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Los retratos de escritores de Gisèle Freund, un album precioso

Arte

Por: pijamasurf - 08/19/2014

La fotógrafa Gisèle Freund retrató a las figuras intectuales más importantes de mitades del siglo XX y logró capturar su esencia como ningún otro retratista lo hizo. Es en gran medida gracias a ella que conocemos sus rostros y, a través de ellos, algo de su carácter

“Nacida en Berlín en 1908, Gisèle Freund fue una de las fotógrafas más prominentes de Europa y un pilar entre intelectuales feministas franceses después de haber huido de la Alemania nazi para residir en París en la década de los treinta y estudiar un doctorado en la Sorbona”, escribe la Dra. Marita Ruiter para el sitio de la galería Clairefontaine, que contiene la colección de sus retratos de escritores y artistas.

Freund viajó por el mundo tomando fotos para las revistas Life y Time, pero es mejor conocida por ser una de las mejores retratistas de la historia. Pudo capturar el carácter y quizá la esencia de las personas que retrató, que además eran varios de los escritores y artistas más prominentes que ha tenido el mundo. Tomó los primeros retratos a color de Simone de Beauvoir, Paul Valéry, Colette, André Breton, Virginia Woolf y muchísimos más y, en gran parte gracias a ella, podemos imaginar su mirada y sus rostros. Estos son algunos de ellos.

Hermann Hesse, 1950

Hermann Hesse, 1950

 

Andre Breton, 1939

André Breton, 1939

 

Marquerite Duras, 1935

Marquerite Duras, 1935

 

Paul Celan, 1970

Paul Celan, 1970

 

Jean Cocteau, 1939

Jean Cocteau, 1939

 

George Bernard  Shaw, 1939

George Bernard Shaw, 1939

 

TS Eliot, 1939

T. S. Eliot, 1939

 

Victoria Ocampo, 1939

Victoria Ocampo, 1939

 

Stefan Zweig, 1939

Stefan Zweig, 1939

 

Walter Benjamin, 1938

Walter Benjamin, 1938

 

Paul Valery, 1938

Paul Valéry, 1938

 

Colette, 1939

Colette, 1939

 

Simone de Bauvoir, 1952

Simone de Beauvoir, 1952

 

Virginia Woolf, 1939

Virginia Woolf, 1939

 

Simone de Bauvoir y Jean-Paul Sartre, 1965

Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, 1965

 

Virginia Woolf, 1939

Virginia Woolf, 1939

 

James Joyce, 1939

James Joyce, 1939

 

Samuel Beckett, 1964

Samuel Beckett, 1964

 

El escritorio de Virginia Woolf

El escritorio de Virginia Woolf

 

James Joyce con su nieto

James Joyce con su nieto

 

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La etapa secreta que Walt Whitman pasó en un bar

Arte

Por: pijamasurf - 08/19/2014

Aunque pocas personas lo sepan, Walt Whitman fue "el primer bohemio americano"; pasó cuatro años de su vida en un bar en Manhattan, junto a otros bohemios decimonónicos

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Walt Whitman fue todos los hombres del mundo. Él era everyman, ese individuo cualquiera que, desprovisto de marcas particulares, creaba un universo con todos. “Yo me celebro y yo me canto/ Y todo cuanto es mío también es tuyo/ Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca”. El bardo tuvo una época poco conocida en la que salía a las calles y gritaba poemas con todas sus fuerzas para contrarrestar el ruido de los camiones que atravesaban Nueva York. Así equilibraba el mundanal ruido con sus hojas de hierba.

Durante esa misma época, entre 1858 y 1862, Whitman pasaba casi cada noche en un sórdido saloon subterráneo en Broadway 647, Manhattan. Era lo que le llaman los gringos un barfly. Esos cuatro años de su vida --aunque hubo tendencia a calificarlos como poco propios para un poeta serio-- fueron una expansión vital para el poeta, llenos de intensidad creativa, tormentos y triunfo. Pero fueron, sobre todo, los años en los que el mundo conoció a “los primeros bohemios americanos”, y Whitman fue la figura central.

Walt_Whitman_-_Brady-Handy_restored-copyCuando frecuentaba el Pfaff’s, Walt se estaba acercando a los 40 años de edad, estaba desempleado  y vivía en Brooklyn en casa de su madre. No había publicado un solo poema en dos años y tenía todo el tiempo del mundo. Para llegar a Pfaff’s caminaba horas, luego tomaba un ferry y después un camión. Pero estaba ahí casi todas las noches, encantado con el público formado por artistas excéntricos y bohemios talentosos. Entre ellos estaba Henry Clapp Jr., quien acabaría publicando una tercera edición aumentada de Hojas de hierba y lo defendería de la crítica conservadora de las revistas neoyorkinas de la época. Clapp se sentaba a la cabecera de una mesa larga y su corte incluía, entre varios otros, a Fitz Hugh Ludlow, pionero de la psicodelia y autor de Hasheesh Eater, uno de los libros más vendidos de 1857.

Dentro del Pfaff’s, a la mesa del Sr. Clapp, los bohemios compartían sus trabajos en proceso y los criticaban entre ellos. Pero Whitman no sólo encontró allí un impulso creativo y una suerte de “existencia” tangible (llevaba tiempo encerrado en su casa sin salir al mundo), sino que encontró un paraíso de hombres hermosos que coqueteaban entre ellos antes de que la palabra gay estuviera claramente definida o delineada. El poeta se refería a ellos como “mis queridos y chismosos” y “mis hermosos niños”. Quizá estaba aludiendo a esa época en el Pfaff’s cuando, en su “Canto a mí mismo”, escribió:

Walt Whitman, un cosmos, el hijo de Manhattan,
turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo y
engendrando

Después de esta época, pasaron muchos años hasta que el bardo adquiriera fama. Para entonces era un hombre más viejo, con un talante y un temple muy distinto. En lugar del barfly, era el querido hombre barbón que vemos en sus retratos. El Good Gray Poet de América. No obstante, incluso si el mundo pocas veces menciona estos cuatro años que pasó de bohemio en el Pfaff’s, fueron una vida entera en su universo de vidas, y el salón subterráneo fue imprescindible para que completara su transformación en everyman, todosloshombres.