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Las personas bilingües son más inteligentes que las monolingües

Por: pijamasurf - 03/26/2012

Aunque antes se pensaba que en el cerebro de las personas bilingües un idioma estorbaba a otro dificultando su desarrollo, investigaciones recientes ven en esto un tipo de ejercitación cerebral que además de potenciar la capacidad intelectual previene contra enfermedades mentales.

Durante mucho tiempo se ha debatido el verdadero valor que tiene dominar por lo menos dos idiomas, el materno y otro, tanto en un sentido cultural y práctico como en uno más profundo relacionado con la estructura cerebral y la inteligencia de quien posee dicha habilidad. Así, aunque por mucho tiempo se aseguró desde distintas disciplinas que el segundo idioma interfería con las capacidades cognitivas del individuo, sobre todo en su etapa infantil, afectando su desarrollo intelectual y académico, descubrimientos recientes afirman lo contrario y ven en el aprendizaje de una segunda lengua un potenciador de la inteligencia.

Algunas investigaciones han demostrado que los dos idiomas conviven simultáneamente en el cerebro, lo cual sugiere la idea de que viven estorbándose uno a otro, sin embargo, lejos de ser un problema, esta situación se convierte pronto en un beneficio, pues obliga a nuestro órgano a resolver un conflicto interno, una especie de gimnasia que fortalece el músculo cognitivo.

Asimismo, experimentos como el que realizaron Ellen Bialystok y Michelle Martin-Rhee, psicólogos canadienses, Bialystok adscrito a la Universidad de York, sugieren que los niños bilingües resuelven con mayor facilidad ciertos rompecabezas mentales que involucran procesos de atención, planeación y resolución de problemas, en comparación con aquellos que no han aprendido otra lengua además de la materna. Además, estos procesos mentales están relacionados con otras capacidades como la de ignorar las distracciones para conservar la atención y recordar momentáneamente información útil para la tarea que se realiza.

Al parecer esto es consecuencia de que el bilingüismo vuelve a sus poseedores mucho más atentos a su entorno. Albert Costa, de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, asegura que los niños que crecen en ambientes donde se hablan cotidianamente dos lenguas distintas adquieren, forzosamente, la habilidad de rastrear los cambios a su alrededor con mucho mayor detalle que otros.

Finalmente parece ser que estos beneficios no se limitan ni a la niñez ni a los años posteriores y, por el contrario, alcanzan incluso edades avanzadas. Estudiando personas ancianas que hablaban inglés y español, el neuropsicólogo de la Universidad de California, Tamar Gollan, encontró que aquellos con mayor solvencia en ambos idiomas presentaban también más resistencia al desarrollo de trastornos mentales como la demencia o el Alzheimer.

Así que más allá del indudable provecho y los muchos beneficios que hay en aprender una nueva lengua, incluso por mera salud mental valdría la pena hacerlo. Igualmente faltaría conocer si estos efectos positivos se multiplican conforme se incursiona en nuevos idiomas.

[NYT]

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Llevar contigo una pistola te hace creer que las otras personas también portan una

Por: pijamasurf - 03/26/2012

De acuerdo con una investigación reciente, llevar una pistola hace creer a quien la porta que los demás también cargan una consigo, fenómeno de comportamiento que sugiere la dificultad del ser humano para distinguir entre el pensamiento de lo que percibe y lo que percibe en sí.

Si de por sí el ser humano tiende, acaso por un sentido empático estructural y hasta evolutivo, a ver en otras personas características similares a las suyas, este efecto adquiere una expresión un tanto riesgosa cuando el individuo en cuestión porta un arma de fuego, pues en estas condiciones es más probable que piense que el resto del mundo comparte su posesión.

Al menos estas son las conclusiones de una serie de pruebas llevada a cabo por James Brockmole, profesor asociado de psicología en la Universidad de Notre Dame, quien pidió a algunos voluntarios que en 5 experimentos distintos identificaran en personas mostradas en una computadora cuáles de ellas portaban una pistola o un objeto neutral como una bebida en lata de aluminio o un teléfono móvil. Las variaciones consistían en que los individuos en las imágenes aparecían enmascarados, eran de diferente fisonomía o que al voluntario se le ofreció una pistola mientras realizaba la prueba.

De estos cambios el único que incidió realmente en la reacción de los sujetos del experimento fue la posesión del arma, llevándolos a generar una inclinación a ver una pistola en cualquier objeto de forma similar.

“Las creencias, las expectativas y las emociones pueden influir la habilidad de un observador pata detectar y categorizar objetos como pistolas”, explica Brockmole, quien agrega además que este comportamiento sugiere que las personas pueden tener dificultad para distinguir su pensamiento sobre lo percibido de lo percibido mismo — dicho sea de paso, un viejo problema no enteramente resuelto en la tradición filosófica occidental.

[Science Blog]