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Del sueño de Jules Rimet en 1930 a la expansión a 48 equipos en 2026, esta es la historia del Mundial de Futbol, el torneo que se convirtió en el evento deportivo más importante del planeta y en un fenómeno cultural global

El Mundial de Futbol nació como una idea simple que terminó convirtiéndose en uno de los rituales colectivos más grandes del planeta. No se trata solo de un torneo deportivo, sino de una construcción histórica que fue creciendo junto con la tecnología, la política internacional y la forma en la que el mundo empezó a mirarse a sí mismo a través del juego.

El origen de una idea global

Todo comienza con Jules Rimet, presidente de la FIFA entre 1921 y 1954. Su propuesta era clara: crear una competencia internacional independiente de los Juegos Olímpicos, capaz de reunir a selecciones de todo el mundo en un mismo espacio deportivo. En ese momento, el futbol ya se expandía con fuerza, pero seguía dividido entre el amateurismo olímpico y el profesionalismo que crecía en Europa y Sudamérica. La tensión entre ambos modelos fue uno de los factores que empujó la creación del torneo.

Uruguay 1930, el primer Mundial

En 1930 se celebra el primer Mundial en Uruguay. La elección del país no fue casual. Uruguay era bicampeón olímpico, celebraba cien años de independencia y además se comprometió a cubrir gastos de hospedaje y traslado de las selecciones. En plena época de crisis económica global, ese detalle fue decisivo. El torneo reunió a trece equipos y la mayoría llegó tras largos viajes en barco, lo que hizo que varias selecciones europeas desistieran. Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania fueron algunas de las pocas que aceptaron el reto.

El primer gol de la historia lo marcó el francés Lucien Laurent ante México. Poco después, el torneo avanzó hasta una final entre Uruguay y Argentina, disputada en el Estadio Centenario frente a decenas de miles de personas. Uruguay ganó 4 a 2 y se convirtió en el primer campeón del mundo. Desde ese momento, la idea de una competencia global quedó instalada.

El trofeo y su mito

El trofeo original, conocido después como Copa Jules Rimet, representaba a la diosa griega de la victoria. Con el tiempo se convirtió en un símbolo de prestigio absoluto. La regla indicaba que el primer país en ganar tres veces el Mundial podría conservarlo. Brasil lo logró en 1970. Años más tarde, el trofeo fue robado y nunca se recuperó, lo que aumentó su carácter casi mítico.

Guerra, pausas y el regreso del torneo

Los años siguientes estuvieron marcados por interrupciones y cambios. Italia ganó los Mundiales de 1934 y 1938, pero la Segunda Guerra Mundial detuvo el torneo durante doce años. El regreso llegó en 1950 en Brasil, con un formato distinto y una final recordada como el Maracanazo, cuando Uruguay venció al anfitrión en el estadio Maracaná ante una multitud histórica. Cuatro años después, Alemania sorprendió al mundo al vencer a la favorita Hungría en la final de 1954.

La expansión del Mundial

A partir de 1958 el Mundial comenzó a consolidarse como el evento deportivo más importante del planeta. En Suecia apareció Pelé con apenas 17 años, y Brasil inició su dominio histórico. En 1966 Inglaterra logró su único título, aunque ese torneo quedó marcado por la polémica de un gol dudoso en la final. En 1970, México fue sede de una edición que muchos consideran la mejor de la historia, con un Brasil liderado por Pelé que jugaba con una fluidez que transformó la manera de entender el futbol.

En las décadas siguientes el torneo creció en tamaño y complejidad. En 1974 y 1978 aparecieron estilos como el futbol total de Países Bajos y la consolidación de selecciones sudamericanas y europeas. Para 1982, el Mundial ya contaba con 24 equipos y el escenario se volvía cada vez más global.

La era de las figuras y la televisión global

La era moderna comenzó a acelerarse en 1986 con México como sede y Diego Armando Maradona como figura central. Su actuación en ese torneo marcó una época, especialmente en el partido contra Inglaterra donde anotó dos goles que quedaron en la memoria colectiva del futbol mundial. En los noventa, el torneo se volvió más defensivo, pero también más mediático. Estados Unidos 1994 impulsó la expansión comercial del futbol, y Francia 1998 consolidó el formato de 32 equipos con una generación multicultural que ganó el título en casa.

Mundial contemporáneo

En 2002 el Mundial llegó por primera vez a Asia, con Corea y Japón como sedes compartidas. Brasil sumó su quinto campeonato. En 2006 Italia ganó en medio de una final marcada por la expulsión de Zidane. En 2010 Sudáfrica se convirtió en el primer país africano en albergar el torneo, con España como campeona tras un estilo de juego basado en la posesión. En 2014 Alemania protagonizó una de las victorias más contundentes al vencer 7 a 1 a Brasil en semifinales. En 2018 Francia volvió a coronarse con una generación joven liderada por Kylian Mbappé.

El Mundial de 2022 en Qatar introdujo cambios importantes, como jugarse en invierno por las condiciones climáticas. La final entre Argentina y Francia se convirtió en una de las más intensas de la historia, decidida en penales tras un empate lleno de giros dramáticos.

Un fenómeno global

Hoy el Mundial ya no es solo un torneo deportivo. Es un fenómeno cultural que involucra a miles de millones de personas, con audiencias globales que superan cualquier otro evento. También es un espacio donde se cruzan política, identidad, economía y memoria colectiva. Con la expansión a 48 equipos en 2026, el torneo entra en una nueva etapa, más grande y más complejo, pero con la misma base que lo originó en 1930: la idea de que el futbol puede reunir al mundo en un mismo relato.


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Imagen de portada: MARCA