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Boleto sin retorno: Mihara, el volcán de los suicidios amorosos en Japón

Por: pijamasurf - 02/27/2013

El Monte Mihara en la isla Izu Oshima en Japón fue escenario de múltiples suicidios amorosos desde que, en 1933, una pareja de mujeres se arrojara a su cráter.

En febrero de 1933 una estudiante japonesa de 21 años llamada Kiyoki Matsumoto se enamoró de una joven llamada Masako Tomita. Debido a la reprobación del amor lésbico que había en ese momento en Japón,  la pareja viajó a la isla Izu Oshima, en donde  Kiyoko Matsumoto se arrojó al cráter del Monte Mihara.

La historia de Matsumoto y su nota suicida fueron publicadas en los periódicos y se volvió una sensación mediática, incluso turística. La Compañía de Barcos de Vapor de la Bahía de Tokio abrió una ruta al Monte Mihara llamada “Punto de suicidio”. Algunos turistas iban a isla Izu Oshima para ver gente arrojarse al cráter.

Desde 1920 se habían registrado suicidios en el volcán Mihara, pero éstos incrementaron considerablemente a partir de la muerte de Matsumoto. El mismo año en el que la joven murió, se arrojaron 944 personas al cráter. Dos años más tarde se sumaron 350, y 1386 lo intentaron sin éxito. El suicido en ese entonces era legal en Japón, por lo que las autoridades no hicieron gran cosa por detener la ola.

Los medios polemizaron el suicidio de Matsumoto orientado la noticia hacia la preferencia sexual de la pareja. Hacia 1945, 45 parejas de mujeres se habían suicidado.

En 1956 Fumisuke Onodera y Chieko Numakura, de Tokio, intentaron suicidarse en el volcán Mihara tras enterarse de la tuberculosis de Numakura, pero cayeron en un borde a 10 metros de la lava y reconsideraron su decisión. Onodera intentó escalar con Chieko a cuestas, pero al ver que no podría llegar a la cima de esta manera, subió solo y logró salir, por lo que pudo conseguir rescate para Chieko. Ambos sobrevivieron, aunque gravemente quemados.

La ola de suicidios en este volcán terminó una vez que pusieron las medias de seguridad necesarias y se volvió ilegal comprar un boleto de ida sin regreso a la isla Izu Oshima.

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Álter-instructivo: cómo gastarse 3 millones de dólares en Neiman Marcus siguiendo los gustos de Elba Esther

Por: pijamasurf - 02/27/2013

La "Maestra" Elba Esther Gordillo gastó 3 millones de dólares, poco más de 38 millones de pesos, en la tienda departamental Neiman Marcus, donde lo mismo puede encontrarse un vestido de 100 mi pesos que un cinturón de 25 mil pesos: el costo de la obscenidad y la irrealidad del lujo y sus expresiones.

El lujo puede mirarse como una consecuencia obscena de la civilización, una circunstancia donde confluyen la corrupción del sistema pero también del espíritu, el ansia de destacar y separarse sirviéndose de la apariencia y la materialidad, de hacer ostentación del poder que se cree tener y quizá algunos otros factores que lo vuelven obsceno y hasta irreal.

Por desgracia, el lujo es mucho más ofensivo cuando se da en un contexto en que la desigualdad es la norma: ¿cómo entender que una persona pueda comprar un bolso de más de 3 mil dólares en un país en que el sueldo promedio mensual de un profesor universitario ronda los mil dólares o una buena parte de la población del país sobrevive en condiciones de pobreza extrema? ¿Cómo entender que, en ese ejemplo, la primera persona es una “maestra” de primaria que por el azaroso devenir de la política mexicana terminó convertida en líder de uno de los sindicatos más poderosos de América Latina, el de los trabajadores de la educación?

Ahora que Elba Esther Gordillo fue apresada por la Procuraduría General de la República de México, han vuelto a publicarse los gastos desmedidos que se ha permitido durante las dos décadas que llevaba al frente del SNTE, la manera en que aprovecho personalmente las finanzas de la institución para hacerse de bienes caracterizados por su altísimo costo. ¿Qué tan difícil puede ser comprar un cinturón de 2 mil dólares (casi 25 mil pesos) cuando cada mes se administraban cuotas sindicales que rondaban los 100 mil millones de pesos?

Recientemente el sitio periodístico Reporte Índigo publicó una semblanza de los gastos que la Maestra realizó por tres años en Neiman Marcus, una tienda departamental de origen estadounidense que ofrece mercancías de lujo, “exclusivas”: accesorios, joyería, cosméticos, vestidos, zapatos, objetos de decoración para el hogar y otros, todos por precios notablemente más elevados a los que se consiguen en tiendas comunes y corrientes. Por ejemplo, una onza de crema facial, para una duración aproximada de 15 días, por 650 dólares (casi 7 mil pesos).

Mirando el catálogo en línea de Neiman Marcus y redondeando la conversión de 3 millones de dólares a 38 millones de pesos, en Pijama Surf intentamos realizar el ejercicio de verificar cómo se pueden gastar dicha suma en una sola tienda pero, sinceramente, la tarea nos abrumó, terminó por sobrepasarnos e incluso por suscitar ese hechizo del capitalismo que echa cierto velo de irrealidad sobre el mundo cuando se comprueba que, en efecto, hay collares hechos a mano en Bali que se venden por más de 900 mil pesos, una suma que, en el mejor de los escenarios, una persona ve reunida solo después de trabajar prácticamente sin descanso durante toda su vida; zapatos de 10 mil pesos: el salario que un empleado recibe a cambio de pasar 8 o más horas de su vida, 5 o más días de la semana, durante un mes; vestidos de más de 100 mil pesos, el dinero con que se podría becar a un par de estudiantes universitarios durante un año.

¿Y este es el sistema que mantenemos vivo?