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Científicos transferirán la conciencia de una abeja a un robot volador autónomo

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/05/2012

Científicos ingleses construyen simulación computarizada del cerebro de una abeja que buscan trasladar a un mecanismo robótico autónomo, entre otros fines, para reparar la alarmante extinción de estos insectos que tiene consecuencias negativas en procesos como la polinización.

En Inglaterra, científicos de las universidades de Sheffield y Sussex planean construir la primera simulación acertada del cerebro de una abeja que después será transferida a un robot volador autónomo, en parte con el fin de reparar el alarmante descenso en la población mundial de abejas y sus consecuentes efectos en procesos como la polinización.

Así, el llamado “Green Brain Project”, cuyo costo supera el millón y medio de dólares, es un esfuerzo conjunto entre el Physical Sciences Research Council y NVIDIA corporation, esta última responsable de proveer las unidades de procesamiento gráfico de alto rendimiento, básicas para simular la manera en que el cerebro de las abejas opera.

La ambición principal de los científicos es que esta simulación sea tan precisa que incluso cumpla con las funciones de la visión y el olfato, con lo cual, piensan, el mecanismo robótico al que será transferida obtendrá completa autonomía, al permitir la relación entre el “cuerpo” (o la interfaz cerebral) y el entorno.

De alcanzar sus propósitos, los investigadores construirían el primer cerebro robótico capaz de realizar las acciones complejas de la especie que intentan imitar.

[Technocult]

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Quizá dudabas que este ente de la oscuridad se pudiera medir, pero gracias a esta sencilla explicación podrás entender este fenómeno del que no muchos tienen consciencia.

Como respuesta a esta inquietante pregunta, Micheal Stevens explica que la luz es energía, pero también posee masa —fotones—, lo cual le permite empujar cualquier objeto sobre el que cae, un efecto apenas verificable pero que en cuerpos mayores se hace más evidente. Como ejemplo, Stevens asegura que en un día soleado la ciudad de Chicago pesa 140 kilos más que en un día sin sol. Este fenómeno también es capaz de alterar la órbita de la Tierra.

Debido al empuje que ejerce la energía luminosa sobre cualquier objeto, el peso de la sombra es inversamente proporcional a las áreas cubiertas por la luz del sol. En números concretos, el empuje de esta fuerza es de 0.000000001 libras, la mitad de la mil millonésima parte de un kilogramo. Este fenómeno astrofísico es palpable en las velas de fotones, objeto constituido por láminas reflejantes que permiten moverse al objeto gracias al empuje de la presión lumínica de la radiación solar.

Si tuviésemos una báscula de precisión inimaginable, notaríamos que nuestro peso es mayor bajo el sol, pero debido a que este aumento es imperceptible, resulta imposible notarlo. 

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