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Dreammachines, el nuevo álbum de John Zorn (en honor a Brion Gysin y William Burroughs)

Por: Javier Barros Del Villar - 09/03/2013

El magistral Zorn nos comparte un memorable disco que incluye la interpretación de músicos como John Medeski; esta obra es un tributo a la "maquina de los sueños", creada por Brion Gysin

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John Zorn es una figura fundamental en la escena musical de las última décadas. Con más de un centenar de álbumes, y participando en diversos proyectos, varios de ellos brillantes, este compositor y multi-instrumentalista neoyorquino ha realizado valiosas aportaciones a la actualidad musical.

Recientemente Zorn, enérgico como de costumbre, lanzó Dreammachines, el cual es ya la cuarta producción en la que participa este año –recordemos que estrenó hace unos meses The Mysteries, además de la vigésimo quinta entrega de la serie Filmworks, y el Tap: Book of Angels Vol 20 bajo el proyecto de Masada Book Two. 

El disco está explícitamente inspirado en el trabajo de Brion Gysin, el famosamente desconocido inventor de la “máquina de los sueños”, y quien junto con William Burroughs se dedicó a explorar los límites convergentes entre la mente y la materia.

Pero más allá de ánimos psiconaúticos, Dreammachines, que actúa como una especie de lienzo sobre el cual el autor imprime, con la agilidad que le caracteriza, una rica mezcla de ritmos, tiempos y atmósferas, tiene más un carácter de avant jazz lúdico, latinizado, que por momentos recuerda ciertas piezas de Chic Corea –pero a diferencia de este, Zorn también coquetea, sin prescindir de su espíritu lúdico, con una identidad sonora mucho más complejas, lo cual ciertamente se agradece.

Interpretadas por The Nova Quartet, que incluye a los virtuosos John Medeski en el piano, y Joey Baron en las percusiones, las composiciones de Zorn juegan con abstracciones rítmicas, pero también pueden transportarte, con armónica fugacidad, a parajes orientales –como los cuartos de té en Marruecos donde Burroughs y Gysin alguna vez se reunieron.

Contrario a lo que podríamos suponer que emanaría de la combinación entre Zorn y los legendarios juegos psíquicos que diseñó la pareja de psiconautas, Dreammachines es un disco que irradia frescura, fácil de llevar y agradable –pero sin caer en comodidades musicales ni atajos rítmicos. En resumen, se trata de una obra que, aún en contraste con la prolífica discografía de su autor, destaca por su calidad. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

TOP: 7 grandes directores que nunca fueron a una escuela de cine

Por: pijamasurf - 09/03/2013

7 ejemplos, acaso contundentes, de que las escuelas de cine no son el único camino de expresión para la creatividad del genio cinematográfico.

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En las disciplinas artísticas existe un dilema a propósito de la formación de un artista: o se hace a sí mismo, casi libremente, al hilo de la vida y sus experiencias, o recurre a la institucionalización de la enseñanza del arte y, entonces, se vuelve pintor o escritor solo por medio de las escuelas y los programas diseñados para tal efecto. Hay quienes piensan que el arte no puede enseñarse así, entre salones de clase y pizarras, mientras que otros defienden las posibilidades de creatividad que propician dichas condiciones.

Sea como fuere, existen algunos ejemplos que podrían citarse —si el recurso es válido— para probar que, en efecto, una escuela especializada no es imprescindible en la formación de un artista. Ya antes publicamos en Pijama Surf los casos de 10 grandes escritores que abandonaron la escuela y no por ello fracasaron. Ahora volvemos sobre el asunto con 7 grandes directores que nunca pasaron por una escuela de cine.

 

1. Quentin Tarantino

Tarantino es, por mucho, uno de los directores más populares de nuestra época. Autor de una obra que oscila entre la fascinación pop y las ambiciones del gran cine —un poco como Hitchcock hace algunas décadas. “Intentar hacer una película por ti mismo sin nada de dinero es la mejor escuela de cine que puedes tener”, declaró en alguna ocasión el director a un grupo de estudiantes durante un Festival de Cannes. Su formación fue más bien obsesiva: durante una temporada no hizo nada más que ver películas, una después de otra. Y nada más.

 

2. Terry Gilliam

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“Las escuelas de cine son para tontos. Vive y aprende cómo hacer películas. Yo no fue a una escuela de cine. Solo veía películas en los cines. Y probablemente mi mayor educación haya sido hacer películas, así que eso es todo lo que puedo decir: ve películas, consigue una cámara, haz una película. Y si lo haces suficientes veces, eventualmente comenzarás a aprender cómo se hacen las películas”.

 

3. Lana y Andy Wachowski

Los hermanos Wachowski, que saltaron a la fama con la indeleble Matrix (1999), un clásico ya para cierta generación, abandonaron la universidad después de dos años de asistencia y, a cambio, comenzaron a administrar un negocio de construcción y a escribir cómics para Marvel. Con el tiempo escribieron varios guiones inconclusos o abandonados hasta dar con el que les daría la llave de entrada al mundo del cine.

 

4. James Cameron

Probablemente uno de los hombres más exitosos del cine hollywoodense, James Cameron nunca pasó por una escuela de cine. De hecho esto lo define como “una de las mejores cosas que han pasado” en su vida. Lo cual, sin embargo, no significa que no haya estudiado. El director de Titanic y otras cintas no menos emblemáticas, cuenta que por varios años leyó todo cuanto pudo de la biblioteca de la Universidad de California en San Diego, tesis doctorales y manuales técnicos, pero no estudios sobre estética del cine. “Necesitas entrenamiento, necesitas tutoría. Y necesitas experiencia de vida”, dice Cameron al respecto. Y, como algunos otros de esta lista, su consejo es simple: “Lo principal es solo tomar una cámara y hacer unja película. Eso es lo más importante”.

‘¿Y de dónde voy a sacar el dinero?’ Al carajo con el dinero. Reúne algunas personas y haz una película. Porque si haces una película y pones tu nombre donde dice ‘Dirigida por’, incluso si es el peor pedazo de mierda en el mundo y no costó dinero, después de todo, eres un director.

 

5. Christopher Nolan

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Nolan, ahora célebre por su trilogía en torno a Batman y antes por la también muy celebrada Inception (2010), en realidad estudió literatura inglesa, aunque siempre andaba por ahí con su cámara, a la espera de por fin usarla como de verdad quería. “Nunca aprenderás sobre algo tan profundamente como cuando es nada más que pro curiosidad”.

 

6. Akira Kurosawa

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¿Quién rebatirá el genio fílmico de Akira Kurosawa? Formado inicialmente como pintor, Kurosawa comenzó a inmiscuirse en el mundo del cine porque su hermano Heigo trabajaba como narrador de películas silentes. En la década de 1930 un estudio (que después sería conocido como los Estudiso Toho ) solicitó asistentes de director, y Akira tomó la oportunidad, trabajando con Kajirô Yamamoto, quien se convirtió en su mentor hasta que Kurosawa dirigió su primera película, Sanshiro Sugata, en 1943.

 

7. Stanley Kubrick

Otro indiscutible que nunca acudió a una escuela de cine. Kubrick signó su destino cuando a los 13 años recibió como regalo una cámara. A partir de entonces su curiosidad, marcadamente intelectual, se decantó hacia el ámbito cinematográfico. Kubrick trabajó como fotógrafo, camarógrafo, asistente de director, editor y asistente de audio antes de aventurarse a ser él mismo un director.

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