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El 2013 fue un año, en apariencia, musicalmente discreto, pero que al repasar las flores sonoras que se cultivaron, comprobamos que fue un periodo delicioso.

albums2013

Sin música, la vida sería un error

-Federico Nietzsche 

Durante este 2013, como suele ocurrir, una generosa porción de nuestra fortuna existencial se tradujo en el hallazgo de finas obras sonoras. Entre el estimulante pantano de géneros, subgéneros y metagéneros que caracterizan la actualidad musical, de vez en cuando encontramos exquisiteces que destacan por su elegancia, integridad, atrevimiento, o por la suma de múltiples microvariables que, supongo, se agrupan bajo la etiqueta "talento".

A lo largo del año, como complemento al disfrute de música suave, confirmamos que la música ofrece beneficios, científicamente comprobados, para la mente humana, ya sea como analgésico, relajante, antidepresivo o como potenciados cognitivos. Además, confirmamos la injerencia que tiene la música en la programación de una cierta frecuencia anímica o incluso en la configuración de nuestra realidad perceptiva. Pero más allá de las pruebas científicas sobre las neurobondades que la música tiene para nosotros, lo cierto es que en 2013 se estrenaron obras que honran el entrañable papel del arte del sonido en la vida del ser humano.

Sobra enfatizar, pero de cualquier forma lo haré, que como cualquier otra lista, ésta es un ejercicio subjetivo –y como tal, cuestionable–, que responde al gusto personal. Pero también creo que, con un poco de suerte, encontrarás aquí al menos un par de agradables novedades o de risueñas coincidencias.  

 

17. Cold Mission / Logos

Plasticidad electrónica con sabor a underground, el álbum debut de este productor londinense juega con los patrones, estirando secuencias para luego frenarlas de tajo. Un prometedor experimento.    

 

16. Disappearance / Ryuichi Sakamoto + Taylor Deupree

Un álbum diseñado para acoger sesiones de plácida introspección. Una fructuosa colaboración que acompaña el silencio del espacio físico mientras arrulla la actividad de los flujos mentales. Limpio, elegante, ideal para practicar la traslucidación sensible.

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15. LISm / Ellen Alien

Una narrativa arquetípica, o mejor aún, una iniciación piscosonora, que parte de una pieza comisionada a Alien para un performance y termina en uno de los discos más intrigantes del año. 

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14. The Marriage of True Minds / Matmos 

Sonoramente complejo, conceptualmente extraordinario, este brillante dúo nos comparte su exploración alrededor del "experimento de Ganzfeld" y, en particular, de la telepatía (máximo coito entre dos mentes). 

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13. The Big Dream / David Lynch 

Irónico, lúcidamente sucio, este álbum cuenta una historia "con súbito aroma a un rodeo eléctrico, a una pesadilla vintage, o a una noche de graduación transtemporal". Jams aparentemente improvisados sirven de fondo a los terapéuticos monólogos de Lynch, que en está ocasión apostó por una especie de blues oscuro y rock de época.

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12. Home / Nosaj Thing 

El californiano deja claro con este álbum su agilidad electrónica. Un disco elegante, que invoca "estados de ánimo tornasol, tendiendo al cristal" y en el cual nos demuestra una sincera receptividad a la evolución de su música.

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11. 1/1 de Moritz von Oswald + Nils Petter Molvaer

La sensualidad jazzera de la trompeta de Petter Molvaer, queda deliciosamente impresa sobre un fondo delicadamente entretejido por von Oswald, que florece entre el ambient, el dub y el techno. Imperdible cartografía sonora la de 1/1.

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10. Elements of Light / Pantha du Prince & The Bell Laboratory

Para este álbum, Hendrik Weber (aka Pantha du Prince) unió talento con el colectivo noruego de 'músicos de campanas'. El resultado es un aneglical LP, en el que desfilan ánimos sonoros que van desde el microhouse evanescente hasta el minimalismo clásico.   

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9. Dreamachines / John Zorn

Tras participar en más de un centenar de discos, el maestro Zorn sigue materializando sus inquietudes musicales en obras notables. Esta vez en forma de tributo para Burroughs y Gysin.  Con Medeski al piano y Baron en las percusiones,  éste álbum desborda calidad interpretativa.

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8. Jane 1-11 / Harold Budd

El magistral ambientalista regresó con un álbum memorable. Música para mirar por la ventana y observar, tal vez, fantasmas organizando sublimes arreglos florales. En los 11 fragmentos de Jane, el avant-garde se transforma en clásico y nos deleita con su linaje.

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 7. Somewhere / Keith Jarrett, Jack Dejohnette y Gary Peacock

No hay mucho que decir sobre este disco. Simplemente es el resultado de una reunión entre algunos de los mejores jazzsitas de las últimas décadas, que se decidan a entablar conexiones rítmicas, con telepática precisión, mientras disfrutan lo que hacen.

 

6. K2o / Kandodo 

Diálogos imaginarios con estados opiáceos, guiados por una guitarra exquisitamente amplificada, en lo que representa uno de los más hermosos encuentros entre el post-rock y el post-ambient. Música para relajarte al borde un acantilado.  

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5. Borderlands / Juan Atkins & Moritz von Oswald

Paisajes sonoros, infinitos, desdoblándose a ritmo de secuencias meditativas. Con Borderlands resulta fácil sumergirte en la atemporalidad, en medio de un trance que se construye a través de sutiles pinceladas del techno más fino que pueda imaginarse. 

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4. Tomorrow's Harvest / Boards of Canada 

Tras ocho años sin lanzar un disco, el brillante dueto de escoceses regresa para brindarnos un banquete de IDM gourmet. Con su característica habilidad, logran que la cosecha del futuro entrelace secuencias con atmósferas para tejer novedosos deja-vu's de música suave. 

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3. Mantis / Felipe Pérez Santiago

 Un espléndido ejercicio retrospectivo de este compositor mexicano. Intensidad electroclásica de muy fina hechura, capaz de entretejer a lo largo de sus 12 tracks una inolvidable alegoría cross-overiana.

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2. Spaces / Nils Frahm 

Combinando tracks de estudio y grabaciones en vivo, Spaces es la consagración de Frahm como uno de los músicos más lúcidos de la actualidad. Su precisión teutona y su educación en la música clásica, se funden con una sensibilidad que, segura de si misma, nos lleva a recorrer paisajes de síntesis onírica, aventura que difícilmente olvidaremos. 

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1. The Cartel vol 1 & 2 / Amorphous Androgynous

Un álbum irreseñable, una pieza de contracultura futurística. Efusivo collage de estilos que se traducen en una emocionante narrativa. Frecuencias detetctivescas, dub's redentores, optimismo setentero, todo bajo la brújula de un discurso psicodélico entrañable, genuino. Este disco doble de Amorphous Androgynous, para mi gusto uno de los mejores proyectos musicales de las últimas décadas, es efusividad evolutiva, un esperanzador glitch para aquellos que consideramos que el destino se diseña, el presente se hackea, y el pasado se honra. Una vez más Brian Dougans y Gaz Cobain tienen un explosivo regalo para nosotros.  

Twitter del autor: @ParadoxeParadis  

 

En Chichen Itzá, si aplaudes, escucharás el sonido de un quetzal

Arte

Por: PijamaSurf Mexico - 12/26/2013

Los experimentos acústicos de los mayas responden a una trascendental cosmogonía y a un conocimiento matemático y científico hasta hoy inalcanzados: entre sus maravillas de ingeniería y arte, si aplaudes frente a las escaleras de la pirámide de Kukulkán escucharás el canto de un quetzal.

quetzal 2¿Qué tan avanzados conocimientos tenían los mayas, que crearon tecnología a la que aún hoy no podemos acceder? ¿Cómo sus espacios arqueológicos, aparentemente sobrios y carentes de máquinas aparatosas, lograban efectos que aún no se comprenden en su totalidad?

Entre una de las más fascinantes y bellas ofertas acústicas de la ciudad maya, Chichen Itzá, ubicada en la península de Yucatán, México, se encuentra una aparente oda a la figura de uno de los  pájaros más hermosos del mundo: el quetzal. Ave que para los mayas era el mensajero de los dioses, y que siempre estuvo presente en su percepción cosmogónica. Deslumbrantemente, cuando uno aplaude frente a la pirámide del templo de Kukulkán, aparece un sonido “ecoso” parecido al canto del quetzal.

Según arqueólogos como David Luman, la tradicional serpiente que se dibuja en dicha pirámide como parte del inicio del  equinoccio de primavera, fue más bien pensada asociada al quetzal que, según afirma, cuando vuela se asemeja a la serpiente. Como quiera que sea, el quetzal es privilegiado recurrentemente en la visión maya y la fusión del ave y la serpiente componen la visión simbólica principal de las culturas mesoamericanas.

Cabe recordar algunas otras de las más enigmáticas y alucinantes creaciones sonoras de los mayas en la ciudad de Chichen Itzá, como que los edificios del centro de la ciudad funcionen como amplificadores de sonido, el cual puede llegar hasta a un perímetro de cien metros.

Es memorable también el hecho de que cuando se aplaude al interior de la plaza de juego de pelota, el eco se repite siete veces, a pesar de tratarse de un espacio abierto que carece de cúpula. También, está comprobado que en los sitios al interior de las pirámides, específicamente creados para el uso de sacerdotes o músicos, los sonidos son mucho más nítidos. Hasta hoy, existen aún misterios sobre el conocimiento acústico de los mayas, sobre sus alcances y procesos de aplicación.