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Un colorido árbol crece más de 40 frutas diferentes a la vez

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/22/2014

El escultor-agricultor Sam Van Aken creó un árbol de 40 frutas que es también una reliquia de información genética, vía un proceso de injerto

arbolcolores

 

Este espléndido árbol experimental cuidado por un artista crece más de 40 variedades de frutas, como duraznos, ciruelas, nectarinas, cerezas y almendras, entre otras.  El árbol era parte de una huerto de unos 150 años que iba desaparecer en el estado de Nueva York, pero fue salvado por el escultor Sam Van Aken, que aprovechó la información genética de este huerto en el que había frutas raras y viejas en peligro de extinción.

Van Aken fusionó la escultura con la agricultura a través de un proceso de injerto para crecer diferentes variedades de frutas en el mismo árbol. Este proceso de propagación artificial involucra injertar porciones del tejido de otra planta a una ya asentada para que crezcan como un solo organismo. El secreto está en el cuidado con el que se hace este proceso de ramificación, que debe sanar en el invierno para que la nueva planta pueda incorporarse y crecer. Van Aken parece haber logrado un increíble balance con los tiempos en este árbol que, por el momento, se encuentra sano.

El árbol rota de floración; en primavera muestra un refulgente colorido con flores rosas, moradas, blancas y rojas que se convierten en frutas en el verano.

¿Se trata de algo sublime como el Árbol de la Vida, o más estilo Frankenstein?

 

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Las selfies de un mono macaco, en una laguna de derechos de autor

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/22/2014

Wikipedia se niega a retirar imagen tomada por mono luego de que fotógrafo exigiera derechos de autor

monoselfie

Hace tres años, los autorretratos (en ese entonces la palabra "selfie" no se había catalizado) de un mono macaco sonriente y travieso cautivaron al público en internet  El fotógrafo David Slater decidió visitar el Parque Nacional del norte de Sulawesi, en Indonesia, sin jamás imaginarse que saldría de ahí con una fotografía cuasi-histórica tomada desde su cámara pero en la que él no tendría participación alguna, luego de que un intrépido macaco robó su cámara por unos instantes y después, en un gesto de cínica celebración, decidió tomarse un autorretrato como si quisiese firmar o “inmortalizar” su hurto. Fueron cientos de "selfies" que  se volvieron virales.

Esta semana el caso ha vuelto a la palestra a partir de que Wikipedia se negó a bajar los "selfies" después de que Slater hiciera una perición a Wikimedia Commons. Wikipedia sostiene que la imagen puede ser descargada y modificada libremente. Enfatiza, específicamente, que si Slater hubiera sido el fotógrafo, entonces habría bajado las imágenes. Todo lo cual ha generado una polémica sobre cuándo se debe considerar a alguien el autor de una imagen. En un sentido básico y quizás obsoleto, el autor es aquel que aprieta el botón de la cámara (esto según las leyes estadounidenses). Pero esto puede complicarse ya que, por ejemplo, si tomas la foto que te piden unos turistas enfrente de un monumento se podría argumentar que ellos actuaron como "directores creativos" de la imagen, algo que puede ser admitido en una corte. Slater argumenta bajo estas líneas, diciendo que comprar las cámaras, gastar miles de dólares para viajar y transportar el equipo a Indonesia e incluso haber realizado el acto de "descuido" para que el mono robara la cámara, le da la autoridad de reclamar este copyright.

El caso da mucho de qué hablar y no es fácil de resolver, aunque seguramente tampoco merece una discusión filosófica bizantina. Celebremos mejor la belleza de lo accidental, el caos y la espontaneidad: y qué mejor que la sonrisa de este mono macaco como emblema, al cual le deberían dar muchos plátanos y, quizás, otra cámara.