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Bloggers, YouTubers, Viners y otros, comparten con celebridades y mandatarios la lista de las personas más influyentes de la red

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Como cada año, la revista TIME recién publicó su listado con las figuras más influyentes de la red. Notarás que muchos de los nombres que aquí aparecen corresponden a celebridades cuya fama, por distintas razones, termina derramándose a las estepas digitales y su popularidad off line termina respaldando su poder en internet –en estos casos no deja de ser interesante entender o reflexionar sobre por qué precisamente ellos, a diferencia de muchas otras celebridades, logran extender sus dominios hasta estos lugares.

Pero muchos otros nombres incluidos en la selección de TIME, y sin duda los casos más interesantes, son personas que deben completamente su nivel de incidencia a actividades estrictamente digitales, por ejemplo gamers que propulsaron su nombre vía YouTube o bloggers cuya palabra pesa hoy más que la de muchos conductores de radio o TV. Finalmente, existen casos híbrios como periodistas, fotógrafos o activistas que, si bien se originaron en el universo análogo, han sabido capitalizar como pocos la red. 

En cuanto a las celebridades, los nombres que figuran son los de Taylor Swift, Kim Kardashian, Beyonce, Gwyneth Paltrow, J. K. Rowling y Jimmy Fallon, mientras que tres mandatarios también aparecen: Barack Obama, Cristina Fernández y Narendra Modi.   

A continuación algunos de los nombres hechos en internet y que hoy gozan de una influencia significativa en diversos rubros:

The Jester

El más popular "hacktivista" de la actualidad que, entre otras acciones ha tirado 180 sitios, algunos de ellos bastante relevantes. 

Felix Arvid Ulf Kjellberg (a.k.a. PewDiePie)

Este gamer sueco tiene más de 35 millones de suscriptores en su canal de YouTube y sus videos publicados superan los 8 mil millones de vistas. 

Nash Grier

Con sólo 17 años y más de 11 millones de seguidores en Vine, este adolescente es el rey indiscutible de esa red social. 

Joy Cho

Esta blogger tiene más de 13 millones de seguidores en Pinterest, además de una presencia notable en prácticamente todas las demás redes. 

Ta-nehisi Coates

Este articulista se ha convertido en la mayor autoridad intelectual en la red en torno a la intersección de raza, política y cultura. 

Grace Helbig

Su show It's Grace tiene más de 2 millones de suscriptores en YouTube. 

Tyler Oakley

Este joven ha logrado capitalizar sus 6.5 millones de suscriptores en YouTube, al grado en que consigue entrevistas con la Primera Dama de Estados Unidos y su cobertura de eventos es replicada en CBS.

Matt Drudge

El periodista ciudadano más poderoso de toda la red, su sitio Drudge Report tiene más de mil millones de vistas cada mes. 

Yao Chen

Reina indiscutible del servicio de microblogging más popular de China, Weibo, en donde tiene 77 millones de seguidores. 

Bethany Mota

Autoridad por excelencia en la red sobre fashion y belleza, gracias a sus casi 9 millones de suscriptores en YouTube. 

Consulta aquí el resto de la lista

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Uber es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades
[caption id="attachment_97815" align="aligncenter" width="604"]Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348 Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348[/caption]

¿Uber es una empresa de tecnología? Como casi todos los gigantes de tecnología, sí y no. Digamos -para empezar- que sí porque su producto principal es una herramienta tecnológica muy poderosa. Pero que no porque no se ciñe solo a ella.

Sin embargo, la problemática es más compleja. Uber  es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades. Y esa definición no es la definición de una empresa de tecnología. Solo que lo hace en buena medida mediante la tecnología. Uber no hubiera sido creada en una época pre-digital. Uber  se vale de la tecnología para modificar esencialmente un modelo muy tradicional y muy enquistado en nuestras sociedades (aunque se trate de un modelo sumamente estresado que avanza hacia su propio colapso).

Esa situación es muy parecida a la que se encontraron Wikipedia y Google en el campo de la información y el conocimiento. ¿Son Google y Wikipedia empresas de tecnología? De nuevo, sí y no. Tal vez en estos casos más sí que no que en el caso de Uber, pero aún así, sí y no. Lo son porque su instrumento es cabalmente digital y poderosamente digital. Pero no lo son porque sus objetivos rebasan con creces la agenda tecnológica y avanzan en los niveles social y epistemológico del conocimiento y la información.

Tal vez sea más parecido a Uber el caso de Amazon; aunque sí y no. En términos descriptivos, sí; lo mismo que Uber, Amazon se apalanca en un recurso digital poderoso y singular, pero se materializa más allá de él. Amazon tiene una dimensión física –digamos-, como Uber, que no tienen ni Google ni Facebook. Pero lo que diferencia a Amazon de Uber es que su propósito de transformación social es menos relevante, está menos presente en su organización y tiene menos impacto en la configuración social en la que vivimos. Amazon acabará incidiéndonos por su escala y su insistencia, pero no porta una idea inquietantemente transformadora, subvertidora del status quo, como lo hace Uber.

Uber es un aplicativo impecable que altera la dinámica social de millones. Y no es lo mismo que Waze, que también es impecable –o más-, pero que apenas mejora la vida de las personas, pero no las cambia esencialmente. Uber sí; o por lo menos, puede ser que sí, si logra imponerse –que lo parece.

Por eso veo en Uber una mística que no alcanzo a ver en las demás. Uber es la más política de todas las Compañías tecnológicas que conozco (bueno, después de Wikileads). Uber arrasa porque tiene la fuerza intrínseca de las conspiraciones. Y así como crea sus víctimas –que pareciera que serán los taxistas e incluso los repartidores de cosas en general-, crea también sus devotos. Uber tiene misioneros; los primeros, sus empleados, y con ellos, sus choferes. Esas personas que “trabajan en Uber” son esencialmente diferentes a los taxistas que conocemos. ¿O no?

Los taxistas carecen de mística y abundan en neurosis. Lo contrario de los de Uber. El taxista piensa todo el rato en sí mismo y sufre por él y se queja con él y monta en cólera por las cosas que lo afectan a él… y tu vas ahí atrás, como si fueras cosa, ajeno a todo y a él también. En Uber no pasa eso; el chofer de Uber parece estar más pendiente de tu experiencia que la de él. Su foco eres tú y no la calle, el tránsito, su auto, el otro auto y esas cosas que enloquecen a los taxistas. Y como su foco eres tú, te hablará si imagina que necesitas escuchar y si no, no; al contrario del taxista que te habla si es él quien necesita hablar –y de lo que él necesita hablar-, más allá de lo que tú quieras.

Esa diferencia no viene de las personas, viene de la organización, quiero decir, del contexto. Es la intencionalidad y el sentido de la empresa lo que modifica la actitud de las personas. Por eso Uber es carismática; porque la intención política que la mueve encarna en cada uno de los que la constituyen.

Y otra vez, volvámonos a nuestro mundo escolar. ¿Será que nuestros maestros son los taxistas de nuestras escuelas? ¿Será que a tanto maestro quejoso y victimizado no le estará haciendo falta un Uber que salte por encima de todo e inyecte sentido a todo aquello que no lo tiene o que lo ha perdido? ¿Será que como nosotros arriba del taxi, nuestros niños también están sintiendo aquello de que al que conduce solo le importa él y sus situaciones, y sus conflictos, y sus riesgos… y su celular?

¿La nueva escuela será una solución tecnológica? Sí y no. Sí porque no logro verla sino apalancada en la tecnología y sus modos de reconfigurar algunas figuras sociales saturadas (el aula, el libro de texto, el horario de estudio, las investigaciones, las evaluaciones, etc.). Pero no porque no será el elemento tecnológico el que la haga nueva, sino que será por medio de algún elemento tecnológico que ella acabe resultando una experiencia social y académica verdaderamente transformada. 

Twitter del autor: @dobertipablo