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Rivales en la cancha, hermanos en cultura: ¿Qué tienen en común México y Corea del Sur?

Sociedad

Por: Yael Zárate Quezada - 06/18/2026

Hoy se enfrentan en el Mundial 2026, pero fuera de la cancha comparten escritores Nobel, películas que sacudieron el cine mundial, filósofos que piensan parecido y heridas históricas que todavía duelen. Un recorrido por los lazos que unen a dos países que, a primera vista, no parecen tener mucho que ver.

Esta noche México y Corea del Sur se encontrarán de frente en el Mundial 2026, y aunque el resultado es importante, vale la pena detenerse un momento para notar que estos dos países, separados por más de 11 mil kilómetros y un océano entero, se parecen bastante más de lo que cualquiera esperaría. 

Vamos por partes. 

Dos Nobeles de Literatura

Empezando por las letras, México tiene a Octavio Paz, poeta y ensayista que en 1990 recibió el Premio Nobel de Literatura por una obra que exploró la identidad mexicana con una profundidad que sigue siendo referencia obligada. Corea del Sur tiene a Han Kang, que en 2024 se convirtió en la primera escritora asiática en ganarlo, con novelas que hurgan en la memoria colectiva, el cuerpo y la violencia política. Dos voces distintas con la misma vocación de entender qué significa pertenecer a un lugar.

El cine mexicano vs. el coreano

En el terreno del cine, la coincidencia también es llamativa. México dio al mundo Amores perros de Alejandro González Iñárritu, una película que en el año 2000 mostró la Ciudad de México sin filtros, cruda y viva, y que abrió las puertas del cine mexicano contemporáneo a nivel global. Corea respondió, años después, con Parásitos de Bong Joon-ho, que en 2019 se llevó la Palma de Oro en Cannes y el Oscar a Mejor Película, convirtiéndose en la primera cinta en lengua no inglesa en lograrlo. Ambas películas hablan de desigualdad, de clases sociales y de lo paralelo que se conduce la tragedia cuando su copiloto es la desigualdad.

Masacres que no se olvidan

La historia de los dos países tiene cicatrices abiertas por el dolor de gobiernos represivos. En México, la noche del 2 de octubre de 1968, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz ordenó la represión de una manifestación estudiantil en la Plaza de Tlatelolco. El número exacto de muertos nunca se estableció con claridad, y el silencio desde el oficialismo duró décadas. 

En Corea del Sur, en mayo de 1980, el ejército aplastó un levantamiento civil en la ciudad de Gwangju durante la dictadura de Chun Doo-hwan. Cientos de personas fueron asesinadas. En ambos casos, la memoria de esos eventos formó un terreno  político e identitario.

Filósofos 

México tiene a Luis Villoro, filósofo que dedicó buena parte de su vida a pensar la identidad, la justicia y los pueblos indígenas desde una perspectiva crítica y comprometida. Corea del Sur tiene a Byung-Chul Han, nacido en Seúl y radicado en Alemania, cuya obra analiza el agotamiento, la transparencia y la violencia del mundo contemporáneo con una claridad que lo ha vuelto uno de los pensadores más leídos del siglo XXI. Los dos, cada uno desde su trinchera, se preguntan qué le pasa a la gente cuando el sistema en el que vive no le da respuestas. 

Todo lo anterior no es casualidad, y es que, los primeros registros de presencia coreana en México datan de 1905, con la llegada de más de mil inmigrantes traídos a Salina Cruz. Desde entonces, el vínculo fue creciendo hasta que en 1962 Corea del Sur abrió su embajada en México y comenzaron los intercambios culturales, económicos y comerciales que hoy hacen de Corea el cuarto socio comercial de México y de México el primero de Corea en América Latina.

Y la lista sigue y podríamos decir que México tiene telenovelas y Corea los K-Dramas. O que aquí tenemos la birria pero Corea tiene el ramen y juntos hemos creado los ya populares "birriamen". Pero por ahora, nos quedaremos con esto y mientras tanto, ¡que gane el mejor! 


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