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Así se expresa el amor en Japón: a gritos y en una fecha específica (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/12/2013

Japón tiene fama de ser, culturalmente, un país de cotidianeidad calma y temperada, en donde las emociones humanas existen, pero su expresión se limita al gesto mínimo y apenas perceptible, a diferencia de, digamos, los países tropicales, donde la efusividad es la norma y la más mínima muestra de cariño, ira, felicidad, etc., encuentra un cauce físico y corporal.

Con la inminente llegada del 14 de febrero, la fecha mainstream de los así llamados “amor y amistad”, cobra relevancia este curioso ritual que en Japón tiene lugar los días 30 de enero de cada año, día en que los esposos declaran su amor a sus esposas pero, literalmente, a gritos, subidos en un templete público y apoyados por sus iguales y sus consortes, venciendo solo en estas condiciones las barreas psíquicas y sociales que les impiden hacer de esto una práctica usual.

Curiosamente, para las esposas se trata también de una ocasión especial, memorable y también admirable, en la cual advierten que, en efecto, sus hombres siguen amándolas.

La serie fotográfica, elaborada por Kiyoshi Ota, da cuenta también del complejo sistema de gestos que forman el lenguaje corporal del amor en este ámbito de la cultura japonesa, la página de un lexicón que posee también su propia etimología, esas raíces que se hunden en el desarrollo civilizatorio de una sociedad que, como en el caso de la japonesa, tomó rumbos sumamente singulares.

Imágenes vía BuzzFeed

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La priorización de los rituales para lograr más en menos tiempo

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/12/2013

El ritual de hacer intervalos de trabajo a lo largo de nuestro día podría ayudarnos a lograr mucho más en menos tiempo, y hacer todo con la mayor efectividad posible.

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Estudios recientes han demostrado que los rituales pueden traducirse, con notable efectividad, en beneficios concretos. Tony Schwartz, jefe ejecutivo de The Energy Project, nos sugiere programar comportamientos muy específicos en nuestro día a día para mejorar nuestro desempeño físico y laboral, y poder disfrutar la vida con mucho más clama. Lo primero que sugiere es que, en lugar de correr por un periodo de 40 minutos o una hora, corras en pequeños intervalos de 30 a 60 segundos a velocidades mucho mayores, con los mismos 30 o 60 segundos de descanso entre cada uno. Así, tu ejercicio diario no pasará de quince minutos.

La razón por la que recomienda esto, además por el ahorro de tiempo, es la creciente evidencia en que ejercicios cortos e intensos son una mejor manera de entrenar. Cuatro minutos de ejercicio intenso produce la misma salud cardiovascular que los ejercicios aeróbicos más largos. Y usualmente lo que es benéfico para nosotros físicamente tiende a ser benéfico mental y emocionalmente.  

La mayoría de nosotros sentimos el desafío de hacer más cosas más eficientemente, en un mundo que inexorablemente aumenta su demanda sobre nosotros. La respuesta lógica es que necesitamos más tiempo, pero así como eso puede ser contra productivo en el ejercicio, también lo puede ser en el trabajo.  

El poder de trabajar durante el día en periodos de concentración no más largos de 90 minutos cada vez, seguidos de un descanso, es notablemente eficiente. Puedes lograr hacer mucho más en periodos más cortos de tiempo si incrementas tu concentración.

“La dificultad es la siguiente”, apunta Schwartz. “Así como correr intervalos de alta intensidad es demandante, incómodo y casi insoportable cuando llegas al final de cada uno, concentrarte solamente en una tarea en intervalos sucesivos es mentalmente desgastante y a veces agotador”. El punto es que la alta eficiencia requiere mucho más tolerancia con los periodos de incomodidad”.

La respuesta a todo esto puede ser priorizar el ritual como modus vivendi. Programar comportamientos específicos para hacer una y otra vez hasta que se vuelvan casi automáticos y requieran menos atención. (Entre más pensemos en algo, más rápido nos acabaremos nuestra reserva de voluntad y de disciplina). Pueden ser rituales como hacer lo más importante y lo que más trabajo cuesta en el momento en que despiertas, que es cuando más energía tienes; o salir a caminar cada dos horas para tomar aire y poder concentrarte mejor cuando regreses, o lo que se te ocurra que pueda funcionar para que te quede más tiempo libre para disfrutar de la vida.

[NYTimes]