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Consejos para prevenir la violencia sexual durante ceremonias con sustancias psicoactivas

Por: pijamasurf - 01/13/2016

Ningún espacio está libre de la violencia física y psicológica: las ceremonias donde se toman sustancias psicoactivas, enteógenas, psicodélicas, etc., ha sido el desafortunado escenario de estos abusos. Aquí te damos algunas recomendaciones para protegerte a ti y a los demás
Imagen: queaprendemoshoy.com

Imagen: queaprendemoshoy.com

 

Annie Oak es terapeuta y fundadora del Women's Visionary Congress (WVC), un importante encuentro sostenido en San Francisco desde 2007 que busca investigar e integrar experiencias de sanadores, activistas y artistas de todo tipo mediante procedimientos rituales, con un enfoque de género. A pesar de que el encuentro no se centra en el uso de psicodélicos, a menudo tienen lugar ceremonias rituales fuera del evento que pueden involucrar el uso de sustancias como la ayahuasca. 

Por desgracia, en ocasiones ha ocurrido que algunos participantes de dichos encuentros, especialmente mujeres, sufran acosos sexuales indeseados, e inclusive violaciones. El contexto de las agresiones es especialmente delicado, pues en muchas jurisdicciones la ingesta de sustancias psicoactivas es considerada ilegal, por lo que las afectadas y afectados temen que una denuncia a las autoridades pudiera meterlos en más problemas. El asunto se agrava cuando consideramos no sólo las consecuencias físicas y psicológicas, sino el descrédito que acompaña a prácticas rituales muy antiguas en el actual debate sobre la legalización de estas y otras sustancias.

Las siguientes recomendaciones, escritas originalmente por Oak, están dirigidas a orientar e informar a todos los participantes de este tipo de ceremonias acerca de situaciones de seguridad que deben tener en cuenta si deciden participar en uno de estos rituales. Hemos adaptado las sugerencias para ser consideradas no sólo bajo el marco de la investigación de conciencia sino, de una forma más general, en el de la protección a la integridad física y psicológica de los involucrados.

 

Conoce tu intención

El uso y experimentación con estas sustancias se ha extendido mucho durante los últimos años, por lo que a menudo escuchamos hablar de la asistencia a estas ceremonias como si se tratara de un evento social, como una fiesta o un concierto. Lo cierto es que la gente pierde poco a poco el respeto por las tradiciones milenarias, y esta ignorancia actúa en su contra cuando se topa con personas o grupos poco éticos que lucran con la curiosidad de los participantes, y que pueden atentar contra su integridad. Antes de asistir a un ritual, procura hacer un examen de conciencia donde clarifiques cuál es tu intención: ¿buscas los poderosos efectos físicos de los psicoactivos solamente para tacharlos de tu lista de drogas consumidas o te mueve una demanda genuina de aprendizaje, o simple curiosidad, deseos de trascendencia espiritual, terapia contra el estrés postraumático, etcétera?

 

Conoce la sustancia con la que vas a trabajar

Al participar en ceremonias donde se ingieren sustancias como peyote, ayahuasca (o yagé), psilocibina (hongos mágicos), LSD, éxtasis y cualquier otra sustancia psicoactiva, es necesario conocer de antemano todo lo posible respecto a la misma. ¿Cuál es la dosis recomendada? ¿Existe el peligro de sobredosis? ¿Qué esperas de la sustancia y de la experiencia misma a nivel personal? ¿Por qué eliges participar, digamos, en un ritual de ayahuasca y no de peyote? Tener claridad documental y conocer experiencias de otras personas te permitirá ampliar tu marco de reconocimiento y estar mejor preparado en cuanto a los efectos físicos (a veces indeseados) de su ingesta, los cuales podrían ponerte en situación de vulnerabilidad frente a un agresor.

Imagen: Rubén Camacho Zumaquero

Imagen: Rubén Camacho Zumaquero

 

Conoce al chamán, terapeuta o grupo con el que acudes

Es recomendable conocer la reputación del grupo con el que vas a hacer la ingesta, ya sea por medio de información disponible en la red, o de preferencia por parte de personas confiables que hayan asistido previamente. A pesar de que las ceremonias pueden ser dramáticas e impresionantes, los encuentros sexuales durante las mismas no suelen formar parte de la agenda en los grupos serios. Es cierto que en todo grupo social es posible experimentar distintos niveles de tensión sexual que no son intimidatorios ni agresivos, pero es necesario dejar muy clara la diferencia entre el trabajo colectivo y las relaciones interpersonales. Oak recomienda esperar al menos 2 semanas después de un ritual para comenzar a salir con alguien que conozcamos en él, incluidos los propios terapeutas/chamanes. Este esquema de tiempo es el estándar fijado para muchas escuelas de psicología, y debe servir más como una orientación que como una prescripción.

 

Rodéate de amigos y gente en quien confiar

Además de una experiencia psíquica poderosa, las ceremonias de este tipo fomentan vínculos de amistad y diálogo entre gente de muy diversas procedencias, vinculada por el mismo interés en el desarrollo de la conciencia. Es fundamental tener personas cerca de ti (antes, durante o después del ritual) con quien te sientas capaz de compartir tu experiencia, pues las fases de preparación, la ceremonia misma y el relato posterior son mucho más valiosas cuando existe retroalimentación. Si decides viajar a otro país para participar en estos rituales, asegúrate de conocer las leyes en vigor respecto al uso de la sustancia que te interesa probar, además de tener una buena planeación con antelación acerca de tu alojamiento y sobre el acceso a servicios médicos de emergencia. Esto te dará la seguridad de poder entregarte plenamente a la ceremonia y fortalecer tu experiencia en ella. También es recomendable tener a alguien de tu confianza contigo durante el ritual, alguien que no tome la sustancia y pueda apoyarte en caso necesario. De no ser esto posible, al menos ten un monitor externo: una persona que sabe dónde estás y a qué vas, con la que te puedas reportar antes y después de la ceremonia.

 

No seas cómplice del abuso

El abuso físico en calidad de acoso o relaciones sexuales no consensuadas constituye un delito, no importa en qué jurisdicción, y no importa que te encuentres bajo un estado alterado de conciencia --esto no constituye un delito para quien recibe el abuso, sino un agravante para juzgar a quien lo aplica. Si sufres algún tipo de abuso, no temas dirigirte a las autoridades competentes ni buscar asesoría psicológica o legal. Igualmente, si durante el ritual observas comportamientos no apropiados dirigidos a ti o a otras personas, busca la manera de que la violencia sexual no se normalice ni pase desapercibida. Piensa que la seguridad durante este tipo de ceremonias depende también de la buena comunicación que se dé dentro del grupo. No dejes que nadie te amedrente con relatos iniciáticos acerca de los psicodélicos y el sexo (a menos que tú quieras), ni dejes que la superstición te haga cómplice de los abusadores.

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Los 5 arrepentimientos más comunes que experimentan los pacientes antes de morir

Por: pijamasurf - 01/13/2016

Aceptar la muerte resulta más sencillo cuando la vida se vive con conciencia y voluntad, siendo fieles a nosotros mismos y con la libertad de no cumplir expectativas que no sean del orden del afecto y la felicidad

eutanasia

La enfermera de cuidados paliativos Bronnie Ware pasó muchos años dando alivio y escuchando las historias de cientos de pacientes durante las últimas 12 semanas de sus vidas. Sin ser periodista profesional, Ware abrió un blog llamado Inspiration and Chai, que posteriormente se convirtió en un libro, denominado apropiadamente The Top Five Regrets of the Dying.

Según Ware, las historias que escuchaba de aquellos que iban a morir pronto no eran lamentos sobre no haber saltado del bungee o no haber conducido un auto de carreras, sino cosas mucho más simples y cotidianas que la amenazante cercanía de la muerte clarifica y muestra en su devastadora urgencia. "Cuando les preguntaba de qué se arrepentían o qué hubieran querido hacer distinto, algunos temas comunes salían a la superficie una y otra vez":

 

1. Desearía haber tenido el valor de vivir la vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí

El miedo a la opinión de los demás es el arrepentimiento más común de los listados por la enfermera Ware. La mayoría de la gente repasaba mentalmente su propia vida poco antes de morir y veía un camino de sueños truncos, de elecciones fallidas, pero sobre todo de caminos y elecciones dejadas en blanco, sin explorar. Las cosas que no hicimos y las decisiones que no tomamos pesan más a la larga que los errores de lo que sí hicimos. Ware nos recuerda que "la salud trae consigo una libertad que muy pocos consideran, hasta que ya no la tienen".

 

2. Desearía no haber trabajado tanto

Un arrepentimiento común en todos los pacientes masculinos. En las generaciones anteriores a la nuestra, donde los hombres tenían el rol tradicional de trabajar, la vida familiar quedaba relegada para ellos a un plano secundario; de sus ajetreadas vidas laborales y de las presiones por subir rápidamente la escalera del éxito recuerdan solamente las infancias de sus hijos, a quienes apenas conocen, y el no haber buscado más a sus padres mientras envejecían. Todos ellos lamentaron haber pasado el tiempo trabajando en lugar de viviendo.

 

3. Desearía haber tenido el valor de expresar mis sentimientos

Los sentimientos son vistos --incluso por quien los experimenta-- como algo personal, subjetivo y más o menos secreto; algo que no debemos compartir y que es preciso guardar bajo llave. Como resultado de esto, afirma Ware, "muchos desarrollaron enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento que cargaron consigo". Ignorar los sentimientos no hace que desaparezcan --incluso podemos esconderlos de otros, pero no de nosotros mismos.

 

4. Desearía haber mantenido contacto con mis amigos

Esta generación operó una radical transformación en lo que hasta este siglo se entendía por "amistad": los amigos ya no son las personas que crecen con nosotros, que nos apoyan y nos quieren sin importar cuántas cosas cambien en el mundo; los amigos hoy en día son listas de contactos, avatares de redes sociales a quienes rara vez vemos "en vivo". "Vi mucho arrepentimiento sobre no darle a las amistades el tiempo y esfuerzo que merecían. Todos extrañan a sus amigos cuando están muriendo", afirma Ware.

 

5. Desearía haberme permitido ser más feliz

Lo más sorprendente de esta lista es un lugar común que probablemente muchos sospechamos desde el fondo de nosotros, pero que nos avergonzaría admitir abiertamente: la felicidad es una elección. Cada cual conoce sus propios patrones, vicios y hábitos, el nivel de reticencia al cambio y de angustia por el futuro incierto; sin embargo, y aunque suene al peor de los lugares comunes, la gente que va a morir se da cuenta de que todas sus elecciones, buenas y malas, dependían de su propia actitud, incluso la decisión de contentarse con una vida acorde al gusto de los demás, a costa de perder amigos y relaciones, y de dejar sueños frustrados en el camino. Esforzándose por ser adultos, los enfermos que la enfermera Ware consolaba en sus últimos días, lograban confesar finalmente que "en el fondo de sí mismos añoraban haber reído mucho más y recuperar la ligereza de sus vidas una vez más".

 

¿Qué te gustaría hacer antes de morir? ¿Estás haciéndolo efectivamente? ¿Por qué las cosas que no hacemos pesan, a la larga, más que las que sí hicimos? Comparte tu opinión en los comentarios.