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El cuerpo no es para siempre, pero los diamantes al menos simulan serlo

A diferencia del cuerpo los diamantes, nos hemos dicho, son para siempre. Esta resistencia al tiempo aunada a la luminosidad hacen de los diamantes imágenes de lo eterno y lo puro, aquello más preciado. Es por esto que el proyecto de Rinaldo Willy tiene una atracción tan peculiar. Su empresa Algordanza (palabra que significa "recuerdo") convierte los restos de personas en diamantes, como si de esta forma lograran la eternidad, un estado más allá de la corrupción o incluso de manera literal el "cuerpo de diamante" que en el budismo vajrayana significa el cuerpo iluminado que supera la corrupción y el ciclo de la muerte y el sufrimiento.

Ubicada en el oeste de Suiza, Algordanza transfigura en diamante a más de 850 personas al año, con un costo de entre 5 mil y 22 mil dólares dependiendo qué tan grande quieren los familiares que sea el diamante de la transfiguración. Existen otras empresas que hacen esto, pero la empresa de Willy es pionera. 

Willy le contó a Motherboard que la idea surgió cuando estaba en la universidad y leyó que se podían producir diamantes de las cenizas. Esto sin embargo se refería a cenizas vegetales, no humanas.

Para poder fabricar estos diamantes fúnebres, las cenizas son tratadas con agentes químicos que extraen el carbón que contienen. Luego el carbón se calienta a altas temperaturas y es convertido en grafito. El grafito se coloca en máquinas que reproducen las condiciones que existen en las profundidades de la tierra, donde se forman naturalmente los diamantes durante miles de años a temperaturas de cerca de 1500°C. Este proceso de aceleración artificial permite después de un par de meses obtener un diamante. Los restos de alguien hechos diamante. Un diamante sintético que tiene todas las características de un diamante normal, sólo que por su origen tiene un precio menor. 

De la misma manera que un diamante en un anillo es una promesa de amor (aunque muchas veces de un amor mediado por el dinero), los diamantes de muertos que se llevan en sortijas pueden ser recuerdos del amor pasado.

La idea tiene el atractivo de que los cementerios y los procesos de desintegración de los cuerpos son generalmente percibidos como sucios y poco deseables, mientras que el diamante contrasta con la idea opuesta: limpieza, belleza, algo que todos quieren. No obstante, también se podría decir que existe cierta frivolidad propia del materialismo capitalista en transformar a una persona en un diamante, en una especie de tesoro material que genera ambición y admiración. Depende de la perspectiva que se tome, puede haber mucha pureza en ello o una ilusión un tanto corrupta.  

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¿Quieres ser un banquero exitoso? Anula toda emoción y empatía

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2016

Los banqueros anulan su personalidad, interés y sentido de vida para enfocarse sólo en una cosa: el dinero

Un interesante estudio de las personalidades de mujeres y hombres londinenses que se dedican a las inversiones financieras arroja inquietantes resultados sobre esta profesión y las personas que deciden perseguir este negocio. Según Maxine Robertson, investigadora de la Universidad Queen Mary de Londres, existe una característica esencial en los banqueros: no tienen una personalidad. "Su personalidad es puesta en stand by". Tienen una vida sin identidad, no muestran verdadero interés en nada y no obtienen significado de ninguna de las cosas que la mayoría de las personas... salvo una: el dinero.

El sondeo dejó ver que los banqueros exhibieron una "total falta de emoción"; las mujeres banqueras dijeron que "el sexismo es ubicuo en el trabajo" sin ningún sobresalto; uno de los entrevistados tranquilamente afirma que el banco donde trabaja y lo que hacen con las personas "es una mierda", lo cual no parece importarle en lo más mínimo; otros manifestaron que la honestidad "limita las posibilidades de crecimiento en su carrera" y dijeron que la lealtad a un banco es estúpida.

No es sorpresa que el sitio Quartz compara a esta hueste de individuos insensibles con el famoso protagonista de la novela de Bret Easton Ellis American Psycho. Los banqueros tienen características que fácilmente pueden confundirse con las de un psicópata. ¿Pero acaso no el mismo sistema que fomenta el crecimiento económico sin ningún reparo por cuestiones de bienestar humano tiene también ciertos rasgos de esta patología?

Robertson sugiere que los bancos atraen a personas inteligentes y ambiciosas y las transforman en autómatas insensibles por una rara mezcla de alta especialización y "casi ninguna seguridad en su trabajo", una especie de droga que los engancha y de alguna manera los anestesia. Vivir exclusivamente dedicado al dinero y a los espectrales instrumentos financieros (que hacen dinero por sólo tener dinero, sin ningún sustento en el mundo material) puede acabar con el alma de un individuo.