*

X

Políticos e intelectuales reaccionan a la muerte de Fidel Castro

Política

Por: Pijamasurf - 11/26/2016

Crónica de una muerte anunciada

Ante la muerte de Fidel Castro, el polémico exmandatario de Cuba, quien fuera uno de los más longevos dictadores, considerado por muchos un tirano y por otros el "último revolucionario", se han producido diversas reacciones. No hay duda de que Fidel en muchos aspectos fue un líder duro, acusado de no respetar los derechos humanos según están instituidos internacionalmente, que muchas veces fue necio en su defensa de la revolución y del socialismo, pero también es indudable que fue una de las pocas personas capaces de resistirse al capitalismo y al poder imperial estadounidense, expresando con ahínco un discurso alternativo al neoliberalismo y al materialismo. Se le conoció también por congregar a intelectuales de izquierda como García Márquez o Jean-Paul Sartre, entre otros: su efervescencia por la palabra, por el discurso y la arenga, lo hicieron un memorable aunque a veces tedioso orador y conversador. Fidel memorablemente dijo: "Quien no sea capaz de luchar por otros no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".

Fidel había dejado el poder a su hermano Raul después de una enfermedad en el 2006, por lo que su muerte no cambia mucho la actualidad política de Cuba; se puede decir, parafraseado el título de un libro de García Márquez, que su muerte fue una crónica anunciada, sin embargo sí tiene una influencia simbólica que está por verse. Una figura como Fidel parece de otro tiempo, demasiado grande, ligada a una tipo de conciencia que ha sido aplastada por la economía global. La muerte de Castro es un signo de los tiempos, la izquierda en el mundo está en un estado moribundo y no parece producir el necesario contrapeso ante una ola mundial de nacionalismo que tiende a radicalizarse hacia la derecha. 

Donald Trump, tirando por la borda el trabajo político conciliatorio de Obama, reaccionó diciendo que Castro era un "brutal dictador". El vicepresidente electo Mike Pence dijo que una nueva esperanza existe para liberar a Cuba y enfatizó que apoyarán "al pueblo cubano oprimido en aras de una Cuba democrática y libre". Newt Gingrich advirtió que Obama no debe ir al funeral ni mostrar sus respetos. 

El expresidente Carter tuvo una reacción muy distinta: "Rosalynn y yo compartimos muestra solidaridad con la familia Castro y los cubanos. Recordamos afectuosamente nuestra visita a Cuba y el amor por su país. Deseamos a los cubanos paz y prosperidad en los años venideros".

Juan Manuel Santos reconoció el papel de Castro en el proceso de paz de Colombia: "Fidel Castro reconoció al final de sus días que la lucha armada no era el camino. Contribuyó así a poner fin al conflicto colombiano".

El político mexicano Cuahtémoc Cardenas dijo: "Fidel luchó siempre por la emancipación de su pueblo, congruente con los más dignos ideales internacionalistas".

Vargas Llosa dijo:

Espero que esta muerte abra en Cuba un período de apertura, de tolerancia, de democratización. La historia hará un balance de estos 55 años que acaban ahora con la muerte del dictador cubano. Él dijo que la historia le absolverá. Y yo estoy seguro de que a Fidel no lo absolverá la historia.

Juan Villoro:

Lo considerábamos inmortal, pero al final hemos visto que era humano... Tengo la edad de la revolución cubana y hemos envejecido juntos. Fue la depositaria de muchos ideales de justicia social, pero ella misma los fue traicionando. Los motivos son variados, pero fueron decisivos sus propios errores y la persecución de disidentes.


Daniel Divinsky:

Fidel marcó un giro en la historia de América Latina, más allá de los desbordes posteriores… ¿Lo peor? El avasallamiento de los derechos humanos, la persecución de personas que no estaban contra la Revolución sino que buscaba reformas, no derrocarlo.

Para el conocido editor argentino, de 74 años, no hay herederos de Fidel: “Se acaba en sí mismo. En los últimos tiempos decepcionó mucho. Como decía Perón de sí mismo, era ya un león herbívoro. Surgirán otros, pero ya no habrá un liderazgo individual como el suyo".

El poeta Rafael Alberti había dicho de Fidel en 1996:

Las ideas como las que Fidel Castro defiende no envejecen nunca. Sigo reteniendo del líder cubano la imagen de un heroico homérico, tanto por sus incontables combates pletóricos de juventud como por su impresionante personalidad. Fidel es la esperanzada luz de un futuro más solidario y más justo. 

 

Aquí pueden consultarse una serie de artículos escritos por Fidel en los últimos años

Te podría interesar:
Bienvenidos a la era de la posverdad

En su más reciente documental HyperNormalisation, Adam Curtis anuncia: "Vivimos en un mundo donde los poderosos nos engañan. Sabemos que mienten, y ellos saben que sabemos que mienten, pero no les importa. Decimos que nos importa, pero no hacemos nada. Nada nunca cambia. Es normal. Bienvenidos al mundo de la posverdad”.

La imagen del póster de este mundo de la posverdad y la pospolítica (términos que utiliza Curtis) bien podría ser Donald Trump y en general estas elecciones. Trump, aunque involucrado en numerosos casos de corrupción, discriminación y simplemente engaño y mentira, no se ha visto afectado de manera significativa por toda una oleada de información en los medios más reconocidos del mundo que lo revela como un ilusionista, un showman, un estrella de reality TV en un mundo donde la realidad ya no existe. El caso de Trump llega al paroxismo, pero también Hillary Clinton ha sido expuesta en una relación de connivencia con los bancos y los medios, además de que en reiteradas ocasiones se ha demostrado que ha dicho mentiras. Para su suerte, Hillary se beneficia del vaudeville político de Trump, se vuelve un mal menor y si bien su candidatura es sumamente débil, no es realmente importante ya que de todas maneras los políticos realmente no tienen mucho poder, no al menos de cambiar el sistema. Trump en cierta forma representa una singularidad, un torbellino de caos, pero no amenaza realmente al sistema, sólo amenaza a la realidad misma, a sustituirla con una perenne fantasía, la sumisión a un mundo que no sólo es falso, sino que se sabe falso y aun así continúa. 

La elección del 2016 en Estados Unidos, independientemente del ganador, ha sido altamente reveladora sobre el estado actual de la política --elecciones que ya Noam Chomsky hace décadas había descrito no como un enfrentamiento de ideologías y partidos que se oponen sino como una competencia, una especie de pitch de agencias de relaciones públicas, de marketing. La elección ha mostrado que las personas tienen una enorme capacidad para filtrar y desechar todo lo que no coincide y no afirma su propia visión del mundo y sólo escuchar lo que quieren oír. El estado actual de la política parece probar que las personas no experimentan la realidad, experimentan siempre su realidad (algo en lo que coincide la neurociencia). Esto es algo que está ya embebido en el sistema de los medios y particularmente en Internet, con las llamadas "filter bubbles", algoritmos que regresan a las personas versiones expandidas de lo que, de entrada, ya les gusta y de esta manera los protegen de encontrarse con información que desafía sus creencias (y de paso crean un adictivo feed de confort y dopamina). El axioma operativo es "si te gustó esto, amarás esto otro", y así ad infinitum.

"En esta elección las personas blancas en el Partido Republicano se decidieron por el más enfadado, abyecto y vil individuo al cual pudieron impulsar --un artista del engaño, y cuyo engaño ellos mismos conocían", dice Steven W. Thrasher, columnista de The Guardian. En esto podemos incluir al electorado --que recibe información de que se trata de un engaño, de una gran mentira, pero pretende que no ha escuchado esto o que la misma información es también un engaño. Así, en esta elección vemos cómo la política madura a su estado esencial de irrealidad, el cual parece ser ya una definición de su estatus. Un espectáculo en el que todos fingen que les importa la verdad, pero que ciertamente no se trata de la verdad, sino de tapar el gran vacío de la irrealidad con discursos que afirman el poder y la diferencia. Lo cual es otra gran ilusión, porque a final de cuentas los políticos no tienen ya el poder de hacer cambios "verdaderos" o significativos, el poder está en las corporaciones y cada vez más en el mismo sistema financiero y en los sistemas informáticos. La visión de un mundo polarizado entre diferentes ideologías, partidos y políticos es una visión simplista, de una narrativa clara, en un mundo demasiado complejo en el que las narrativas se han dislocado. La política actualmente asume mayormente un papel de entretenimiento en el balance del poder global. Distraer para que las cosas sigan igual y no sea necesario enfrentar la impotencia. Este entretenimiento, por supuesto, como las películas más taquilleras, esta cargado de miedo, horror, comedia, intriga y controversia y demás sensaciones que mantienen la espectador cautivo. Adam Curtis ha sugerido que el caso de Donald Trump ha inaugurado una nueva era en que el poder de los políticos se limita a generar clics en Internet y perfiles demográficos, los cuales alimentan a los sistemas de información y las compañías de big data que traducen los datos en predicciones y en nuevos algoritmos para influir en la conducta. 

Adam Curtis entiende el caso de Trump como posible sólo en un mundo hiperindividualista en el que todas las personas tienen su propia versión de la verdad y en el que la política es una especie de parche para mostrar que el poder ya no está donde estaba antes. En una reciente entrevista explica:

Lo que he intentado mostrar es que el capitalismo pensó: "Genial, podemos darles a las personas un montón de cosas que las hacen sentir como ellos mismos". El problema de la política es que es muy difícil crear un movimiento político a partir de personas hiperindividualistas, porque todos tienen su propia versión de la verdad. Esto impide que los políticos afecten a las personas y las unifiquen. La política ha sido destruida por eso [por el hiperindividualismo]. Así que Trump ha aceptado esto --ha dicho, pues, todos tienen sus propias verdades, así yo también tengo mis propias verdades... Si te fijas en Trump, él es el más grande ejemplo del individuo autoactualizado. Lo que piensa ese momento en el escenario es real. ¿Así que si tienes una gran cantidad de personas encerradas en su cabeza, entonces cómo cambias el mundo? Porque cada uno tiene un mundo diferente. Y eso es lo que Trump ha enfatizado, la inhabilidad de los políticos.

Curtis sugiere que vivimos en un mundo de la posverdad donde se gratifica a las personas para que todos crean que su propia versión del mundo es verdad. Y Trump ha mostrado este mundo, venciendo o inutilizando al periodismo. Mientras que el periodismo revelaba actos de corrupción, racismo, sexismo y demás, la popularidad de Trump seguía subiendo, porque las personas dejaron de creer en los medios (cada uno desde su torre de marfil de la realidad). "Si alguien como Trump viene y dice mentiras todo el tiempo y un periodista muestra que está mintiendo y a nadie le importa y su popularidad sigue subiendo, yo diría que el periodismo ha perdido su principal fundamento". Curtis sugiere que Trump ha mostrado a los periodistas que su función ya no es la que creen: revelar la verdad, mostrar la realidad. Podemos conjeturar que el rol del periodista ahora es simplemente seguir alimentando a las personas de la verdad que ya han elegido, amplificar el espectáculo, ser parte de una casa de espejos en la que todos se ven a sí mismos iterados en el mundo.

 

Ve aquí HyperNormalisation

 

Twitter del autor: @alepholo