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"Las 900 tesis" de Pico della MIrandola son un monumento de síntesis filosófica, un audaz y ecléctico compendio de la sabiduría de milenios que hoy en día reclama relevancia

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A los 23 años de edad, seguramente con el entusiasmo y la osadía que sólo la primera juventud puede conferir, Giovanni Pico della Mirandola emprendió la tarea monumental de condensar en unas cuantas tesis gran parte del saber filosófico de la humanidad. El 7 de diciembre de 1486 se imprimen en Roma Las 900 tesis --podrían haber sido más, pero Pico prefiere una cifra"mística", obra en la que reúne temas filosóficos árabes, caldeos, hebreos, herméticos, órficos, pitagóricos, platónicos y aristotélicos. Este compendio, una verdadera celebración de la diversidad y la polifonía filosófica, sumado al desparpajo de su precocidad, hacen de Pico un caso único, una diáfana encarnación del espíritu renacentista que hoy en día se se antoja irrepetible.  

"Yo de tal manera me formé, que, no jurando en palabras de nadie, me he internado por todos los maestros de la filosofía, he revuelto  todos los pergaminos, he pasado revista a todas las escuelas", dice Pico, dando fe de esa mentalidad abierta y cosmopolita que tanto celebraría la modernidad al Renacimiento. Ernesto Priani, en su introducción a Las 900 tesis, entiende que la labor de Pico está inspirada por la concordia, el deseo de conciliar las diferentes tradiciones y de culminar su educación a partir del debate, porque abre sus tesis a la disputa pública. En esto último Pico sigue a Aristóteles y a Platón, quienes consideraban el debate público como vía regia para el conocimiento, por eso las tesis no son explicadas, sólo son lanzadas al mundo con la intención de polemizar. Así Pico realiza un magistral debut, infiltrándose en la agenda de la filosofía de la época, saltando prodigiosamente a la palestra. De alguna  manera, también, inscribe así su nombre en esa cadena áurea de filosofía que Marsilio Ficino, mentor de Pico, llamaba prisca theologia, un ancestral linaje de conocimiento cuyo origen se pierde en los albores de la historia, entre mitos y dioses.

las_900_tesis5316381e916f5_300hAfortunadamente esta obra paradigmática del Renacimiento ha sido recientemente traducida en una edición coordinada por el doctor Priani y publicada por la UNAM. Las 900 tesis hoy en día cobran el valor de una imponente gema exótica, y no sin utilidad, especialmente estando en "la era de los 140 caracteres", en un momento donde nuestra atención dividida y francamente comprometida sufre de grandes dificultades para abordar textos de mucha extensión y complejidad. No hay duda de que cada vez más buscamos información predigerida y desbrozada, a la vez que no queremos dejar de saber y aspiramos a la inteligencia que admiramos en los clásicos. Contamos, entonces, con la fortuna de que Pico della Mirandola ha hecho el trabajo duro por nosotros y nos ha entregado estas 900 tesis, minería de milenios de logos y nous. Evidentemente, leer las tesis solamente no sustituye el trabajo y el beneficio de profundizar en las obras de los filósofos, pero al menos pica nuestra curiosidad. Hacemos aquí una breve selección de la selección que hace Pico del gran cúmulo de la filosofía más relevante hasta su tiempo y de sus propias opiniones. Antes, una intersante conversación con el Dr. Priani sobre Pico della Mirandola, Marsilio Ficino, la magia del renacimiento y el Sol como divinidad.

 

 

 

De Averroes 

La profecía se puede dar en sueños por la iluminación del intelecto agente sobre nuestra alma.

Hay una sola alma intelectiva para todos los hombres.

Cada motor del cielo es el alma de su propia esfera [...] El alma de cada cielo confiere a su esfera el ser noble y perfecto aun antes que conferirle movimiento.

 

De Temistio

Creo que el intelecto agente que sólo ilumina es, en Temistio, lo que en la Cábala es el Metatrón.

El conocimiento sobre el alma es intermedio entre los acontecimientos sobre las cosas naturales y las divinas.

 

De los cabalistas hebreos

Cuando el alma comprenda todo lo que pueda comprender y se una a las almas superiores se despojará de su atavío terrenal, se extirpará de su lugar y se unirá con la Divinidad.

Las almas descienden de la tercera luz al cuarto día, de ahí al quinto, saliendo de ahí entran furtivamente a la noche del cuerpo.

 

De Adelando El Árabe 

El intelecto agente no es otra cosa que la parte del alma que permanece en lo alto y no participa en la caída.

El alma es fuente del movimiento y gobierno de la materia.

Todos los sabios de los indios, los persas, los egipcios y los caldeos creyeron en la transmigración del alma.

 

De Plotino 

La felicidad última del hombre se alcanza cuando nuestro intelecto particular se une plenamente con el intelecto total y primero.

 

De Jámblico

Cuando el alma se asimila al intelecto en grado excelente, el movimiento en el vehículo se torna perfectamente circular.

Quien conozca la causa final de los diluvios y de los incendios, los llamara "katharséis", esto es "purificaciones", antes que corrupciones.

 

De Proclo

Es propio de los dioses supramundanos asimilar y transmitir a los entes esa recíproca simpatía y comunión que obtienen de la semejanza que hay entre unos y otros.

Así como no todo cuerpo, sino solamente el perfecto, participa de alma; no toda alma, sino sólo la perfecta, participa del intelecto. Todas estas cosas, sin embargo, participan de lo uno. 

 

De Porfirio

El demiurgo del mundo es el alma supramundana.

Dios está en todas partes porque no está en ninguna; el intelecto está en todas partes porque no está en ninguna; el alma está en todas partes porque no está en ninguna...

 

De Hermes Trismegisto

Todo lo que es movido es corpóreo; todo lo que mueve es incorpóreo.

Nada existe en el universo susceptible de corrupción.

Corolario: En todas partes hay vida; en todas partes hay providencia; en todas partes hay inmortalidad.

 

De las tesis de Pico della Mirandola

Aquello que entre los cabalistas se dice Metatrón, es sin duda lo que es llamado Palas por Orfeo, Mente Paterna por Zoroastro, Hijo de Dios por Mercurio, Sabiduría por Pitágoras, Esfera Inteligible por Parménides.

No hay nada más eficaz en la magia natural que los himnos de Orfeo, si se aplican la música debida, la intención del alma y las demás circunstancias conocidas por los sabios.

Ninguna virtud hay en el cielo o en la tierra, seminalmente y separada, que el mago no pueda actualizar y unir.

Lo que el mago hace por medio del arte, la naturaleza lo hizo naturalmente creando al hombre.

Así como la medicina mueve principalmente a los espíritus que gobiernan el cuerpo; del mismo modo la música mueve a los espíritus que sirven al alma.

La medicina sana al alma por el cuerpo, mas la música sana al cuerpo por el alma.

Hablando platónicamente del alma digo que el alma vive una vida contemplativa con Saturno; una vida política y práctica con Júpiter; una vida irascible y ambiciosa con Marte; una vida concupiscible y voluptuosa con Venus, y con Mercurio, una vida vegetal y con los sentidos adormecidos.

La belleza se descubre con mayor veracidad y perfección en las realidades inteligibles que en las realidades sensibles.

Cuando Platón dice que el amor nació del encuentro de Penia y Poros en el jardín de Júpiter, durante la celebración del nacimiento de Venus, estando los dioses en su banquete, no se entiende otra cosa que desde entonces nació en la mente angélica el primer amor, esto es el deseo de belleza, ya que en él resplandeció, aunque muy imperfectamente, el esplendor de las ideas.

 

Las 900 tesis de Pico della Mirandola en Libros de la UNAM

Twitter del autor: @alepholo

 

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[caption id="attachment_95564" align="aligncenter" width="730"]El Bosco, detalle de El Bosco, detalle de "Las tentaciones de San Antonio", 1490[/caption]

El amor conquista el mundo y todos sus temores, cuitas y ansiedades. Habla de algo que puede ser despertado en nosotros y que es más fuerte que toda otra cosa en la vida. Habla de algo que invierte los signos en nosotros y lo hace de tal modo que lo que era activo se vuelve pasivo y lo que era pasivo se vuelve activo. Un hombre debe experimentar una inversión  dentro de sí para que su Esencia se vuelva poderosa.

Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky

 

1. Plantas de café en la ribera de Chapala

Lo primero que nos sale al paso en su casa es el olor del desayuno que ya está listo. Nos desmañanamos tomando el autobús de las 7:00 am en la Central Vieja para llegar a la hora de nuestra cita. Son las 9:30 y nuestros estómagos nos reprochan con gemidos la ausencia y el vacío infame de la mañana. La combinación de la canela con el café, conforma un aroma muy atrayente que se distingue desde media cuadra de distancia. Ella lo sirve con un chorrito de leche condensada y azúcar mascabado. Nuestras glándulas segregan saliva nada más al pensarlo, anhelantes. Ya casi no podemos esperar.

Nos acordamos cuando Enedina nos platicó que se trajo su primera mata de café de Chiapas, hace 10 años, envuelta en periódicos y abrazada en el camión desde San Cristóbal de las Casas. Después vivir casi medio año y estudiar con don Lauro: un chamán muy famoso, aprendiendo el masaje con piedras y la acupuntura mexicana. Ahora ya tiene más de 180 plantas en su jardín, en plena ribera del lago de Chapala. El café que obtiene de ellas es para el autoconsumo de su restaurante, aunque siempre queda algún kilito de tostado artesanal para obsequiar a sus familiares o amigos.

“Hoy tenemos costillitas en chile pasilla, bistec a la mexicana, carne asada, frijolitos y torta de huevo con salsa de tomate…”, nos dice Enedina al recibirnos sonriente en el zaguán de la entrada de su casa, donde atiende a sus clientes, ofreciéndonos su mano delgada y fina. Nos decidimos por la opción de costillas con la obligada porción de “frijoles de boda”. Alguna vez nos explicó ella que en la mayoría de los pueblos de la ribera les llaman frijoles de boda porque, cuando los fríen con manteca, les revuelven salsa de birria para darles más sabor. Resultan tan sabrosos que hay quienes sólo piden frijoles para el almuerzo, y no andan nada equivocados.

Su nuera, Cristy, una morena gordísima y de sonrisa bondadosa, quien se encarga de tortear, nos saluda también y promete mandarnos una generosa dotación de “calientitas”.

En las pequeñas mesas de madera ya hay instalados bastantes comensales de la más diversa ralea: pescadores, jornaleros, albañiles, burócratas, profesores y muchos empleados de la Comisión Federal de Electricidad. Al mirarlos echar el diente a una tortilla con frijoles y huevo con chile o de pancita en salsa verde, una de sus especialidades, nos acordamos también del esposo de Enedina, quien trabajaba en la Comisión.

Hace casi 30 años que Enedina enviudó, su marido reparaba unas instalaciones de alto voltaje en Mezcala cuando resbaló de una de las más altas y peligrosas torres. Quedó agarrado por la pierna de un cable, rostizándose. Su cuerpo permaneció colgado toda la noche, recibiendo descargas fortísimas de la corriente eléctrica con la que alimentaban la zona entera del Lago. Lo encontraron hasta el día siguiente, achicharrado e irreconocible.

Enedina dice que la experiencia de identificar su cadáver carbonizado fue la cosa más espantosa que haya vivido. Sus niños estaban muy pequeños cuando todo eso pasó. Ella nunca trabajó antes, fue muy consentida desde niña, primero por sus padres y luego por su marido, quien la adoraba y siempre se esforzó para que nada le faltara. La experiencia, según sus palabras, casi la vuelve loca. Duró casi 3 años en una depresión profunda. Pero también fue la oportunidad para descubrir, una vez sorteada la crisis, su misión en la vida: sus dotes como cocinera y sanadora.

 

2. La discípula de la húngara

A las 12 del día, luego del desayuno, nos reunimos sus alumnos de masaje, herbolaria y acupuntura. Enedina enseña acupuntura mexicana, la cual todavía no es tan conocida. Ella dice que don Lauro, su Maestro, les explicaba que los pueblos mayas y toltecas la practicaban desde la misma época que los chinos. Con ella curaban y atacaban casi cualquier enfermedad. Enedina no utiliza agujas, como en la técnica oriental, sino punzones de madera, jade, obsidiana o cuarzo de distinto calibre. Luego de dar un masaje con sus dedos por las partes principales del cuello, cráneo, espala, brazos y coxis, relajando al paciente, oprime con sus punzones cuidadosamente diversas áreas de los huesos y músculos, las cuales corresponden a los distintos órganos internos del cuerpo: hígado, riñones, páncreas, vaso, etcétera.

Somos cerca de 12 personas que nos reunimos una vez al mes, en una sesión de todo el día. Hay gente que viene desde la ciudad de México exclusivamente para estudiar la técnica que ella enseña. Entre sus alumnos nos encontramos psicólogos, médicos internistas y anestesiólogos, terapeutas físicos, tanatólogos, psiquiatras, gente común que viene a aprender, etcétera.

Enedina no cobra una cuota definida por sus clases, dice que la cooperación es voluntaria: “Lo que quieran darme, lo que gusten…”. Tampoco tiene un costo fijo por sus terapias, masajes y limpias. Hay quienes damos 100 pesos, de acuerdo a nuestras posibilidades, aunque percibimos que debe haber quien le paga por su cuenta hasta más de mil o 2 mil pesos.

Se nos ocurre pensar que su casa se sostiene con las ventas de su restaurante, que tampoco es caro: los desayunos cuestan 30 pesos e incluyen café y frijoles con refile y todas las tortillas que se puedan comer. Sabemos también que a mucha gente no le cobra por sanarla y realizarle limpiezas energéticas. A nosotros nos alivió de un dolor lumbar que, según algunos especialistas, requería intervención quirúrgica. Nos acordamos siempre de la manera tan delicada en que sus dedos suaves nos aflojaban los músculos de la cara y el cráneo, para luego lancear los meridianos de los brazos, plantas de los pies y hombros con unos punzones de jade que le trajeron de Guatemala. Tras cuatro sesiones de terapia no volvimos a sentir jamás molestias de ningún tipo.

Los gringos la buscan para que los cure porque sabe hablar bien inglés. Enedina es muy discreta y jamás presume de sus conocimientos de medicina tradicional ni idiomas, aunque sabemos que viene gente del extranjero sólo para tratarse con ella:

…A mí me enseñó a leer el café una húngara cuando yo era muy niña --nos platica en esta ocasión. Me dijo que si yo la enseñaba a tejer con gancho y agujas, ella me enseñaría a leer los restos del café. La señora era de Líbano, no hablaba muy bien español, pero también sabía leer las cartas y usar el péndulo para curar y hacerle consultas, duramos casi 2 años enseñándonos mutuamente. Desde entonces comencé a interesarme por todos estos rollos…

Al mismo tiempo que habla, narrándonos fragmentos de su vida, se encuentra insertando semillas de caléndula en la oreja de un voluntario para mostrarnos la técnica de auriculoterapia, utilizada por los toltecas desde tiempos inmemoriales.

 

3. El automaestro

Un joven chamán en potencia empieza por ser considerado en la comunidad como un “enfermo”, atrapado en una abrumadora crisis psicológica que se expresa en una profunda confusión mental e incluso en enfermedad física. Si se puede curar, entonces puede ser un chamán…; enloquecer o morir. Sus opciones son limitadas.

Sheldom B. Kopp, Gurú: metáforas de un psicoterapeuta

 

A don Joaco lo conocimos por Enedina. Ella nos mandó con él, nos contó que fue su maestro de Tarot y de otras técnicas de magia y medicina ancestral. Llegamos la primera vez por una consulta de cartas y una limpia. Desde entonces no hemos dejado de venir cuando menos dos veces al mes a visitarlo y estudiar con él.

Un autobús suburbano nos lleva a lo largo del todo el Periférico Sur de la ciudad, hasta la parte donde el camino está más descuidado y la placa del pavimento necesita mayor mantenimiento. Es un poblado pobre y echado en el olvido, ya casi nadie habla de él más que para mencionar sus malas noticias. Anteriormente era un rancho muy famoso por su Viacrucis y sus fiestas patronales, aunque estas casi se perdieron con el paso de los años y la intromisión de las costumbres urbanas.

La pequeña comunidad prácticamente fue absorbida por el crecimiento impío de la ciudad, más allá del Periférico. Muchos fuereños llegaron a vivir alrededor y transformaron forzosamente la vida cotidiana de la gente con sus costumbres nuevas, no necesariamente positivas. Abundan la drogadicción, el alcoholismo y los asaltos. Una pequeña sociedad que antes presumía de ser muy comprometida con sus celebraciones de Semana Santa, la Bendición de los Animales y las pastorelas de diciembre, ahora se encuentra casi en vías de extensión.

Atravesamos, no sin tomar ciertas previsiones, la plaza principal con su kiosco oxidado y basuriento. Después de las 6 de la tarde ya no es tan seguro transitar para los que no somos de por allí.

Caminamos hasta la última calle, la cual lleva a las afueras del pueblo, donde comienza el río que antaño proveía de carpas tilapias, bagres, culebras, ranas, salamandras, tortugas y patos para la dieta de los lugareños. Antiguamente su remanso surtía de agua potable buena parte de dos municipios del oriente de la ciudad. Hoy está completamente contaminado por las empresas cercanas y las colonias nuevas de interés social, que desaguan su pestilencia sobre él. Ya no vive nada en su lecho más que peligrosas larvas de moscos, cucarachas de agua y otras sabandijas acuáticas, portadoras de enfermedades y un olor muy difícil de sobrellevar.

Nos cuesta trabajo imaginar las historias que nos narra don Joaco de cuando el pueblo era famoso por su río y su Viacrucis. Cuando las familias organizaban  días de campo en la orilla, pescando con anzuelo y tarraya, friendo carpas y ancas de rana en aceite con papas sobre discos de arado, con carne asada en las brasas y tacos de frijoles recalentados. Dicen que venía gente de la ciudad y de más lejos a pescar y a convivir.

La casa de don Joaco es de adobe y se encuentra justo frente al río. A pesar del olor de los contaminantes y desagües, muchísimos fuereños vienen a atenderse con él y a consultarlo. A sus pacientes no parece importarles ni la suciedad del río, ni los objetos de desecho, ni los animales muertos que ahora transportan sus aguas.

Se abre la pesada puerta de tablones de su entrada, aparece la mano fortísima y bonachona de don Joaco. Emergen sus ojos aceitunados y observadores. Al atravesar el pasillo de su sala, nos va envolviendo el concierto a todo volumen de decenas de periquitos australianos, canarios, palomas habaneras, calandrias, loros, cardenales y gorriones que viven en sus jaulitas, en el corral de don Joaco. Muy pronto comienza a hablar el brujo, es un grandísimo y animado conversador: “…Hace 20 años me dijo don Lauro que mi mujer me estaba embrujando…Don Lauro me aconsejo: -¡Vete hasta el fondo de tu patio a buscar en tal maceta de tal rosal!, ¡escarbas, y en el fondo vas a encontrar el mal…!- Y ahí estaba justamente aquello…”, nos dice don Joaco mientras tomamos asiento en su chiquigüite, como llama a un pequeño cuartito en donde realiza sus limpias, lecturas y trabajos energéticos. Don Joaco tuvo que aprender magia y brujería casi a la fuerza, cuando descubrió que su mujer le estaba haciendo trabajos de magia negra para dañarlo y quedarse con su casa y su dinero. Hasta entonces había llevado la vida común y corriente de un albañil. Tuvo que aprender a defenderse en un plano por completo invisible, al que casi nadie voltea a mirar en estos días.

Un día encontró en un libro de rituales mágicos una rara invocación al Maligno, la realizó a la media noche con las instrucciones que venían en ella y desde entonces su vida cambió. Al poco tiempo conoció a don Lauro, también maestro de Enedina y se fue a vivir a San Cristóbal de las Casas más de 3 años para estudiar con él:

¡…No…!  Una vez don Lauro nos pidió a un grupo de alumnos suyos que nos acostáramos en el suelo, entonces se sentó de repente arriba de mi barriga. Y yo, como lo respetaba mucho, no me moví para nada. Apenas podía respirar, pero no era capaz de pedirle que se quitara de encima, aunque me estaba lastimando. Entonces don Lauro nos dijo a todos: -¿Saben por qué éste está así de jodido…? Porque permite que cualquiera haga lo que quiera con él, porque es un dejadote, cualquiera se le puede sentar encima-. Entonces salté como un resorte y boté a don Lauro. Entendí que tenía que darme a respetar y aprender a defenderme yo solo de cualquiera…

Parte de lo que nos han enseñado don Joaco y Enedina en estos años es la necesidad de enfrentar nuestros temores, a curarnos y resolver nuestros problemas por nosotros mismos. En un mundo donde impera el dominio, la manipulación y el control externo de las personas a partir del miedo y la sugestión, la necesidad de ser el propio maestro, el automaestro, es una señal de que algunos brujos y sanadores como ellos no andan tan perdidos.

Un automaestro, tras haber adquirido una enseñanza espiritual, sigue por su cuenta su camino, tomando a la vida ahora como su única maestra, enfrentando sus obstáculos y peligros y haciéndose más fuerte cada vez que los sortea.

 

4. Un artesano en Europa

Estuve viviendo en Chiapas varios años con don Lauro, con él me acerqué por primera vez al Tarot y la verdad me hice muy bueno para interpretarlo, desde entonces es mi principal instrumento de trabajo. También aprendí masajes, la limpieza espiritual con huevo, chile seco y ramas de mezquite, a correr temazcales y a usar la acupuntura mexicana. Pero a los 3 años me echó de su casa, ya no quería que yo dependiera de él. Todo lo que podía aprender con él ya lo había aprendido. Ahora tenía que atender a mis propios pacientes. Yo todavía no me sentía seguro para curar personas, necesitaba una señal…

Don Joaco abandonó su oficio de albañil, se fue de Chiapas y retomó su gusto adolescente por la música. Se hizo de una guitarra y tras recordar un par de acordes se unió a un mariachi tradicional, compuesto por huicholes y mestizos. Anduvieron tocando en todas partes. Por cosas del destino, como él dice, los invitaron a presentarse en un festival de música folclórica en Barcelona, España. Cuando iban a regresar, aprovechando un permiso de la Unión Europea, don Joaco se separo de sus compañeros músicos y viajó hasta Alemania, Holanda y Suiza, viviendo de tocar su guitarra en trenes, plazas públicas, fabricando y vendiendo huaraches y pulseras que los europeos supieron valorar muy bien. Se dio tiempo para leer bastante, cuanto libro caía en sus manos sobre diferentes temas, también conoció a muchas personas en el camino. Visitó la ciudad natal de uno de sus grandes maestros: el médico y mago Teofrasto Paracelso.

Fue en una plaza de la ciudad de Colonia que se animó a realizar su primera lectura de Tarot en una banca a una muchacha que, según sus palabras, era muy bonita y estaba muy necesitada de ayuda. Don Joaco se comunicaba en un inglés mocho, pero suficiente para darse a entender con los alemanes. Entonces trabajaba con un antiguo Tarot egipcio, editado por un tal doctor Moore, que le obsequió don Lauro, el cual es ya muy difícil de conseguir, según nos platica en cada oportunidad.

Ese primer trabajo resultó un éxito. Gracias a él comprendió que debía regresar a México, reconstruir su casa frente al río y atender a la gente de su comunidad, que lo necesitaba más que nunca.

 

5. Cuando su mano se convirtió en cuchillo

Don Joaco arroja un leño en la hoguera que realizamos en mitad de su patio. Son casi las 12 de la noche. A nuestro alrededor impera el total silencio y una calma completa. Apenas se oyen algunos ladridos que se pierden en la lejanía. El río no parece descansar ni siquiera a esta hora, incluso  su cauce se escucha más activo que en la tarde.

Algo al interior del fuego estalla en el momento en que don Joaco nos describe sus conversaciones y diálogos con espíritus del Bajo Astral y con el Maligno. Suelta una ronca carcajada y las llamas parecen calmarse, amedrentadas con el poder de su voz de bajo. Sus ojos verdosos y revolcados nos recuerdan siempre una imagen de Pancho Villa. Ambos deben parecerse un poco o uno podría ser la reencarnación del otro, según nosotros.

Sus manos se vuelven igualmente poderosas que su voz cada que arroja los maderos a la hoguera, avivándola, también cuando extraen las cartas de sus dos mazos de Tarot, el egipcio del doctor Moore y el Ryder White, con los que trabajamos ahora. Sus manos parecen cortar como dos cuchillos, los poderes de la noche, en el momento en que abren las cartas y las parten para volverlas a unir de nueva cuenta. Es todo un maestro con las cartas.

En esta ocasión, tras hablar largo y tendido sobre los últimos Arcanos Mayores del Tarot, especialmente sobre el arcano XX, El Juicio Final, y sobre El Sol y La Luna, nuestra clase deriva hacia la necesidad de aprender a orar adecuadamente.

Don Joaco nos enseña a rezar el Padre Nuestro con una fuerza del corazón tremenda, de una manera conmovedora, llena de ímpetu y amor. Nos indica que si es rezado con la suficiente convicción y alma puede convertirse en un sortilegio poderosísimo capaz de alejar todos los temores, espantar los males y ayudar a proveer en cualquier tipo de necesidad. Según él, el Padre Nuestro originalmente era una oración dirigida al dios del Sol: el Dios Padre. “El Padre Nuestro es la única oración que le dio Dios directamente a los hombres…”, pronuncia categórico, con una voz que resulta más ronca que en cualquier momento de la noche. Luego pega un profundo trago a su botella de mezcal.

De pronto nosotros caemos en la cuenta de que tanto don Joaco como Enedina son entre otros brujos, curanderos y chamanes, representantes de un antiguo y hermoso orden de valores que reaparecen cada cierto tiempo, cuando las comunidades necesitan de ellos más que nunca, para ayudar a la gente a plantearse de nueva cuenta aquellas cosas que son importantes: la necesidad de voltear hacia sí mismos y mirar en sus corazones.

Sus centenares de aves se encuentran bien dormidas en las jaulas a esta hora, uno de sus cinco perros comienza a ladrarle a la nada. Un estridente coro de grillos inicia sus chirridos de manera ensordecedora. Don Joaco dice que aquí los grillos, cucarachas y ratas mutaron y se desarrollaron sobremanera, debido a los contaminantes que segrega el río. Aunque nunca nos encontramos hasta ahora con ninguno de ellos, la verdad es que esos grillos y ratas gigantes nos asustan más que las invocaciones de don Joaco dirigidas a los seres del Inframundo.

Ambos nos ponemos de pié tras largas horas de charla, estudio y buen mezcal. Guardamos en nuestro morral de lana un mazo nuevo del Tarot egipcio del doctor Moore, que el brujo nos obsequió el día de hoy.

Don Joaco nos brinda un abrazo muy cálido. Pronto nos iremos a dormir a su chiquigüite, como él lo llama, donde nos permite pernoctar cada vez que tenemos la oportunidad de venir a estudiar con él. Nos retiramos y sólo se queda la fogata en su patio, encendida y murmurante.

 

Twitter del autor: @adandeabajo