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Anacondas, pitones y boas. Catálogo de las serpientes más grandes del mundo

anaconda portada

King Kong vs. Godzilla. ¿Quién gana?... En lo que respecta al mundo real, el vencedor sería definitivamente el monstruo japonés. O, al menos, lo sería si nos encontráramos en una isla. Pues la biogeografía dicta que, debido a la distribución de recursos, en las islas los reptiles tienden a ser gigantes y los mamíferos pequeños. Quizás suene como una declaración un tanto arbitraria, sin embargo, ejemplos para sustentarlo en la naturaleza hay sobrados. Tortugas gigantes de las Galápagos. Cocodrilos marinos australianos. Iguanas rinoceronte de las islas Caimán. Cada uno de ellos oriundo de una isla y el mayor exponente de la clase zoológica a la que pertenecen.

Por si aún hubiera dudas tomemos como caso de estudio al archipiélago indonesio, tórrido laboratorio evolutivo con sus más de 17 mil islas y variados ecosistemas. Delirio geológico. Biodiversidad desconcertante. Borneo, Sumatra, Sulawesi y Papua Nueva Guinea. Lugares que prometen exuberancia botánica y faunas inquietantes. Parajes lejanos que invitan a cumplir cabalmente el sueño de exploración. Ecosistemas tropicales y arrecifes coralinos. Volcanes cónicos y activos. Paisajes ásperos y calurosos. Junglas impenetrables y algunas de las últimas tribus que no han sido profanadas aún por el hombre blanco. En fin, panorama perfecto para poner a prueba nuestro argumento.

Por el lado de los mamíferos habría que nombrar al hipopótamo, al rinoceronte y al elefante, todos ellos enanos. Versiones similares a sus parientes continentales pero reducidos de tamaño por varios ordenes de magnitud. Rinocerontes del tamaño de un perro de raza grande, elefantes apenas más corpulentos que un tapir, hipopótamos que podrían vivir en la tina.

En el caso del árbol genealógico de Godzilla habría que empezar por mencionar al famoso dragón de Komodo (Varanus komodoensis), el lagarto más grande del mundo, con sus 3m de envergadura, piel achaquirada, lengua bífida, garras filosas y aliento venenoso. Es el varano de mayor tamaño, sin duda, pero no el único que existe en Indonesia. Prácticamente cada una de las islas principales cuenta con su especie particular. Quizás no tan colosales e imponentes como los de Komodo, pero todas ellas compuestas por feroces depredadores que coronan la cadena alimenticia local.

Acto seguido, y ya para ir entrando en materia, tendríamos que hablar de las serpientes. Indonesia es el paraíso de las pitones. Decenas de especies constrictoras distintas, que rebasan los 2m de longitud, encuentran su hogar en el vasto archipiélago. Las hay de cuerpo robusto y macizo como la pitón sangre, Python curtus, representada por tres variedades semiacuáticas a lo largo de las islas. Otras son de belleza hipnotizante, como la pitón verde arborícola, Morelia viridis, con sus coloraciones eléctricas y perfil sublime. Y algunas más poseen evocativos patrones aleopardados, como la pitón alfombra, Morelia spilota.

Sin embargo, todas las mencionadas, aunque de dimensiones considerables, son integrantes modestos del grupo en cuanto a tamaño concierne. Para figurar dentro del catálogo de los verdaderos titanes de sangre fría se necesita ser un organismo un poco más masivo. De los cuales tres pueden ser encontrados en Indonesia.

 

Pitón reticulada (Phyton reticulatus)

Estos poderosos ofidios ostentan el récord de la serpiente más larga del mundo y posiblemente también sean de las más hermosas. Habitan en entornos selváticos del sureste asiático e Indonesia, siendo las que mayores tallas alcanzan las variedades isleñas. Muestran predilección por ambientes húmedos y se desplazan con destreza dentro del agua. Su rotundo cuerpo está recubierto por patrones intrincados trazados en amarillo mango y oro con vetas negras sobre fondo gris claro. Sus ojos son naranjas como la flor del cempasúchil y sobre los labios se distinguen conspicuas fosetas termosensibles. Si se les perturba suelen mostrar un carácter agresivo lanzando tarascadas intimidantes. Son depredadores veloces, su menú incluye jabalíes, felinos y monos que cazan activamente. Aunque existe cierta controversia en cuanto a qué tamaño pueden alcanzar realmente –con algunas declaraciones dudosas de organismos que superaban los 10m de largo– lo que es seguro es que al menos más de 8 sí llegan a medir y rebasan los 150kg de peso. Como ya fue mencionado en la primera entrega del presente texto, el libro de los récord Guinness actualmente entrega el título de “la serpiente más grande jamás mantenida en cautiverio” a un ejemplar de esta especie. 

piton reticulada

 

Pitón burmés o birmana (Phyton bivittatus)

Son serpientes de cuerpo ancho y musculoso con patrones de coloración que remiten un poco al estampado tipo camuflaje de los soldados; bloques cafés o negros sobre fondo verde (de hecho, hay quiénes afirman que el emblemático ropaje militar está basado justo en estos ofidios). Su área de distribución es sumamente extensa, incluye todo el sureste asiático, desde Myanmar hasta Vietnam pasando por Tailandia, Cambodia, Laos y Malasia, así como algunas islas de Indonesia. Se les puede encontrar en ecosistemas selváticos y manglares, frecuentemente en las inmediaciones de cuerpos de agua dulce. Su tamaño varía bastante según la procedencia del ejemplar, pero generalmente oscila entre los 3 y 6 metros de largo y rara vez supera los 90kg de peso. Su naturaleza apacible y comportamiento dócil les han valido la fama de poder figurar como buenas mascotas, no es extraño que en Asia se les mantenga en templos o poblados rurales y en tiempos recientes han sido importadas en grandes números por distintas naciones occidentales. Sin embargo, algunas situaciones drásticas como lo que acontece actualmente en Florida, donde algunos ejemplares liberados de manera estúpida comenzaron a propagarse invadiendo el ecosistema y causando una debacle ecológica, manifiestan que su comercialización masiva no es un asunto que pueda tomarse tan a la ligera. 

 piton burmes

 

Pitón amatista (Morelia amethistina)

Es la menos conocida de las seis serpientes más grandes del mundo y la más grande entre todas las arborícolas. Se le encuentra en Australia y Papua Nueva Guinea. Debido a que pasan la mayor parte del tiempo en las copas de los árboles selváticos, en ocasiones a más de 30m de altura, se desconocen muchos aspectos sobre su biología. Su coloración jaspeada normalmente es marrón o verde olivo con patrones difuminados en tonos más oscuros o negros. Reciben su nombre debido a la notable iridiscencia de su piel, que destella brillos tornasol bajo la acción de los rayos solares. Alcanzan tallas de entre 4 y 7m de largo, con el récord para la especie cercano a los 8. Sin embargo, suelen presentar un cuerpo más delgado que el de otros ofidios gigantes, pesando menos de la mitad que sus contrapartes de otras especies. Se alimentan principalmente de aves y mamíferos de hábitos arbóreos. Durante los años 80 esta especie fue brutalmente explotada por la industria peletera, al grado de diezmar sus poblaciones a grados alarmantes. Hoy en día el gobierno australiano prohíbe su captura y al parecer sus números se han restablecido.

piton amatista 

Dejando atrás las latitudes del Pacífico Sur, propias de Oceanía y Asia, existen otros dos lugares en el mundo donde aún perduran los colosos de sangre fría: África y el Amazonas.

 

Pitón de roca africano (Phyton sebae)

Es la serpiente más grande del continente africano y la única de la lista que no habita exclusivamente en ecosistemas selváticos. Se le encuentra en toda el África subsahariana en una gran variedad de hábitats que van desde los pastizales, sabanas, zonas rocosas y matorrales espinosos, hasta los semidesérticos. No obstante, muestra especial predilección por los cuerpos de agua perennes a lo largo del año. Los ejemplares de mayor tamaño alcanzan a medir 6m de largo y superan los 80kg de peso. Suelen guarecerse en grietas y cuevas bajo la tierra durante las horas de más calor. Se alimentan de presas sumamente grandes, en ocasiones incluso de las que rebasan los 60kg de peso. Su dieta se compone de antílopes, impalas, cebras, cocodrilos, leones jóvenes y cualquier otro incauto que se aproxime a los abrevaderos de agua. La técnica de caza que emplea es la emboscada, permanece inmóvil en las aguas someras –mimetizada con los fondos lodosos– y cuando la presa se inclina para beber agua, la gran serpiente se precipita sobre ella con furia y la envuelve en un abrazo letal. Su coloración es similar a la del pitón burmés, sólo que el patrón se compone por manchas cafés más irregulares sobre fondo verde.

 piton de roca africano

 

Anaconda verde (Eunectes murinus)

Probablemente estemos ante una de las serpientes más famosas del planeta: la rotunda anaconda del Amazonas. Si bien sí se puede afirmar que son los ofidios más grandes de mundo (con grandes nos referimos a peso y no a longitud), los registros comprobados para la especie distan un tanto de lo que promulgan las leyendas. Existe un reporte aceptado de 1960 que otorga el récord a una hembra que midió 8.45m de largo y pesó 227kg. Smith, sin embargo, clama que en 1944 se capturó un ejemplar de 11.44m y 285kg con una impresionante circunferencia de 123cm. Da igual, el caso es que son enormes. Su coloración de fondo varía entre distintos tonos de verde, olivo, militar, pálido o azulado con manchones negros ovalados distribuidos a lo largo del cuerpo. Habitan en las cuencas de los ríos que bañan al Amazonas con poblaciones en Brasil, Guyana, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. Pasan buena parte de su tiempo sumergidas en el agua, aunque también trepan a los árboles con regularidad. Al igual que los pitones de roca africanos, las anacondas cazan por medio de la emboscada; generalmente desde el fondo del pantano pero en ocasiones dejándose caer desde las alturas. Se alimentan de una variedad sumamente amplia de presas como capibaras, cocodrilos, tapires, jaguares e incluso el ocasional humano. Durante la época reproductiva se observa un curioso ritual de cópula comunal en el que varios machos se enroscan en torno a un misma hembra, usualmente esto sucede dentro del agua y el abrazo-lucha puede durar hasta por 2 semanas.

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Mazacuata, boa o sorda (Boa constrictor)

No podríamos cerrar está lista de serpientes gigantes sin incluir a la única que vive en México. Y aunque las boas no son tan titánicas como las demás aquí incluidas, sí pueden llegar a medir cerca de 4m de largo y pesar poco menos de 50kg (pero por lo general oscilan alrededor de los 2m de largo y los 10kg de peso). Podría decirse que es la serpiente latinoamericana por excelencia, pues se le encuentra desde el norte de México hasta Argentina, incluyendo todo Centroamérica y el caribe. Su coloración varía según la localidad, incluyendo gris claro, amarillo crema o rosa de fondo con patrones negros jaspeados y círculos rojos en la parte posterior del cuerpo. Son depredadores generalistas que se alimentan de roedores, murciélagos, aves y mamíferos pequeños y prestan un servicio ecológico importante. Son organismos ovovivíparos, esto significa que no hay huevo, en lugar de eso, las hembras dan a luz a varias decenas de crías vivas.

boa constrictor 

No importa de dónde provengan, en la actualidad todas las serpientes gigantes se encuentran amenazadas. En este caso la trepidante destrucción del hábitat, como sucede con muchas otras especies, no es la razón principal, sino una explotación un poco menos comprensible y quizás un tanto más oscura: la moda. Según datos de National Geographic, anualmente se cazan y trafican de manera ilegal alrededor de 20 mil ejemplares silvestres de boas y pitones únicamente para satisfacer las demandas de la industria peletera europea. Las pieles codiciadas utilizadas para recubrir bolsas y zapatos. Una pitón de 20 años de edad sacrificada para fabricar cinturones y accesorios de lujo. Una pena, pues además hay que tomar en cuenta también las varias decenas de miles de individuos que se substraen del ecosistema para proveer el mercado de mascotas exóticas. Es un hecho lamentable, ya que en ambos casos se podrían cubrir las cuotas con animales propagados en cautiverio. No que esto resuelva el conflicto moral, pero al menos haría que las poblaciones naturales no se vieran afectadas y aseguraría que los titanes de sangre fría siguieran merodeando en la floresta por largo tiempo. 

piton reticulada enorme Moda vikini de piton

 

Twitter del autor: @cotahiriart 

Puedes leer aquí la primera parte de este texto

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Inteligencia vegetal: ¿las raíces de nuestra inteligencia provienen de las plantas? (VIDEO)

Por: Samuel Zarazua - 08/08/2015

Un discurso acerca de lo que les debemos a unos de los habitantes más antiguos del planeta: nuestros ancestros vegetales

La evolución conserva formas y patrones: tenemos vasos sanguíneos, cinco sentidos e inteligencia gracias a las plantas.

La inteligencia animal se ha demostrado de muchas formas, por experimentos y detallada observación del ojo humano hacia su entorno, desentrañando los misterios del lenguaje de señas aprendido por los chimpancés, de la asombrosa memoria de los elefantes, la sensibilidad de los delfines, la capacidad de resolver problemas de los roedores…

Pero las plantas, primeros habitantes de la superficie del planeta Tierra, han sido excluídas de estos estudios etológicos (relativos al comportamiento animal) y discriminadas por no tener cerebro.

Así, el concepto que tenemos de la inteligencia parece ser impuesto, prejuicioso y extremadamente simplista: visualizamos inteligencia como el producto del cerebro, de la misma forma en que la orina es producto de los riñones. “Un cerebro, sin el cuerpo, produce una nada de inteligencia”, afirma Stefano Mancuso (neurobiólogo y coautor del libro Brilliant Green o Verde brillante).

 Por ende, el cerebro no es necesariamente la condición para estar dotado de inteligencia.

Plantas

Las plantas resuelven problemas: y la inteligencia implica la capacidad de solucionar problemas. Prueba de ello es que las plantas colonizaron la superficie de la Tierra hace más de 450 millones de años y se las ingeniaron para habitar un planeta con una atmósfera inhóspita para cualquier otro ‘organismo superior’. El hecho que tengan capacidad de movimiento restringida derivó en que hayan desarrollado mecanismos sofisticados y fascinantes para almacenar energía, reproducirse y protegerse de los depredadores.

Las plantas perciben la humedad y los campos electromagnéticos y también se comunican entre ellas por olores, señales eléctricas o vibraciones, enviando mensajes de alerta a sus vecinos.

Mancuso localiza la inteligencia de las plantas en los extremos de las raíces. De hecho, es impactante hacer asociación de ideas y recordar que las neuronas cerebrales tienen una excesiva similitud con las raíces vegetales. Y es que la evolución ha inventado un número finito de formas, estructuras y recursos para la vida, y los recicla a través del tiempo evolutivo, los transforma, los moldea, pero la estructura es la misma, como si se tratara de un mismo molde para cocinar diferentes pastelillos.

¿Cuántas veces no se ha relacionado algún tipo de flor con los genitales femeninos o masculinos?

Plantas2

La forma se mantiene. Nuestro complejo sistema vascular lo heredamos de las plantas, nuestros poros, también los tienen ellas. Es más, tienen muchísimos más cromosomas que nosotros. Si seguimos pensando que porque no tienen boca no pueden comunicarse, si no tienen piernas no pueden moverse y si no tienen cerebro no pueden pensar, caemos una vez más en el concurrido antropomorfismo. Enfrentémoslo: las plantas son más complejas. Y aun así dudamos de su inteligencia. Ellas nos la heredaron a través de millones de años, en formato humano.

 

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