor consumo de drogas, problemas de memoria, enfermedades cardíacas, inapetencia sexual, incidencia de trastornos emocionales como ansiedad y estrés, entre otros malestares que afectan el bienestar general de un individuo. No obstante, ¿cómo es que el estrés crónico puede provocar tanto en el cuerpo?, ¿acaso existe una manera para contrarrestar estas consecuencias?

De acuerdo con múltiples investigaciones en torno al estrés crónico por parte de Mayo Clinic, el estrés crónico impacta negativamente en el bienestar de una persona al cambiar tamaño, estructura y el funcionamiento del cerebro. Todo comienza en el eje hipotalámicosuprarrenal, cuando aumentan los niveles de cortisol y afecta los procesos tanto de la corteza prefrontal –la parte del cerebro responsable del raciocinio y la toma de decisiones–, la neuroplasticidad –la habilidad cerebral para adaptarse a nuevas circunstancias– como de la neurogénesis –la habilidad de producir nuevas células cerebrales–, e incrementa así el tamaño de la amígdala que activa las respuestas de supervivencia –pelea, huida o congelamiento– así como el flujo de sangre en las venas y el corazón. Las consecuencias de este cúmulo de alteraciones fisiológicas resultan en dificultades para dormir, un estado de ánimo irritable, pequeños olvidos, abrumo y sensación de aislamiento, incapacidad de regular emociones y estrés, oleadas de depresión, tendencia a desórdenes de la memoria como la demencia, Alzheimer, entre otros. De hecho, el cuerpo entra en un nuevo sistema homeopático llamado alostasis, en donde el estrés es el nuevo regulador del cuerpo.

Hay ocasiones en que el estrés crónico proviene de un sitio que uno llega a desconocer: incluso seis generaciones por arriba de uno mismo. Basta un trauma, una vida de estrés crónico, para que el ADN de toda una familia se vea alterada con las consecuencias antes mencionadas. De hecho,

La expresión del genoma cambiará según las experiencias con el medio ambiente, y estos cambios epigenéticos se verán reflejados en la heredabilidad durante la procreación de una persona. Esto se descubrió en 1997, cuando en un experimento con ratas, separaron a dos madres con sus respectivas crías. A una de ellas la sometieron a estímulos estresantes; a la otra, a estímulos de cuidados nutritivos. Los resultados fueron sorprendentes: las crías de la primera rata crecieron con la misma expresión del genoma estresante así como un desarrollo cerebral menor, mientras que las de la segunda no mostraron ningún indicio de anormalidad.

A este evento se le conoce como psicogenética, la alteración de los genes por el medio ambiente, o trauma transgeneracional. Seegún Carl G. Jung, una persona que ha sufrido de estrés crónico se encuentra rodeado de “confusión, inocencia y vulnerabilidad debido a los efectos de una vida interrumpida, una herida que parece nunca curarse. Y la realidad es que estas experiencias traumáticas pueden ser irreversibles, ya que las nuevas experiencias se irán adquiriendo dentro de un formato del sistema dañado de la alostasis.”

Si bien es verdad que el estrés es una reacción natural y útil para promover la motivación, alcanzar objetivos y enfrentar crisis de la vida en general, cuando se prolonga y adquiere cantidades insuperables, los desastres comienzan. Pero afortunadamente, existen tres herramientas poderosas para regular estas consecuencias: la actividad física, la meditación  budista y una buena dieta. Ambos ayudan a controlar la respuesta del estrés, a revertir y modular los efectos del cortisol en el sistema y promover las acciones de auto cuidado desde la base biológica.

A continuación te compartimos estos dos videos en donde se profundiza un poco más sobre este tema: