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Rumbo al Mundial 2026, estos libros exploran cómo el futbol atraviesa la identidad, la política, la memoria y las emociones, mucho más allá de los noventa minutos

Cuando pensamos en futbol solemos imaginar goles, polémicas o camisetas, pero pocas veces pensamos en libros. Sin embargo, alrededor del balón también se escriben historias sobre identidad, política, obsesiones, derrotas y formas de pertenecer. A un año de que México vuelva a convertirse en sede mundialista con partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, quizá vale la pena acercarse a esos textos que entienden al futbol como algo más que noventa minutos.

Estas son tres lecturas para entrar al Mundial desde otro lugar: el de las letras, la memoria y las historias que ocurren dentro y fuera de la cancha.

Dios es redondo — Juan Villoro (2006)

Hablar de futbol y literatura en México casi siempre lleva al nombre de Juan Villoro. En Dios es redondo, el escritor convierte estadios, mundiales y jugadores en materia narrativa para hablar de algo más amplio: la forma en que millones de personas construyen recuerdos alrededor de una pelota.

El libro reúne crónicas, reflexiones y experiencias de Villoro como enviado a los mundiales de Italia 1990 y Francia 1998. Pero su valor está en otro sitio; no intenta explicar únicamente partidos memorables, sino entender por qué perder con la selección duele tanto, por qué ciertas jugadas quedan pegadas a la memoria colectiva y cómo el futbol termina formando parte de la identidad mexicana.

Su lectura resulta especialmente pertinente rumbo a 2026 porque retrata algo que sigue vigente: el Mundial como ritual compartido. Entre amigos, familias, oficinas o calles enteras, el futbol sigue funcionando como un lenguaje común.

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También el último minuto. Cuentos de fútbol — Antología (2006)

Los mundiales producen héroes y villanos, pero también personajes extraños, obsesivos y contradictorios. Esa idea atraviesa También el último minuto. Cuentos de fútbol, una antología que reúne a veintidós escritores alrededor del torneo de Alemania 2006.

Más que narrar resultados, los cuentos utilizan el futbol para hablar de relaciones familiares, frustraciones y formas de habitar el mundo. Uno de los textos más recordados es Hoy juegan, de Vicente Leñero, donde aparece Triste, un personaje desconectado de todo que toma una decisión extrema justo el día en que gana la selección mexicana.

La fuerza del libro está en mostrar que el futbol pocas veces ocurre solo en la cancha. También sucede en las salas de las casas, en las apuestas improvisadas, en las discusiones familiares y en las emociones que aparecen incluso cuando alguien asegura que el deporte no le interesa.

Cuentos mundialistas — Antología (2010)

Si el Mundial suele presentarse como una fiesta global, Cuentos mundialistas recuerda que también está atravesado por la política, la propaganda y los contextos históricos.

La compilación, realizada por el periodista Carlos Barrón para el Mundial de Sudáfrica 2010, reúne relatos ambientados en distintas Copas del Mundo. Algunos toman hechos reales y los mezclan con ficción; otros utilizan personajes históricos para imaginar conversaciones imposibles.

Uno de los relatos más llamativos se sitúa en Italia 1934 y construye una correspondencia ficticia entre Francisco Franco y Benito Mussolini, utilizando el futbol como puerta de entrada para hablar del poder y sus símbolos.

Lo interesante del libro es justamente esa amplitud; demuestra que los mundiales nunca existen aislados de su época. Detrás de cada torneo aparecen tensiones sociales, intereses políticos y narrativas nacionales que terminan influyendo tanto como los resultados.

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Leer sobre futbol puede parecer extraño para quienes lo viven únicamente desde la transmisión del domingo o la quiniela de oficina. Pero estos libros recuerdan algo importante: el balón también sirve para contar quiénes somos, qué celebramos y por qué ciertas derrotas siguen doliendo años después. Quizá por eso, cuando llega un Mundial, lo que ocurre rara vez se queda dentro del estadio.


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