*

X

Hojas de Triptamina: Diario de un Joven Comedor de Psicodélicos

Por: Terence Macoña - 07/11/2010

Nuestro amigo y colaborador Terence Macoña inaugura su blog sobre los viajes psicodélicos en búsqueda de la unidad con el Gran Fractal Universal.

Aunque ya había escrito un post sobre el colectivo interdimensional de la fraternidad del DMT en el hiperespacio, con este post inauguramos este blog dedicado a la psiconautica, especialmente a la provocada por las experiencias psicodélicas, ya sea a través de la ingesta de drogas o plantas de poder, ya sea a la psicodelia endógena, provocada por ejercicios psicofísicos orientados a generar el derrame de neurotransmisores y/o activar los chakras superiores; todo esto generando una serie de visiones psicodélicas. La psicodelia, en origen, es "la visión del alma".

A petición de mis amigos de Pijama Surf publicaré mis experiencias personales consumiendo estas sustancias y trabajando en la activación del tercer ojo (o lo que es lo mismo: en autodescargar el DMT natural que se produce probablemente en la glándula pineal).

El nombre de Terence Macoña es, por supuesto, un homenaje a Terence Mckenna, a quien conocí en Palenque, México, en las legendarias conferencias de psicodélicos, cuando yo apenas me internaba dentro del Crisantemo de Luz Fractal a finales de los 90. En ese entonces yo ni siquiera sabía quien era él, pero había escuchado su voz -bárdica- multisampleada en tracks de psytrance: "I remember the very, very, first time i smoked DMT...".

Parte de la dinámica de este diario incluirá textos de mis "viajes" escritos bajo los efectos de estas sustancias a lo largo de los años, especie de relatos burroughsianos, en los que seguramente se entreve la esquizofrenia y la psicosis que a veces abduce al buscador del Gran Holograma Cósmico: entre los senos de jade de la Mujer de la Cascada Psilosidivina y las escamas del Reptil Sodomizador de Orión.

Intentare, también, acercarme al nodo de confluencia entre las drogas, la literatura, la medicina de energía y las posibles implicaciones filosófico-espirituales de este universo paralelo. También para el deleite de la familia psicodélica trataré de dialogar con los maestros de la psiconautica: Wasson, Crowley, Leary, Anton Wilson, Castaneda, Lilly, o hasta el mismo De Quincey, de quien los editores de Pijama Surf tomaron el nombre para este blog. Esto por supuesto será realizado a través de un comunicación telepática con el Logos de Gaia, o en todo caso a través de la memética secular de los bits.

Sin más por el momento, como dice la banda:

from dust to dust and from hash to hash.

 

Te podría interesar:

La sinestesia se puede aprender: las palabras son colores

Por: pijamasurf - 07/11/2010

Un estudio de la Universidad de Amsterdam muestra que la sinestesia, la amalgama de sentidos, puede ser aprendida, sin tener necesariamente un componente genético.

Una forma de sinestesia en la que las personas experimentan las letras o los números como colores se puede aprender. La sinestesia generalmente se da a partir de un componente genético, pero algunas personas han reportado experiencias sinestéticas después de ser hipnotizados. En este tono visual, Olympia Colizoli, de la Universidad de Amsterdam realizó un experimentó para saber si la sinestesia podía ser adquiridas a través del entrenamiento.

Para probar su idea los voluntarios leyeron una novela en la que algunas letras estaban escritas con ciertos colores; antes y después de la lectura los voluntarios tomaron exámenes de "agrupación sinestética" en los que identificaron la letra de en medio de una serie de letras negras que fueron rápidamente proyectadas en una pantalla. Los sinestetas se desempeñan mejor en este examen cuando una letra que experimentan en color es la letra por la cual se les pregunta.

Los voluntarios se desempeñaron significativamente mejor en el examen, en compraración con las personas que leyeron la novela en blanco y negro. Esto sugiere que la sinestesia natural se desarrolla a partir de experiencias en la infancia así como por características genéticas. Y abre la posibilidad de que si nos acostumbraramos a asociar colores con formas, y posiblemente hasta con sonidos, nuestras experiencias podrían cruzar el puente de los sentidos, hacia una relación holística con el mundo que percibimos.

El caso de los colores en las letras tiene en Rimbaud a su mejor sinesteta: "A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,/ algún día diré vuestro origen secreto; negro corsé velludo de moscas resplandecientes...".

El savant Daniel Tammet, un joven autista, para quien cada número entero del 1 al 10 mil tiene una forma, textura, color y sensación distintiva, describe a pi como un "paisaje deslizante lleno de colores cambiantes".

Se cree (o se creía) que la sinestesia es una cualidad que afecta a menos del 1% de la población y que tiene un origen genético (por ejemplo la familia del escritor rusoamericano Vladimir Nabokov). Pero por otra parte, en una menor medida, todos usamos la sinestesia para separar estímulos y concentrarnos en algo específico. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando estamos en una fiesta y dentro del barullo podemos distinguir quien habla y con que voz, asignamos al tono de la voz una forma humana: la voz de la mujer rubia, el hombre alto, etc. Lo mismo sucede cuando escuchamos el gruñido de un perro, nos imaginamos su tamaño.

Según el estudio, dirgido por el Dr. Charles Spence, asociamos los sonidos agudos con formas pequeñas, filosas e irregulares; los sonidos graves con formas grandes y redondas. (La palabra hondo, o hollow en inglés, es redonda).

Spence se encuentra trabajando con el Fat Duck, famoso restaurant de Londres, para crear nombres armónicos para los platillos en los que los sonidos remitan al sabor.

Vía New Scientist