La historia de Lucas, el primer perrito en recibir pensión alimenticia
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 07/29/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 07/29/2026
Lucas es el primer perro en recibir una pensión alimenticia después de que sus padres humanos se divorciaron.
El Husky de tres años de edad, deberá –por orden de una jueza en Tabasco– recibir una pensión de 700 pesos al mes, además del pago de servicio de veterinaria.
La historia es la siguiente: Blanquita y su ex pareja –el susodicho deudor alimenticio– tomaron la decisión de continuar sus vidas por separado luego de 14 años de matrimonio; sin embargo, el vínculo de Lucas, su mascota con la que habían vivido tanto, ahora pendía de un hilo.
El ex esposo no quería quedarse con el can pero sobre todo no quería encargarse de la alimentación.
Aquí es cuando entra Bellanila Andrea Hernández Reyes, la abogada que llevó la representación sin cobrar, aunque la batalla legal no fue simple. El caso de Lucas tardó diez meses en resolverse.
La razón del retraso fue un problema normativo, y es que, Tabasco no cuenta con una legislación específica sobre pensiones alimenticias para mascotas. Con base en ello, la defensa tuvo que construir el argumento desde otro ángulo: los animales de compañía son seres sintientes y ese estatus está protegido por el artículo primero constitucional. Sobre esa base, la jueza determinó una pensión equivalente al 3% del salario del exesposo, con custodia provisional para la dueña.
El fallo es histórico porque llenó un hueco que la ley tabasqueña no había previsto
En la Ciudad de México se propuso en agosto de 2925, reformar el Código Civil para establecer que, en casos de divorcio, la custodia y el bienestar de los animales de compañía formen parte del convenio de separación. La propuesta fue impulsada por la diputada Luisa Fernanda Ledesma Alpízar, de Movimiento Ciudadano.
Antes de esa reforma, las mascotas tampoco existían para la ley en la capital: quedaban fuera del convenio de divorcio y, con ellas, sus cuidados básicos como seres sintientes.
Es importante subrayar que la brecha entre ambas entidades no es un detalle menor. En México, siete de cada diez hogares tienen al menos un animal de compañía, y el 92% de esos hogares tiene perro, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El caso de Lucas marcó un precedente en Tabasco. Pero también dejó ver algo más: que la protección de una mascota ante un divorcio depende, todavía, del código postal.