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Entre calcetines y una tarjeta prepagada de determinado establecimiento, ¿cuál es el peor regalo posible?

Regalar algo a alguien tiene cierto grado de complejidad. En cierto momento de la serie homónima, el Dr. House resume el dilema con maestría: “Los regalos nos permiten demostrar con exactitud cuan poco conocemos a una persona”.

Si bien ese puede ser una consideración radical animada por la ironía propia del personaje de la serie, esa dificultad que atribuimos a los regalos suele estar relacionada con dicho principio. Cuando decimos que no sabemos qué regalar en parte lo que decimos entre líneas es que no sabemos bien a bien qué le gusta a la persona a quien queremos hacer ese regalo. Y dado que se nos dice que un obsequio debe agradar al obsequiado, bueno, parece que nos encontramos en un laberinto sin salida: queremos complacer a quien no conocemos.

Darnos cuenta de esa contradicción podría hacernos desistir de querer regalar algo a quien no conocemos, pero lo cierto es que pocas veces damos marcha atrás y preferimos intentar y equivocarnos a quedarnos con la frustración de no haberlo hecho.

Tal valentía puede derivar, sin embargo, en el motivo del infográfico que compartimos a continuación: los peores regalos posibles, mismos que a su vez poseen su propio grado, pues aunque deplorable, una botella de licor se recibe con menos decepción que una tarjeta preparada para comprar en determinado establecimiento. 

El infográfico fue publicado por el sitio Co.Deisgn a partir de un estudio que la organización Consumer Reports elaboró en Estados Unidos sobre los peores regalos que alguien puede recibir en Navidad. Los datos, es cierto, están limitados por estas dos características, la demográfica y la temporal, pero sin duda podemos utilizarla para reflexionar sobre aquello que planeamos obsequiar a alguien. Por si acaso hiciera falta dudarlo aún más.

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Escucha los sonidos ambientales de ‘Blade Runner’ para concentrarte, estudiar o dormir (PLAYLIST)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 12/20/2017

Si eres de las personas que utilizan sonidos ambientales para concentrarse, aquí tienes una alternativa, quizá extravagante, pero útil

Para concentrarse o relajarse, muchas personas se ayudan de música de diversos géneros, en especial de la música clásica que si bien, como compartimos en esta nota, abarca un espectro amplio de emociones, en general tiene fama de ayudar a la tranquilidad.

Sin embargo, en especial en los últimos años, muchas otras personas utilizan el llamado “sonido ambiental”, un concepto que como su nombre lo indica, alude a sonidos más propios de entornos específicos. Por ejemplo, el sonido del mar, del agua de un río, de un bosque, el crepitar del fuego o, incluso, el murmullo de voces y ruidos de un lugar público (como los de un café o un aeropuerto que, según este estudio, estimulan la creatividad). Hay quien encuentra agradable realizar tareas como leer o escribir, o rutinas de ejercicios como el yoga u otro tipo de estiramientos escuchando como fondo estos sonidos.

En esta misma línea compartimos ahora el sonido ambiental de la cinta Blade Runner (Ridley Scott, 1962), esto es, esas mezclas que se realizaron para complementar las escenas de la película y contribuir a crear cierta atmósfera o provocar algún efecto anímico y que, por otro lado, no pertenecen estrictamente al soundtrack.

La playlist que compartimos se encuentra en el canal de YouTube de Crysknife007, quien se ha especializado en el género de los sonidos cinematográficos y, aún más específicamente, en crear sonido ambiental para cintas o series de ciencia ficción. 

En este mismo canal, por cierto, se encuentran otras grabaciones que quizá sirvan también al propósito de la relajación o la atención. El sonido ambiente de la Estrella de la Muerte, por ejemplo, bien puede funcionar como ruido blanco que algunas personas utilizan para bloquear las distracciones del exterior y concentrarse así en las labores que realizan.

 

O esta playlist con tonos en frecuencias específicas que, según ciertos estudios, generan efectos determinados en nuestro estado espiritual.

 

Opciones quizá extravagante pero indudablemente útiles.

 

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