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10 vicios de nuestra sociedad que, increíblemente, seguimos aceptando

Por: pijamasurf - 09/06/2014

Socialmente nos hemos ido adhiriendo a un modelo que legitima profundos vicios, que ya forman parte de nuestra "naturaleza cultural"

Just Society

¿Alguna vez te has detenido a observar tu vida y tu entorno cultural? ¿Alguna vez te han parecido cuestionables o, por lo menos extrañas, ciertas prácticas socioculturales? ¿En realidad consideras que el modelo que nos rige como sociedad y que define aspectos fundamentales de nuestra existencia colectiva, por ejemplo la economía o la religión, es idóneo o siquiera justificable?

El legado cultural, la transmisión de conductas sociales y la comodidad existencial son tres de los ingredientes básicos que terminan por dar vida a un fenómeno tan lamentable como increíble: la aceptación autómata de premisas y pautas miserables. Más allá de nuestras circunstancias individuales, de tus creencias e ideología, la actual realidad involucra una serie de condiciones deplorables ante las que, increíblemente, nos sometemos. 

Basta un análisis superficial de las particularidades que caracterizan campos como el de la salud, la política, la economía o los medios, para al menos preguntarte si no habría mejores maneras de organizar nuestra realidad social. Sin embargo, muchos de estos vicios ya están suficientemente impregnados en la cotidianidad y ya ni siquiera tienen que luchar por mantenerse, pues son aceptados, inconcebiblemente, por la mayoría de nosotros o, peor aún, pasan completamente desapercibidos.

En torno a este fenómeno, la iniciativa The Free World Charter advierte la presencia de al menos 10 situaciones inadmisibles que aceptamos de manera casi natural en nuestra sociedad, y que tendrían que ser tajantemente transformadas para aspirar a mejores condiciones colectivas. A continuación los puntos:

Le damos prioridad al dinero y a la economía por sobre elementos básicos para la existencia como la calidad del aire, del agua, del alimento y el medio ambiente.

Formamos parte de un sistema de mercado que atenta contra la vida de millones de personas. 

Dividimos el mundo en "secciones" geopolíticas de acuerdo a agendas cuestionables y luego combatimos por definir quién posee dichas porciones de planeta. 

Creamos un rol identitario, el militar, que faculta a estas personas a asesinar legalmente a otros seres humanos.

Torturamos y matamos a millones de animales con pretextos de alimentación, vestido y avances científicos.

Enviamos a nuestros hijos a que pasen toda su infancia adheridos a espacios (escuelas), memorizando datos y desarrollando habilidades que tal vez jamás utilizarán.

Imponemos a los padres una presión socioeconómica que termina por obligar a su ausencia durante la etapa de crecimiento de sus hijos.

Profesamos cientos de religiones excluyentes que intentan monopolizar la verdad absoluta de las cosas. 

Se privilegian conductas nocivas, como la ambición o la competencia, por sobre otras como la colaboración y la generosidad. 

Cualquiera que tenga una buena idea, puede prevenir que otros le saquen provecho con el argumento de mantener los derechos de monetizarla. 

 

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El extraño caso de la mujer que comenzó a escribir poemas compulsivamente

Por: pijamasurf - 09/06/2014

Tras ser diagnosticada con epilepsia amnésica, de forma inesperada una mujer de 76 años se dedicó a escribir, compulsivamente, miles de poemas

Writing-Poetry

Poetry is an echo, asking a shadow to dance.

Carl Sandburg

La poesía es un ser extraño, un instrumento rampante y a la vez sublime (el aire que queda entre cada garra, y que jamás podrá ser cogido). Se trata de un lenguaje que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemorables y que, como decía Taylor Coleridge, corresponde tal vez al máximo refinamiento de nuestra naturaleza literaria: "las mejores palabras acomodadas según el mejor orden".  

La poesía es un oasis, y no sólo por su capacidad de transmitirnos lo paradisíaco; también porque sus accesos reverberan de manera ilusoria, jugando con la posibilidad de que alguien entre o quede afuera (y no se trata de una selectividad pedante sino de una aleatoriedad intuitiva). En todo caso, este jardín recibe con frecuencia visitantes inesperados, tanto creaciones quiméricas que fueron animadas entre las líneas de un poeta como figuras que de pronto simplemente despiertan ahí, tendidas sobre un confuso campo de flores que se experimenta delicioso al contacto. 

Recién se reportó el caso de una mujer de 76 años que, tras cinco años de padecer episodios en los que registraba una pérdida de la memoria, fue diagnósticada con amnesia epiléptica transitoria. Unos cuantos meses después de comenzar su tratamiento, utilizando Lamotrigine, un popular medicamento para combatir los ataques epilépticos, de pronto la paciente fue acariciada por los vientos líricos. A pesar de que la poesía jamás se había incluido entre sus intereses, repentinamente la mujer comenzó a escribir cuantiosos versos, que  terminan agrupados en 10 o 15 poemas breves escritos diariamente. Los tópicos de sus composiciones rondaban sus actividades cotidianas o algunos eran autorreferenciales, alusivos a la propia versificación de su vida.  

Durante seis meses la mujer estuvo poseída por Apollo, Minerva y otras deidades de la lírica, y a lo largo de ese periodo dedicó una buena cantidad de horas cada día a escribir poesía –y si alguien la interrumpía, ella se irritaba. Curiosamente, jamás escribió prosa o utilizó cualquier otro canal expresivo; simplemente se entregaba a un estado de trance de escritura poética. Al medio año la versificación se diluyó provocando la misma sorpresa, ahora inversa, que cuando llegó.

My poems roams,
They has no homes
Yours’, also, tours,
And never moors.

Why tie them up to pier or quay?
Better far, share them with me.

Prose – now, that’s a different matter.
Rather more than just a natter.
Prose is earnest, prose is serious
Prose is lordly and imperious
Prose tells you, loud, clear, that
Life – life is dear.

En algunos casos de epilepsia se presenta un fenómeno conocido como hipergrafía, en el que el paciente se entrega obsesivamente a escribir. Sin embargo, el caso de esta mujer ha despertado particular interés en los hombres de ciencia ya que su exclusividad poética no se había registrado anteriormente.

 

Consulta aquí la investigación médica sobre este caso.