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Putin gana, Putin llora, Putin y sus amigos celebran seis años más de “capitalismo a la rusa”

Política

Por: pijamasurf - 03/05/2012

Putin gana las elecciones para presidente y y se convertirá en el lider ruso con más tiempo en el poder después de Stalin. Putin mantendrá el capitalismo para los amigos.

Con lágrimas en los ojos, el dos veces Primer Ministro, dos veces Presidente de la Federación Rusa y ex-agente de la KGB, Vladimir Putin, celebró su victoria en las elecciones presidenciales rusas que lo llevarán por tercera ocasión a la silla presidencial.

El actual Primer Ministro ruso obtuvo el 64% de los votos, de acuerdo con las cifras oficiales de la comisión electoral.  Sin embargo, “Golos”, una ONG rusa que actuó como observador electoral y es defensora del derecho al voto, denunció más de 3000 irregularidades en las elecciones presidenciales rusas, en particular estrategias de presión en el voto y de carrusel de votos, es decir, grupos de electores que votan más de una vez en distintas casillas de votación.

En su aparición junto con el actual Presidente y aliado Dmitry Medvedev, Putin agradeció al pueblo ruso su apoyo.

El macho alfa de Rusia, experto judoka, conocido por sus videos que lo muestran volando aviones, manejando lanchas rápidas, de cacería en los bosques de Siberia, dijo con lagrimas en los ojos: “les prometí que ganaríamos y ganamos ¡Gloria a Rusia!”

Como Presidente de la Federación Rusa, Putin estará en el poder hasta el año 2018, con la posibilidad de reelegirse una vez más. Putin llegó al poder en 1999, luego de que Boris Yeltsin renunciara inesperadamente. Desde entonces ha ido rotando los cargos de Primer Ministro y Presidente. Después de Stalin es el gobernante que más tiempo ha estado en el poder en Rusia.

Muchas son las críticas que se le han hecho al ahora flamante Presidente ruso. Por un lado existen serias denuncias sobre las irregularidades en el proceso electoral, pero la crítica esencial está alrededor del desarrollo del capitalismo ruso y la permanencia de la nueva “nomenklatura” en el poder, representada por Putin.  

El capitalismo sostenido por Putin es el de los amigos, ex-KGBs y ahora multimillonarios que han obtenido la mayoría de su riqueza a partir de favores por parte de las autoridades. Los niveles de corrupción tanto en el medio político como en el medio de los negocios se consideran entre los más altos en el mundo. Los nuevos multimillonarios ruso, que han obtenido la mayoría de sus ganancias en industrias relacionadas a la explotación del gas y el petróleo, son ahora la nueva élite en capitales como Londres y Nueva York, donde compran las mejores mansiones y y equipos de fútbol.

Si bien la economía rusa esta creciendo a un promedio del 4.3% anual y el PIB per cápita está en los 16 mil dólares al año, la disparidad entre ricos y pobres se hace cada día más amplia.  13% de los rusos viven en pobreza y el desempleo está en más del 6%. El motor de la economía rusa es la explotación del gas y el petróleo, los cuales generan más del 50% de los ingresos totales del país.

De acuerdo con la  Comisión Electoral Central de Rusia, en cinco regiones de Rusia, Putin ha arrasado a sus contrincantes: en la república de Chechenia con 94%, Daguestán con 75%, Ingushetia con 91,50%, Yama-Nenets con 85%, la república de Karachaevo-Cherkesia con 80% (las cuatro en el Cáucaso), además de la república siberiana de Tuvá con 77% (esta información se pude consultar en www.en.rian.ru).

Por el momento Putin aventaja con creces a sus oponentes: el comunista Guennadi Ziugánov (17,19%), el candidato independiente Mijaíl Prójorov (7.82%), el liberal-demócrata Vladimir Zhirinovski (6,23%) y el socialdemócrata Serguéi Mirónov (3.35%).

Los resultados definitivos serán anunciados por la Comisión Electoral Central a más tardar el próximo día 14 de marzo.  Putin asumirá el cargo el 7 de mayo de 2012.

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Protestas masivas en España por reformas que deconstruyen la realidad laboral

Política

Por: pijamasurf - 03/05/2012

Las reformas laborales que el gobierno de Mariano Rajoy intenta imponer en toda España movilizaron a cientos de miles que se verían sacrificados en aras de la productividad y la competitividad económicas.

Desde finales de febrero el gobierno español que encabeza el también presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, impulsó una serie de reformas laborales que, so pretexto de fortalecer la economía nacional en tiempos de crisis, otorgaba concesiones al ámbito patronal y empresarial restándoselas, como si de un juego de suma cero se tratara, a los trabajadores. Así, por ejemplo, con estos cambios a la legislación puede invocarse el argumento de la competitividad para modificar el contrato sin consentimiento del trabajador, aspectos como el horario laboral, las funciones a desempeñar y, algo inédito, el monto del salario. Todo esto, claro, siempre en detrimento de las condiciones del individuo. Sobre esta Joan Subirats, catedrático de ciencia política de la Universidad Autónoma de Barcelona, escribe:

El decreto que implanta la reforma laboral supone una nueva vuelta de tuerca en un camino que parece irreversible: deconstruir el trabajo, rompiendo la relación laboral, fragmentándola y precarizándola al máximo. Y todo ello aprovechando el formidable cambio tecnológico. Capitalismo financiero desterritorializado, y producción y trabajo forzosamente anclados en un lugar, pero desprotegidos y fragilizados. A los Estados se les escapan los beneficios del trasiego financiero, pero tienen que asumir los costes y la conflictividad de lo que tienen en sus territorios, sin capacidad para poner en marcha políticas redistributivas que equilibren los impactos de tal transformación. 

A poco de conocerse esta intentona del gobierno las organizaciones sindicales españolas, en particular la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO), comenzaron a hablar de manifestaciones masivas que dieran forma a una huelga general, dando entonces como fecha tentativa el jueves 29 de marzo.

La propuesta se concretó y el día de ayer España vivió una jornada de movilizaciones que, por lo sucedido especialmente en Barcelona, algunos equiparan a las protestas disidentes griegas de hace unos meses: menos por los disturbios superficiales ocurridos que por las causas profundas que animan este malestar general que, según parece, cada vez toca a más población en el mundo.

La ya mencionada Barcelona y Madrid fueron las ciudades donde las concentraciones populares alcanzaron el mayor número de concurrentes, con 275,000 y 170,000 personas respectivamente, según los cálculos del diario El País. Pero igualmente en otros puntos como Sevilla, Valencia y Andalucía la afluencia fue sumamente considerable, al grado de que para algunos las manifestaciones en todo el territorio español podrían rozar el millón de participantes.

En cuanto al paro general, las centrales obreras lo cifraron en un 77% de los trabajadores totales, dividido en el 97% de los trabajadores de la industria, los transportes y la construcción y el 57% en la Administración pública, todo lo cual equivale a aproximadamente 10,400,000 personas, según Ignacio Fernández Toxo, líder de la CCOO.

A pesar de estas cifras, que adquieren una impresionante realidad cuando se observan las calles de dichas ciudades atestadas de inconformes, el gobierno de Rajoy se dijo renuente a negociar las reformas o entablar un diálogo con el sector obrero y sindical. "La senda reformista es imparable", declaró ayer la Ministra del Empleo Fátima Báñez

Sin embargo, como bien afirma la editorial de este día de El País, “los problemas siguen siendo tan graves como en las vísperas de la huelga”. Conforme con su notable monumentalidad, parece a primera vista que las movilizaciones de ayer solo han trabado mucho más las negociaciones entre ambas partes, dificultando así un posible acuerdo que, sería de esperarse, diera beneficios a una y otra sin restárselos únicamente a la más débil.

El asunto, por supuesto, no es para nada sencillo, pues involucra factores ajenos incluso a la realidad política y económica española. Estas reformas no son sino una hebra más del complejo y grueso entramado que intenta tenderse en todo rincón de mundo, un modelo global que privilegia las ganancias sobre las personas, los mecanismos sobre las realidades subjetivas y sociales, las cifras sobre las circunstancias, que para algunos tira indefectiblemente hacia la ruina y la destrucción con la increíble complacencia de sus impulsores, ávidos de romper con el punto de equilibrio y llevarlo todo a un extremo donde la realidad colectiva termine resquebrajándose y hecha añicos.

Con información de El País