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Cuando Santa Claus era verde (los orígenes paganos, sincréticos y comerciales de Santa Claus)

Arte

Por: pijamasurf - 12/24/2015

La iconografía y los elementos simbólicos que acompañan a Santa Claus parecen ser una compleja combinación de dioses nórdicos y celtas y el santo cristiano San Nicolás

 

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Primero hay que aclarar que Santa Claus no fue creado por Coca-Cola ni coloreado de rojo por esta marca (a menos de que exista una gigantesca conspiración secreta). Dicho eso, Coca-Cola sí ayudó a fijar y consolidar la imagen relativamente global de Santa Claus, transformando una figura ligada a los poderes de la naturaleza en un ícono de la sociedad de consumo. Ya existían diversas representaciones de Santa Claus vestido de rojo, ligado también a Papá Noel o Papá Navidad, antes de que Coca-Cola lo integrara a su publicidad. Por otro lado la figura de Santa Claus parece ser no sólo la transformación de San Nicolás, el santo que otorgó sus posesiones materiales a los pobres, sino también de una serie de dioses y héroes de las tradiciones nórdicas y druidas, ligadas al solsticio de invierno y representadas con vestimentas verdes como un vínculo con la naturaleza.

12376097_10208311640206728_5209510337120841584_nComo suele ocurrir en las traspolaciones de mitos y figuras divinas de una cultura a otra, en el caso de Santa Claus parece haber una serie de amalgamas de diferentes personajes. Aparentemente el nombre de Santa Claus viene de Sinterklaas, la versión holandesa de San Nicolás, que tradicionalmente celebraba su fiesta el 6 de diciembre. Este santo habría arribado a finales del siglo XVIII a Estados Unidos con los inmigrantes holandeses que en esa época jugaron un papel importante en la conformación sociocultural de ciudades como Nueva York, entre otras.

Esta figura parece haber tomado algunas importantes características de la mitología druida, siendo quizás una fusión del Holly King de los celtas, quien utilizaba una corona de acebo en su sombrero --un adorno navideño que ha sobrevivido hasta nuestros días. También de los druidas proviene la tradición que liga estas fechas al muérdago, siendo esta planta parasitaria sagrada por crecer sobre el roble, el árbol sagrado. El Holly King era conocido por usar una vestimenta verde con vivos rojos, por cazar para brindar provisiones para todo su pueblo durante el invierno e incluso por llevar un trineo conducido por renos. Son numerosas las connotaciones chamánicas que tiene esta figura que preside sobre las fuerzas de la naturaleza, que caza valiéndose de la magia y que es el gran proveedor de la comunidad. Una de las teorías más radicales e interesantes ha comparado a Santa Claus con un chamán, conectando el gusto que tienen los renos por los hongos amanita muscaria (de colores rojo y blanco) con los renos voladores de Santa Claus y por supuesto también por el acto de volar en un trineo, así como por producir regalos mágicos con una hueste de duendes. También se vincula el supuesto origen de Santa Claus en el Polo Norte con el axis mundi que ha sido ligado en las culturas chamánicas con la estrella polar, y el árbol de Navidad con este mismo eje cósmico.

El sitio Pagans Path sugiere que este acto del vuelo cósmico de Santa Claus para repartir regalos proviene del mito de Odín, quien en la saga poética de Snorri Sturluson, el gran cronista islandés, aparece montando un caballo de ocho patas que puede viajar grandes distancias en el aire. En la fiesta de Yule (el solsticio de invierno), Odín lidera una gran cacería por el cielo con este majestuoso animal que podría ser el antecedente de los ocho renos voladores. Esto también porque, al parecer, existía una tradición pagana en la que Odín recompensaba a los niños llenando sus botas de regalos. Otros dioses del panteón nórdico como Thor o el Tomte también utilizan carros llevados por diferentes animales, que probablemente han sido agregados a la leyenda mixta de Santa Claus. 

El Holly King druida es también adorado en distintas culturas como el Padre Invierno, una figura que parece hacer eco del Padre Cronos, el dios Saturno, cuyas fiestas también se celebraban alrededor de estas fechas en Roma, en las famosas saturnalias. Un ejemplo de esto es el Ded Moroz o Padre Escarcha de la cultura eslávica, que también era un mago semidivino ligado a la nieve y que posteriormente fue transformado en una figura muy similar a Santa Claus. 

Uno podría pensar que Santa Claus de alguna manera fusionó los diferentes símbolos asociados con figuras chamánicas y deidades invernales paganas con San Nicolás y su generosidad santificada por la Iglesia.

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La iconografía con la que conocemos actualmente a Santa Claus no había sido estandarizada de ninguna manera, aunque claramente existía una línea que lo representaba con el traje rojo y blanco. Esta línea parece originarse en una serie de grabados que hizo Thomas Nast entre 1863 y 1886 para la revista Harper's Weekly, aparentemente ligados a la idea de que los niños le escribieran cartas y recibieran recompensas por su buena conducta. 

Fue en la década de los años 30 del siglo XX cuando el artista sueco Haddon Sundblom, comisionado por Coca-Cola, hizo una serie de dibujos de Santa con su traje rojo y su enorme cinturón, los cuales fueron usados durante los siguientes 30 años en la publicidad de esta marca, consolidando una imagen que quizás era más dispar y heterogénea de lo que hoy pensamos. 

 

Con información de:

http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/magazine/7152054.stm

http://www.paganspath.com/magik/yule-history2.htm

http://publicdomainreview.org/collections/a-pictorial-history-of-santa-claus/

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Bertrand Russell sobre la cura para el sedentarismo y la hiperexcitabilidad del hombre moderno

Arte

Por: pijamasurf - 12/24/2015

El premio Nobel británico sobre cómo combatir el sedentarismo y la hiperexcitabilidad moderna

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El gran filósofo y matemático Bertrand Russell tuvo una de las mentes más perspicaces y por momentos irónicas. De manera preclara se anticipó a lo que hoy es un enorme problema de salud y, según nos dice, también político: el sedentarismo y la inactividad.

Con una deliciosa e irónica penetración, Russell escribe:

Nuestra construcción mental está hecha para una vida de severa actividad física. Yo solía, cuando era más joven, tomar mis vacaciones caminando. Caminaba 25 millas al día y cuando llegaba la tarde ya no tenía necesidad de que algo me quitara el aburrimiento, ya que el deleite de sentarme era suficiente. Pero la vida moderna ya no puede conducirse bajo estos principios de extenuación física. Gran parte del trabajo es sedentario, y la mayoría de los ejercicios manuales sólo ejercitan pocos músculos especializados. Cuando las muchedumbres se congregan en Trafalgar Square a vitorear en eco al anuncio de que el gobierno ha decidido masacrarlos, no lo harían si hubieran caminado 25 millas ese día. Esta cura para la beligerancia es, sin embargo, impracticable, y si la raza humana va a sobrevivir --algo que, tal vez, sea indeseable-- otros medios deben asegurarse para encontrar una salida inocente a toda esa energía física no utilizada que produce excitación... Nunca he escuchado que la guerra emerja de los salones de baile. 

Recordemos que Sócrates recomendaba bailar y, aunque nos parezca extraño, bailaba en las mañanas con sus discípulos. Quizás lo más perspicaz aquí es que Russell parece sugerir que existe una relación entre la energía física que no se canaliza y una mentalidad tensa y agresiva. En Oriente se tienen las disciplinas meditativas; Occidente, más inclinado a la demostración de vigor, necesita algo equivalente. El filósofo continúa:

La vida civilizada se ha vuelto en sí misma demasiado domesticada, y, si es que podrá mantenerse estable, debe proveer salidas inocuas a los impulsos que nuestros remotos ancestros satisfacían cazando... Creo que cada ciudad debería tener cascadas artificiales en las que las personas podrían descender en frágiles canoas, y deberían tener piscinas con tiburones mecánicos. Cualquier persona abogando a favor de una guerra preventiva debería estar obligada a pasar 2 horas con estos ingeniosos monstruos. Más en serio, se debería tomar la molestia de proveer salidas positivas al amor a la excitación. No hay nada más excitante que el momento de súbita invención o descubrimiento y muchas más personas son capaces de experimentar estos momentos de lo que se piensa.

Hay que admirar la brillantez de Russell, no sólo de los tiburones mecánicos para paliar el deseo bélico sino de su sutil sugerencia de que el hombre necesita creatividad y construir un escaparate de desarrollo creativo, el cual está ligado también a la expresión física y a la correcta administración de la energía.

Para aquellos que padecen el sedentarismo, este  reparador ejercicio desarrollado luego de un estudio de 30 años analizando el dolor de espalada.