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Chileno hizo pasar canción de Digimon por cita de Steve Jobs; el resultado: un dilema filosófico

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 05/04/2015

En la red, basta que un número considerable de personas crean en algo para que se convierta en una realidad

frases de steve jobs digimon

La cualidad de exponer conceptos que uno desea que sean verdad en vez de exponer los hechos reales (Truthiness) es la postura filosófica del comediante Stephen Colbert con respecto a la información de internet y, para este caso, la postura de un chileno que intentó probarle al mundo lo absurda que puede llegar a ser nuestra “verdad” cuando un número considerable de personas creen en algo y lo vuelven real.

Hace unos cuantos días Nicolás Sanhueza, un usuario chileno de Twitter, confesó haber adjudicado una cita falsa durante años a la mente brillante de Apple, Steve Jobs. La frase textualmente --y para ridiculizar aún más nuestra capacidad de copypestear lo que leemos en la red-- dice: "Si tu lo deseas puedes volar, sólo tienes que confiar mucho en ti y seguir".

La cita, que en realidad es parte del opening de la animación Digimon, ha viajado desde 2011 en la red firmada por Steve Jobs, luego de que Nicolás la añadiera a Wikiquotes con una fuente igualmente falsa: 

Duró años en el sitio de Wikiquotes… El sitio web del respetable diario español El Mundo puso la frase en uno de sus artículos dedicados a la muerte de Jobs… Con el tiempo ya no sólo gente en Twitter estaba usando la frase. Apareció en blogs dedicados a recopilar frases de Steve Jobs o frases de vuelo. En artículos dedicados a emprendimiento. En un discurso en una graduación de ingenieros en una universidad española. Incluso llegó al inglés, como If you want it you can fly, you just have to trust you a lot, explicó.

frases de steve jobs

La cultura hebrea creía que la verdad se encontraba determinada por la fidelidad de cada individuo; una cualidad propia de las personas que inspiran confianza o son de fiar debido a su calidad de compromiso. En la red se entiende algo similar respecto de la información que creemos verdadera: consideramos si es verídica o no dependiendo de si las páginas web y autores nos parecen de fiar. Sin embargo, difícilmente sabemos quién está escribiendo detrás del ordenador que lanza las ideas al mundo virtual, quién está en este preciso momento escribiendo esto, para ti, y con qué fines. En internet no se tiene ni una mínima certeza de lo que se está absorbiendo, y esto tal vez esté cambiando nuestra concepción de “verdad” absoluta por una verdad “consensual” (propiamente dicho de consenso: lo arreglado y/o aceptado).

El concepto de Wikiality nació de la filosofía Truthiness de Stephen Colbert quien durante su programa de TV de sátira cómica la describió como “la verdad por consenso”, aludiendo al modelo de aprobación consensual de la información en Wikipedia. Durante su programa Colbert pidió a su público editar una página de Wikipedia (lo cuál se logró fácilmente) para probar que en el mundo virtual existe una especie de contrato consensual entre el lector y la información redactada en esta página, y que cualquier argumentación o afirmación virtual que considerásemos verdadera dentro de ella se estaría creyendo de forma emocional o intuitiva entre las dos partes (quien escribe y quien lee), sin tener evidencia o lógica al respecto:

Todo lo que necesitamos hacer es convencer a una mayoría de personas de que algunos hechos son verdad… Lo que estamos haciendo es llevar la democracia al conocimiento.

A estas alturas cualquier sujeto puede poner en boca de algún difunto famoso las palabras correctas para motivar al mundo entero y que esto se convierta en verdad absoluta. Lo que es universal entre los hombres lleva su parte de verdad; y esto, quizás, abra un nuevo portal en la infinidad de cuestiones sobre la realidad: ¿se está convirtiendo nuestra verdad en un contrato emocional entre el lector y el redactor detrás de cada página web? Al final todos creemos lo que nos place.

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Uber es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades
[caption id="attachment_97815" align="aligncenter" width="604"]Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348 Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348[/caption]

¿Uber es una empresa de tecnología? Como casi todos los gigantes de tecnología, sí y no. Digamos -para empezar- que sí porque su producto principal es una herramienta tecnológica muy poderosa. Pero que no porque no se ciñe solo a ella.

Sin embargo, la problemática es más compleja. Uber  es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades. Y esa definición no es la definición de una empresa de tecnología. Solo que lo hace en buena medida mediante la tecnología. Uber no hubiera sido creada en una época pre-digital. Uber  se vale de la tecnología para modificar esencialmente un modelo muy tradicional y muy enquistado en nuestras sociedades (aunque se trate de un modelo sumamente estresado que avanza hacia su propio colapso).

Esa situación es muy parecida a la que se encontraron Wikipedia y Google en el campo de la información y el conocimiento. ¿Son Google y Wikipedia empresas de tecnología? De nuevo, sí y no. Tal vez en estos casos más sí que no que en el caso de Uber, pero aún así, sí y no. Lo son porque su instrumento es cabalmente digital y poderosamente digital. Pero no lo son porque sus objetivos rebasan con creces la agenda tecnológica y avanzan en los niveles social y epistemológico del conocimiento y la información.

Tal vez sea más parecido a Uber el caso de Amazon; aunque sí y no. En términos descriptivos, sí; lo mismo que Uber, Amazon se apalanca en un recurso digital poderoso y singular, pero se materializa más allá de él. Amazon tiene una dimensión física –digamos-, como Uber, que no tienen ni Google ni Facebook. Pero lo que diferencia a Amazon de Uber es que su propósito de transformación social es menos relevante, está menos presente en su organización y tiene menos impacto en la configuración social en la que vivimos. Amazon acabará incidiéndonos por su escala y su insistencia, pero no porta una idea inquietantemente transformadora, subvertidora del status quo, como lo hace Uber.

Uber es un aplicativo impecable que altera la dinámica social de millones. Y no es lo mismo que Waze, que también es impecable –o más-, pero que apenas mejora la vida de las personas, pero no las cambia esencialmente. Uber sí; o por lo menos, puede ser que sí, si logra imponerse –que lo parece.

Por eso veo en Uber una mística que no alcanzo a ver en las demás. Uber es la más política de todas las Compañías tecnológicas que conozco (bueno, después de Wikileads). Uber arrasa porque tiene la fuerza intrínseca de las conspiraciones. Y así como crea sus víctimas –que pareciera que serán los taxistas e incluso los repartidores de cosas en general-, crea también sus devotos. Uber tiene misioneros; los primeros, sus empleados, y con ellos, sus choferes. Esas personas que “trabajan en Uber” son esencialmente diferentes a los taxistas que conocemos. ¿O no?

Los taxistas carecen de mística y abundan en neurosis. Lo contrario de los de Uber. El taxista piensa todo el rato en sí mismo y sufre por él y se queja con él y monta en cólera por las cosas que lo afectan a él… y tu vas ahí atrás, como si fueras cosa, ajeno a todo y a él también. En Uber no pasa eso; el chofer de Uber parece estar más pendiente de tu experiencia que la de él. Su foco eres tú y no la calle, el tránsito, su auto, el otro auto y esas cosas que enloquecen a los taxistas. Y como su foco eres tú, te hablará si imagina que necesitas escuchar y si no, no; al contrario del taxista que te habla si es él quien necesita hablar –y de lo que él necesita hablar-, más allá de lo que tú quieras.

Esa diferencia no viene de las personas, viene de la organización, quiero decir, del contexto. Es la intencionalidad y el sentido de la empresa lo que modifica la actitud de las personas. Por eso Uber es carismática; porque la intención política que la mueve encarna en cada uno de los que la constituyen.

Y otra vez, volvámonos a nuestro mundo escolar. ¿Será que nuestros maestros son los taxistas de nuestras escuelas? ¿Será que a tanto maestro quejoso y victimizado no le estará haciendo falta un Uber que salte por encima de todo e inyecte sentido a todo aquello que no lo tiene o que lo ha perdido? ¿Será que como nosotros arriba del taxi, nuestros niños también están sintiendo aquello de que al que conduce solo le importa él y sus situaciones, y sus conflictos, y sus riesgos… y su celular?

¿La nueva escuela será una solución tecnológica? Sí y no. Sí porque no logro verla sino apalancada en la tecnología y sus modos de reconfigurar algunas figuras sociales saturadas (el aula, el libro de texto, el horario de estudio, las investigaciones, las evaluaciones, etc.). Pero no porque no será el elemento tecnológico el que la haga nueva, sino que será por medio de algún elemento tecnológico que ella acabe resultando una experiencia social y académica verdaderamente transformada. 

Twitter del autor: @dobertipablo