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El manifiesto de Aaron Swartz a favor de la libertad de información y en contra del derecho de autor

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/16/2013

El manifiesto del recientemente fallecido Aaron Swartz en el que declara su postura a favor del derecho a copiar y distribuir información científica y llama a crear una red de activismo.

El recientemente fallecido desarrollador y hacktivista Aaron Swartz abrazó la causa de liberar el conocimiento científico de la humanidad. Swartz estaba siendo incriminado por utilizar la red de MIT para subir a Internet cientos de miles de publicaciones científicas y hacerlas disponibles gratuitamente. Esto y la minuciosa vigilancia de agencias de inteligencia estadounidenses, según allegados, llevó a Swartz al suicidio (algunos incluso teorizan que pudo haber sido asesinado). 

Swartz, quien desde la adolescencia fue uno de los arquitectos de la Red, antes de la efervesencia de WikiLeaks, ya había formulado un manifiesto a favor de la libertad de la información, afirmando el derecho a copiar y distribuir archivos que sean del interés público, como es el caso de los trabajo científicos que han sido cooptados por una élite. La ciencia, según la visión  de Swartz, es patrimonio de la humanidad y debe ser accesible gratuitamente a cualquier persona: por derecho y para fomentar la innovación.

Comaprtimos aquí la traducción del manifiesto de Swartz con el cual lanzó el movimiento de Guerrilla Open Access. Aquí pueden consultar el original.

La información es poder. Pero como todo poder, hay aquellos que quieren quedarse con él. Todo el legado cultural y científico del mundo, publicado por siglos en diarios y libros, está siendo digitalizado y almacenado por un puño de corporaciones. ¿Quieres leer los trabajos con los resultados más importantes de la ciencia? Tendrás que enviar grandes cantidades a editoriales como Reed Elsevier.

Existen personas luchando para cambiar esto. El Open Access Movement ha luchado valientemente para asegurar que los científicos no firmen derechos de autor y en cambio se aseguren que su trabajo sea publicado en Internet, bajo términos que permitan a cualquiera tener acceso a él. Pero incluso en los mejores escenarios, esto sólo aplicará para publicaciones futuras. Todo lo que no ha sido publicado bajo este esquema se ha perdido.

Es un precio demasiado alto para pagar. ¿Forzar a académicos a pagar dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Escanear bibliotecas enteras pero sólo permitir que la gente de Google los puedan leer? ¿Proveer artículos científicos a una élite de universidades del primer mundo, pero no a los niños del sur del mundo? Esto es indignante e inaceptable.

"Estoy de acuerdo", muchos dicen, "¿pero qué puedo hacer? Las compañías detentan los derechos de autor, generan enormes cantidades de dinero cobrando accesos, y es perfectamente legal --no hay nada que podamos hacer para detenerlas". Pero sí hay algo que podemos hacer, algo que ya estamos haciendo: oponernos a ellos.

Aquellos con acceso a los recursos --estudiantes, bibliotecarios y científicos-- han recibido un privilegio. Pueden alimentarse de este banquete de conocimiento que el resto del mundo tiene vedado. Pero no deben --moralmente no pueden-- mantener este privilegio para sí mismo. Tienen un deber de compartirlo con el mundo. Y tienen una forma: compartir contraseñas con colegas, llenar peticiones de descargas para amigos

[...] Pero toda esta acción ocurre en la oscuridad, oculta en lo subterráneo. Es llamada robo o piratería, como si compartir una riqueza de conocimiento fuera el equivalente a saquear una nave y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral --es un imperativo moral. Sólo aquellos cegados por la ambición impedirían que un amigo hiciera una copia. 

Las grandes corporaciones, desde luego, están cegadas por la ambición. Las leyes con las que operan lo requieren --sus accionistas se amotinarían si fuera de otra forma. Y los políticos que han comprado los apoyan, pasando leyes que las dan poder exclusivo sobre quién puede hacer copias.

No hay justicia en seguir leyes injustas. Es tiempo de aclarar las cosas, en la gran tradición de la desobediencia civil, y declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública.

Debemos tomar la información, donde sea que esté almacenada, hacer copias y distribuirlas por el mundo. Debemos de tomar el material que ya no tiene copyright y añadirlo al acrhuvo. Debemos comprar bases de datos secretas y subirlas a la red. Debemos de descargar publicaciones científicas y subirlas a la redes de compartición de archivos.Debemos de luchar por el Guerrilla Open Access.

Con suficientes de nosotros, en todo el mundo, no sólo enviaremos un mensaje fuerte en contra de la privatización del conocimiento --haremos que sea una cosa del pasado. ¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz, julio 2008, Eremo, Italia

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Wittgenstein de Derek Jarman, película biográfica y vanguardista sobre el genial filósofo (SUBTITULADA Y COMPLETA)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/16/2013

Ludwig Wittgenstein es sin lugar a dudas uno de los filósofos más importantes del siglo XX, reputación indudable a la luz de su obra pero fortalecida también por su personalidad excéntrica, un hombre en quien el arquetipo del genio se manifestó de forma casi absoluta y pura, alguien en quien su capacidad intelectual por encima de la norma le hizo sobresalir, sí, pero al mismo tiempo les acarreó problemas personales, dificultades para establecer relaciones y para vivir con simpleza la existencia diaria.

La película que compartimos en esta ocasión busca reflejar esa complejidad que caracterizó a Wittgenstein, biográfica y bibliográficamente. Dirigida por Derek Jarman, en el guión también participó Terry Eagleton, teórico de la literatura ampliamente conocido en el mundo académico.

Visual y narrativamente, el filme recurre a técnicas que se corresponden de manera justa con la vida y la obra del filósofo, con ciertas pretensiones vanguardistas o de ruptura que de algún modo refleja la esencia de Wittgenstein, esa predilección suya por el fragmento antes que por el discurso continuo y falsamente ininterrumpido. Asimismo, además de oscilar por las distintas etapas de su pensamiento, la cinta no deja de lado polémicos aspectos de la vida de Wittgenstein, desde lo singular de su vida hasta su homosexualidad (que por muchos años fue un asunto del que se prefería no hablar y que incluso fue perseguida jurídicamente).

Un retrato fílmico que sin duda completará algunas de las ideas que tienes sobre este pensador o, en el mejor de los casos, estimulará la curiosidad sobre su obra.

"Si la gente no hiciera tonterías de vez en cuando, nunca se haría nada inteligente".