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Subvirtiendo los límites del retrato: la pintura dinámica de Sergio Albiac (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 12/14/2011

Cuestionando la perspectiva tradicional del retrato pictórico, el artista español Sergio Albiac presenta el "retrato videorativo", con el que intenta tejer la red subjetiva de significados que nos constituyen como personas.

 

En pintura, la tradición del retrato es sin duda una de las más antiguas, practicadas desde hace siglos y hasta la actualidad por todo tipo de pintores, desde los tradicionales o especializados en esta especie de género pictórico, hasta otros de los que quizá no esperaríamos trabajos de dicha índole, por ejemplo, los grandes muralistas.

Sin embargo, algo tiene el retrato que, como también se ha dicho de la fotografía, tiene en su razón de ser un principio de falsa autenticidad, de engaño, porque fija a una persona en un instante inexistente, dilatado menos el tiempo real que en ese tiempo ficticio que ocurre solo en la mente del pintor mientras realiza su tarea.

Cuestionando esta perspectiva canónica del retrato, el artista español Sergio Albiac operó una interesante subversión de dichos principios pero intentando, no sin inteligencia, mantenerse dentro de sus fronteras.

Albiac desarrolló una técnica de pintura dinámica a la que denominó “retrato videorativo” y la cual consiste en la edición y posterior superposición de varios videos personales del cineasta Randall Okita, dispuestos de tal manera que forman un collage móvil vertebrado por el rostro de Okita.

Las grabaciones consisten en escenas de la vida cotidiana e íntima de Okita, así como algunos fragmentos de las películas que este ha realizado, con lo cual se integra, dice Albiac, “un nuevo tipo de retrato, uno que va más allá de las apariencias físicas y que es mucho más realista en tanto presenta los bloques constituyentes del mundo íntimo: tus memorias, tus relaciones y tus emociones”.

Por otro lado, el propio Okita agregó a cada una delas imágenes una etiqueta que cifrara o diera una idea de lo que significaban para él los videos proyectados: soledad, amor, etc., con las que además es posible interactuar, ofreciendo la posibilidad de generar dos contenidos distintos: un retrato-video subtitulado con narrativas personales y, en segundo lugar, una videoinstalación en la que el espectador puede explorar los recuerdos, significados y emociones de Okita, enhebrando los hilos de su subjetividad, trenzándolos, estableciendo esa red de circunstancias que, creemos, explican por qué una persona es como es y no es de otro modo.

“Es una suerte de ‘retrato de Dorian Gray’, pero uno que refleja tus recuerdos en vez de tus pecados”, asegura el artista.

 

Videorative Portrait of Randall Okita from Sergio Albiac on Vimeo.

[FastCo]

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La fotografía más polémica del 9/11

Arte

Por: pijamasurf - 12/14/2011

Thomas Hoepker es el autor de una fotografía que, a pesar de haber esperado 5 años para hacer pública, la controversia no se hizo esperar; ahora, sin embargo, a una década de distancia, la imagen nos permite leer de otra manera el acontecimiento.

El 11 de septiembre es, acaso incuestionablemente, uno de los mayores episodios épicos de la historia estadounidense y sin duda el más importante en años recientes. La catástrofe dio a su narrativa nacionalista nuevos bríos para alzarse, ya en las puertas del siglo XXI, con un discurso que en otras condiciones parecería anacrónico e insustancial.

Quizá por eso, porque esa fue la corriente dominante en la interpretación del hecho, la fotografía tomada por Thomas Hoepker esa misma mañana podría considerarse controvertida e incluso tacharse, desde la trinchera del discurso hegemónico, de anti-patriota, de ir en contra de los intereses o las preocupaciones de la mayoría auténticamente estadounidense.

Hace unos días Jonathan Jones publicó un artículo en The Guardian donde examina las vicisitudes de esta imagen, cómo su autor decidió hacerla pública solo hasta que pasaron 5 años de la tragedia, en 2006, y cómo a pesar de este aplazamiento los críticos nos fueron menos severos.

Pero antes de continuar quizá valga la pena realizar una somera descripción de la fotografía y, sobre todo, por qué causó tanto revuelo.

Como podemos observar, los protagonistas de la toma son un grupo de 5 jóvenes que departen con cierta tranquilidad o alegría incluso que se vuelve inadmisible por la columna de humo que se alza al fondo, proveniente nada menos que del impacto de los aviones a las Torres Gemelas.

Como acertadamente señala Jones, la escena recuerda indeleblemente una pintura renacentista realizada por Pieter Bruegel, la célebre “Paisaje con la caída de Ícaro” en la cual el pintor retrata una escena campestre, costera, consistente en un pastor con su hato y su perro, un campesino que ara, un pescador y unas cuantas carabelas —y solo en la esquina inferior derecha un rastro de Ícaro, sus pies (suponemos) zambulléndose en el océano, según dice William Carlos Williams en su poema alusivo:

unsignificantly

off the coast

there was

 

a splash quite unnoticed

this was

Icarus drowning

¿Qué tienen en común ambas imágenes? O, dicho de otro modo, ¿qué encuentran en común las interpretaciones que se han hecho sobre la fotografía de Hoepker a la luz de la pintura bruegeliana?

Se ha dicho (W. H. Auden lo hizo) que el cuadro de Bruegel intenta mostrar la desproporción existente entre una tragedia personal y el devenir objetivo del mundo. En la fotografía de Hoepker, sin embargo, la situación sería un poco la inversa: el mundo se cae a pedazos (o así parece) pero eso no impide que un grupo de jóvenes estén pasando un buen rato —sin importar que, como algunos de los fotografiados dijeron después, su estado de ánimo haya sido en realidad otro.

«La historia», escribe Jones, «no es una narración heroica ni un bloque de mármol inscrito con palabras imperecederas de dolor y rabia». Y agrega:

Entonces, 10 años después, el significado de esta fotografía es que los recuerdos desaparecen pronto. Las personas en el suelo somos nosotros. Nosotros somos aquellos cuyas vidas transcurrieron, afectadas y no, separadas del corazón de la tragedia por el mar azul del tiempo, que se hizo más ancho y mucho más imposible de cruzar. Un evento de hace 10 años pertenece a la historia, no al presente.

[Guardian]