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La tempestuosa vida de Sinead O'Connor ha dejado varias enseñanzas. A sus 48 años Sinead no es un ejemplo para todos, pero sí para aquellos que no temen vivir y morir en el corazón de la flama y prefieren decir lo que sienten antes que conformarse a las normas y a los juicios sociales

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I didn't want to be a fucking pop star. I wanted to be a protest singer.

Sinead O'Connor

Sinead O'Connor ha tenido una vida difícil, atravesando numerosas adversidades creciendo y luego durante su carrera --enfermedades mentales, intentos de suicidio, escándalos mediáticos-- pero siempre se ha mantenido fiel a sí misma, con una rara autenticidad y un compromiso político (más allá de que coincidamos o no con sus posturas) que la han aislado del mainstream cultural (donde esto es tan poco común). Con una de las voces más potentes y desgarradoras de la música moderna, con su cabeza rapada como un hermoso ángel extraterrestre ("conehead" flamante) y su sinceridad desbocada, Sinead logró avivar y amenazar a un mundo sintético y plastificado y prefabricado. Su vehemencia emocional y su capacidad de fortalecerse (de sembrar las cenizas, de protestar en la boca del lobo) pese al abuso infantil y al aislamiento (en sus propias palabras, ser "el fénix de la flama, aprenderá, se alzará... me verás regresar") la hacen un notable y poco convencional ejemplo para nuestra generación apática. Pero más que las ideas de Sinead, algunas de las cuales vienen de una luminosa sensibilidad femenina y otras son erráticos exabruptos juveniles, lo que queremos rescatar aquí es su forma valiente de encarnar y encarar las cosas sin concesiones, su forma de dejarse poseer por la vida (por lo divino y lo demoníaco) y vivir siempre en la yema del fuego... su actitud y su belleza (la ruptura con el paradigma de lo bello y lo bueno como atavismos psicosociales) y sobre todo su pasión, un ejemplo de llevar al límite los dictados del daimon. Haciendo una recapitulación de sus videos y sus actuaciones en vivo, no podemos dejar de ver esa pasión trágica irlandesa rebosante de espíritu; Sinead siempre incendiaria (nacida bajo el signo del fuego filosófico), en el trance de la música. Una artista que transmuta el sufrimiento en conciencia política, imposiblemente no política, una voz alquímica donde el dolor se convierte en conciencia y liberación, en un puente emocional, de emociones eternas transpersonales y de arquetipos desenterrados.

A continuación 9 enseñanzas a partir de momentos y frases de Sinead O'Connor que pueden servirte, sobre todo si no buscas llevar una vida normal y estás dispuesto a afrontar la pirotecnia existencial (always wild at heart) sin reservas, arriesgándolo todo. Hay cosas que seguramente no aprenderemos de Sinead, como pensar las cosas antes de decir lo que sientes, como no vivir con furia o no hacer las cosas con enojo y tener tacto diplomático. Para esto hay muchos otros ejemplos. Y más que el texto de este artículo --que es un pretexto-- las enseñanzas están en oírla y ver la pasión que imbuye a su música, ese es el tributo y ese es el pacto del conocimiento entre el público y el artista. Aquí esta extracción de filosofía pop, solve et coagula:

1. "No hago nada para causar problemas. Sólo ocurre que lo que hago naturalmente causa problemas. Estoy orgullosa de ser un agitador [troublemaker]". Sinead fue votada tanto la mejor y la peor cantante el mismo año; generando siempre sentimientos encontrados, nadie se mantiene indiferente ante ella. Siempre generando enfrentamientos, moviéndose con naturaleza en la fricción...  La enseñanza: el mundo necesita el caos, la crisis. Que Troya arda. Necesita que alguien mueva las aguas y nos haga cuestionar los valores establecidos. Los artistas no sólo son los vehículos del cosmos, también lo son del caos; no sólo los que crean el nuevo orden sino los que lo destruyen. Dejarse poseer, ser espontáneos, no conformarse; no tener más causa que la naturaleza que fluye es una forma de dar entrada a esta energía del caos.  

2. En esta entrevista en el late night show de Arsenio Hall vemos a la verdadera Sinead O'Connor, fresca, rara, nerviosa, melancólicamente seductora, fiel a sí misma, llena de chispa. Explica por qué renunció a los Grammys en 1991: "La industria musical promueve la idea de que el éxito material traerá la felicidad". Una de las formas en que nuestra cultura promueve esto es a través de "los premios y los shows de concursos que se enfocan en el éxito material y no en la sinceridad". Si Madonna es la "Chica Material", Sinead O'Connor puede considerarse la "Chica Anti-material", o al menos tuvo una larga y profunda etapa donde se dio el lujo de renunciar a la fama para no traicionarse a sí misma. La enseñanza: no hagas las cosas para obtener resultados, para ganar loor y éxito. Hazlas sólo porque sí, porque lo sientes. El tiempo no es dinero, es arte.

3. I Do Not Want What I Haven't Got: El título de su segundo disco dice mucho. La enseñanza: la aceptación es paradójicamente el camino para dejar atrás lo que nos duele y también para potenciar lo que somos. Sinead nunca negó su pasado de abuso y sus problemas familiares; se manifestó contenta con lo que es (aunque no con los abusos y la violencia del mundo). La industria de la música la orilló. Años después Sinead dijo: "He intentado ser una mujer normal. Hay mucha presión para ser una mujer normal desde el minuto que naces, así que era un deber que tenía que intentar. Pero soy anormal. Ya no intento no ser anormal".  Follow your weird. O, también, sigue tu daimon, aunque te lleve a la marginación, al sufrimiento o a la enfermedad: ese es tu único camino.

4. En una ocasión Sinead dijo: "A los hombres les cuesta mucho trabajo expresarse, suelen ser anales, retentivos, muchas veces esto es el problema de las mujeres porque les decimos a nuestros hijos que no lloren porque los niños no deben llorar". Y luego agregó: "De todas maneras dormiría contigo, no me tienes que decir que me amas". La lección: aunque Sinead ha tenido etapas de promiscuidad un tanto escandalosa y eso puede alterar la lectura de sus palabras --con los típicos prejuicios, la lección es simple, los hombres no tiene que crear todo tipo de construcciones sentimentales falsas y fomentar expectativas engañosas para seducir a las mujeres. Lo mejor que pueden hacer es simplemente expresar lo que sienten y conectar en términos más reales y equitativos con las mujeres. Además, decir cosas que no sientes es una bomba de tiempo que fragmenta la psique y te excomunica de tu propio reino.

5. "No creo en la segregación ni en la segmentación, ni en la música ni en el arte; no creo en nacionalismos o en el patriotismo, creo en la raza humana. Sólo creo en el arte", dijo Sinead en la etapa en que estaba inspirada por Bob Marley. La enseñanza: de nuevo una lección sencilla pero siempre poderosa, especialmente para los artistas. No es necesario caer y creer en géneros y defender ideales nacionalistas (esto es algo en lo que coincidía Borges, aunque en el caso de Sinead no significa un distanciamiento político, sino una afirmación de humanismo ecuménico). La conciencia debe de extenderse más allá de ilusorias barreras como las banderas, las fronteras y los países y sus luchas de poder.

6. "Estos son días difíciles. Decir lo que sientes es cavar tu propia tumba", dijo Sinead en los 90. La lección: esto sigue aplicando especialmente en la industria del entretenimiento y en una sociedad un tanto hipócrita. Puede que decir lo que sientes te meta en problemas, pero ¿hay otra forma de vivir, una mejor alternativa? No hay duda que esto le ha costado caro en su carrera, pero es exactamente lo que la hace grande.  

7. En mayo de 2005 declaró a Entertainment Weekly: "Soy 3/4 heterosexual y 1/4 gay. Me inclinó un poco hacia los tipos peludos". La lección: estos comentarios vinieron después de una fallida relación lésbica, pero está bien experimentar, equivocarse a veces. La sexualidad puede ser una cosa fluida, no tienes que ser una sola cosa. Sinead declaró que era lesbiana y luego se contradijo (pero esa contradicción es lo que la hace genuina). El temor a equivocarse es peor que la equivocación en sí misma.

8. Todos conocen su controversial aparición en Saturday Night Live quemando una efigie del Papa, en un momento en el que todavía no estaba bien visto denunciar los abusos sexuales de la Iglesia. No hay duda que el acto fue irrespetuoso y ofensivo, aunque sus motivaciones obedecían a un digno sentido de empatía con las víctimas y de enojo contra las instituciones. Esto es lo que piensa Sinead de la Iglesia Católica:

La Iglesia Católica es un castillo de arena y se ahoga en un mar de amor condicional... la idea de que Cristo necesita un representante es risible y en realidad blasfema... necesitamos rescatar a Dios de las religiones, se han convertido en cortinas de humo que distraen a las personas del hecho de que hay un espíritu santo pero, si estudias los textos, no necesitamos intermediarios para hablar con Él... Nos creímos esto de necesitar intermediarios y eso está bien, no somos malas personas, pero tenemos que despertar. Dios estaba antes que la religión; está ahí a pesar de la religión; estará ahí cuando la religión desaparezca.

La lección aquí, más allá de que creamos o no en Dios, es liberarnos de los dogmas y experimentar la espiritualidad directamente, es decir, que sea experiencia más que creencia. Lo sagrado y lo divino no deben de ser celados o restrictos dentro de un protocolo excluyente.

Miley-Cyrus

9. La más reciente controversia de Sinead fue su escaramuza pública con Miley Cyrus. Sinead le escribió una carta abierta a Miley, cuyo tour reciente llego a niveles de enajenación pornográfica, convirtiendo a la exprincesa de Disney Channel en una especie de encarnación mediática y un tanto vulgar de Babalon. 

Me preocupa que pienses que es "cool" estar desnuda lamiendo martillos en tus videos... Sólo vas a salir lastimada a la larga al permitir que te exploten y de ninguna manera te empodera a ti o a ninguna mujer, ya que mandas un mensaje de que debes de ser valorada más por tu atractivo sexual que por tu evidente talento... [El mundo del espectáculo] ve las cosas así, no te hagas ilusiones. Todos te quieren porque están haciendo dinero de tu juventud y tu belleza... El verdadero empoderamiento como mujer vendría si en el futuro te niegas a dejar que exploten tu cuerpo o tu sexualidad para que hombres hagan dinero de ti.

La lección es muy clara aquí. La Tía Sinead habla con conocimiento de causa, aunque algunos la criticaron por supuestamente querer agenciarse atención mediática. De cualquier forma sus palabras apelan a algo que la mayoría de las mujeres reconoce: que seguir el juego de la objetificación de la sexualidad femenina, más allá de algunos dividendos a corto plazo, sólo sigue perpetuando un entorno psicosocial nocivo, violento y poco propicio para la convivencia sexual evolutiva.

 

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Sabemos actualmente que nuestros estados de ánimo se reflejan directamente en nuestra salud. La eudaimonia, o la felicidad que viene del alma, parece ser clave para regular nuestro sistema inmune. Encontrar la eudaimonia, sin embargo, significa hacerle caso a nuestro demonio personal

psychopathologyEn los últimos años se ha gestado discretamente un cambio de paradigma dentro de la ciencia, de la visión cartesiana reduccionista que cortaba de tajo y dejaba prácticamente incomunicados al cuerpo y a la mente, a una visión más inclusiva que considera a la mente-cuerpo como un solo sistema, dando lugar a disciplinas como la psicobiología y la psiconeuroinmunología. Hoy sabemos que nuestro estado de ánimo y los estímulos del medio ambiente tienen efectos a nivel celular y son tanto o más importantes para nuestra salud que nuestros genes. "La vieja forma de pensar era que nuestros cuerpos eran entidades biológicas estables, fundamentalmente separadas del mundo externo", dice Steven Cole, profesor de medicina en UCLA. "La nueva forma de pensar es que hay mucha más permeabilidad y fluidez... nuestro cuerpo es literalmente producto del ambiente".

Cole, moviéndose entre la ciencia dura y aspectos más suaves relacionados con el problema mente-cuerpo, intenta determinar la relación entre la "felicidad" y el sistema inmune: cómo reaccionan nuestras células a lo que subjetivamente llamamos felicidad --acaso así haciendo tangible lo que es la felicidad, encontrando una respuesta a esta pregunta milenaria, aunque desde la perspectiva parcial del cuerpo. Su trabajo lo ha llevado a concluir que "no hay duda de que la mente y el sistema inmune están ligados".

Entrevistado por The Atlantic, Cole explica que experiencias negativas como un diagnóstico de cáncer, la depresión, el estrés, el trauma o el bajo estatus socioeconómico pueden afectar el perfil inmunológico de una persona. Mientras que "las experiencias de felicidad y la percepción de esas experiencias en nuestro cuerpo" también producen cambios en nuestros mecanismos biológicos, en sentido opuesto. Cole cree que estas experiencias positivas son capaces de "remodelar nuestra composición celular". La antigua división entre el cuerpo y la mente que ha acompañado a la ciencia en sus fundamentos por tantos años no se sostiene: es prácticamente imposible que lo que experimentamos mentalmente (la imaginación, la fantasía, el pensamiento, la preocupación, la relajación, etc.) no se reproduzca también en nuestro cuerpo. Nuestra salud no sólo es el cúmulo de todas las cosas que hemos ingerido, el ejercicio que hemos hecho y nuestros genes, es también el agregado de todos nuestros pensamientos y emociones (nuestro cuerpo no puede dejar de registrar todos nuestros estados mentales y reprogramar su funcionamiento a partir de ellos).

Lo anterior nos obliga a tomar responsabilidad por lo que ocurre en nuestra mente en cada momento, sabiendo que, si bien un pensamiento aislado o una emoción fugaz seguramente no debilitarán significativamente nuestra inmunidad, la reiteración de nuestras formas de pensamiento y reacciones ante el mundo van apilándose y forman los hábitos y patrones que llegan a determinar nuestro estado de salud general.  O, con mayor precisión: "La experiencia que tienes hoy afectará la composición de tu cuerpo por los siguientes 80 días, porque eso es el tiempo que tardan la mayoría de los procesos celulares", dice Cole. ¿A cuántos ciclos de estrés de 80 días hemos sometido a nuestras células? 

"Una de las funciones principales de la mente es mantener a bajo nivel la presión o, mejor dicho, no permitir que la presión surja desde un inicio", dijo Manly P. Hall hablando sobre el "simbolismo psíquico" de algunas enfermedades. La mente, que es el regulador metabólico de todos los procesos orgánicos y que tiene la capacidad compensar desequilibrios con su acción intencional. Hay diferentes formas de ver esto, si tenemos una tendencia a estresarnos fácilmente puede generar el efecto contrario al deseado. Este pensamiento de preocupación o de frustración o de odio, puede ser la semilla de una enfermedad. Tal vez puedas percibirlo como una presión extra sobre tu facultad mental. Esto es una forma de verlo. Por otro lado también puede ser un respiro: tu actitud, la forma en la que empleas tu mente y la forma en la que te relacionas con el mundo puede sanarte, puede afectar directamente tus células y mantenerlas, como una brigada de soldados contentos y comprometidos con la estrategia nacional, atacando a tus enemigos verdaderos (y no volteándose en tu contra).

El sistema inmune tiene dos funciones principales: luchar contra agentes infecciosos y causar inflamación. La primera función es la que consideramos generalmente como señal de que nuestro sistema inmune funciona adecuadamente, en equilibrio, dirigiendo sus esfuerzos contra las verdaderas amenazas que enfrenta nuestro cuerpo. La segunda función, la inflamación, es en muchos casos el resultado de una sobreexcitación, ya sea porque introducimos agentes tóxicos a nuestro cuerpo (o que nuestro cuerpo percibe como tóxicos, como es el caso de algunas intolerancias a alimentos que la mayoría de las personas toleran perfectamente bien) o porque el estrés hace que nuestro sistema inmune esté combatiendo permanentemente enemigos invisibles --ya no virus o bacterias, sino quimeras. Además de causar dolor, la inflamación puede también dañar el tejido y con el tiempo producir una cuantiosa serie de enfermedades (la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, parecen estar ligadas a la inflamación).

Cole realizó un estudio con sus alumnos cuyos resultados nos ayudan a entender mejor cómo nuestra psicología profunda se refleja en nuestro sistema inmune. En el estudio se midió el perfil de expresión genética de un grupo de voluntarios y se relacionó con una evaluación de sus niveles de felicidad. Un mejor perfil de expresión genética significa una mayor respuesta antiviral  y una menor respuesta inflamatoria. La evaluación de la felicidad se dividió en la felicidad "hedonista" y la "felicidad eudaimónica". "La felicidad hedonista es el estado de ánimo elevado que experimentamos después de un evento de vida externo, como comprar una casa", la eudaimonia es "nuestro sentido de propósito y dirección en la vida, nuestro involucramiento con algo más grande que nosotros", explica Cole. El estudio mostró una notable correlación entre la felicidad eudaimónica y un mejor funcionamiento del sistema inmune. 

El estrés crónico que reduce la felicidad eudaimónica, sugiere Cole, puede acortar la longitud de los telómeros, mientras que actividades como la meditación mantienen la longitud de estos extremos de los cromosomas que protegen el ADN e intervienen en el proceso de envejecimiento. En otras palabras, la disciplina mental es capaz de afectar la expresión genética y regular la función de nuestro ADN. Para quienes dudaban de los poderes mentales del ser humano.

[caption id="attachment_90950" align="aligncenter" width="448"]Julio_Ruelas_-_Criticism_-_Google_Art_Project Imagen de Julio Ruelas[/caption]

La eudaimonia o el buen daimon

Personalmente, lo que me interesa más del trabajo de Cole es el énfasis en la eudaimonia. Su investigación sugiere que la salud humana y la felicidad misma es el resultado de un buen daimon (que es lo que significa la palabra eudaimonia). El daimon es, según se creía en la antigua Grecia, el genio o acompañante del alma (a veces usado como sinónimo mismo del alma o psique). "Ethos anthropos daimon", escribió Heráclito, una frase que se traduce como "Carácter es destino" (daimon siendo destino en este caso). Quizás nos ayude más leer la frase de Heráclito, llamado a veces el primer psicólogo,  de esta forma: "El carácter del hombre es su daimon" y de aquí intentemos entender lo que es el daimon. 

Marsilio Ficino, el gran traductor de Platón y otros clásicos, eje del renacimiento cultural de la Florencia de los Medici, dijo sobre el daimon: "Quien descubre su propio genio a través de estos medios encontrará su trabajo natural y al mismo tiempo encontrará su estrella y su daimon. Siguiendo este camino obtendrá felicidad y bienestar". Ficino, quien fuera conocido como "doctor del alma", amplía aquí el sentido de la frase inscrita en Delfos "Conócete a ti mismo"; conocerse a sí mismo es conocer también a nuestro daimon, nuestro destino, ese espíritu que nos guarda y asedia, como "una estrella flotando sobre la tierra, conectada al alma", según Plutarco. Patrick Harpur, quien ha relacionado al daimon con las apariciones numinosas de diferentes épocas --desde los ángeles y las hadas a los OVNIs- dice que una forma de imaginarlo es como "una manifestación personal de un dios impersonal".

Jung en sus memorias dice "estoy consciente de que 'mana', 'daimon' y 'dios' son sinónimos del inconsciente -eso es otra forma de decir que sabemos tan poco de los primeros como del último", y agrega que el inconsciente era un término "científico" y "racional" mientras que el "uso del lenguaje mítico"[el daimon] da "ímpetu a la imaginación". Jung siempre quiso mantener legitimidad científica en su trabajo, por eso la predilección por el "inconsciente". Aquí podemos también aplicar su máxima de "hacer consciente el inconsciente", la clave de su psicología, lo que significaría en otras palabras familiarizarnos con nuestro daimon --para no ser inconscientemente víctima de su tiranía.

Quizá la fuente más reputada de lo que es el daimon es Platón, quien nos introduce al daimon de Sócrates, el cual lo encaminó a aceptar el destino de la cicuta y quien, relatando el mito de Er, señala que cada alma tiene asignada un daimon personal que se encarga de vigilar el cumplimiento de la "porción" entregada por las Moiras al nacer. El daimon es el encargado de administrar y atender ese destino que hilan las Moiras; un destino que no es del todo fatal, ya que fue elegido por nuestra alma. En cierta forma las Moiras (que son la porción misma que se entrega) se transpolan al daimon, que a su vez es el representante de Ananké, la diosa de la necesidad, madre de las Moiras. Por lo que podemos entender que nuestro destino es aquello necesario --lo que no podemos ceder, por eso el celo voraz del daimon.

En su libro The Soul's Code, James Hillman argumenta que la enfermedad es una de las formas con las que el daimon --que participa en el arquetipo del trickster-- nos obliga a reflexionar y recapacitar para que no nos desviemos del camino de nuestra necesidad interna, del llamado profundo de nuestra vida, acaso procrastinando por campos hedonistas o en la ambición de la materia (lo del ego es el principio del placer, lo del alma es el compromiso teleológico). En otra parte Hillman escribe: "Hasta que el alma no obtiene lo que quiere, nos enferma" (si estas inflamado no vayas al doctor, pregúntale al daimon). Manly P. Hall, el erudito fundador de la Philosophical Research Society, observa que la mayoría de las personas enfermas con las que ha tratado "no tienen una salida creativa", como si el hecho de no estar creando, de no estar cumpliendo con su propia obra magna, cualquiera que sea (y muchas veces es el servir a alguien más), les restara fuerza vital (fuerza vital que que se alimenta de dar al mundo fuerza vital). "Negar la propia alma es ser separado de la fuente misma de la vida", escribe Patrick Harpur, en El fuego secreto de los filósofos

Tiene sentido, las personas que manifiestan vivir una vida plena de significado --no de placer e indolencia-- son también más sanas, no tienen un sistema inmune que lucha en su contra, activando tormentas inflamatorias con fuego cruzado. El sentido es la salud, el dao. Seguir el camino que marca el daimon, vivir en armonía con el pleito de nuestra alma, parece ser la clave de la salud. Todo lo demás son pequeñeces. Esto también hace eco de lo que descubrió Viktor Frankl en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial: los hombres con sentido existencial no se desmoronaban ante las abyectas condiciones que enfrentaban. Howard Bloom, en su libro Global Brain, señala que los seres humanos somos "hipótesis que lanza la mente global" y aquellos hombres-hipótesis del devenir planetario que prueban ser valiosos para esta mente global, este superorganismo del cual somos como las células individuales, son recompensados, gratificando su sistema inmune con una cascada de dulces y relajantes drogas orgánicas: hormonas, neurotransmisores como dopamina, GABA, serotonina o el butirato (esa mantequilla de los dioses de la inmunidad); los otros, cuyas vidas no tienen significado para el colectivo, son inundados con cortisol y adrenalina y llevados a los ghettos y gulags de la inmunodeficiencia. 

¿Acaso es que la vida, ese misterioso hálito, es una dádiva, una bendición y una manda que es depositada en nosotros y que podemos perder en cualquier momento; que perdemos cuando nos alejamos de ese misterioso destino que llama a nuestra alma a su morada divina entre las estrellas?

Twitter del autor: @alepholo