El Día del Niño y la Niña se acerca y, con él, una de esas fechas que cambian el ritmo de la ciudad. En la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, Aztlán Feria de Chapultepec prepara varios días donde la visita al parque deja de ser solo un plan y se vuelve una experiencia más activa, pensada para compartirse.
La propuesta no se queda en lo evidente. Más allá de las atracciones, la idea es que niñas y niños recorran el espacio con cierta intención, como si cada zona tuviera algo que descubrir. El 30 de abril marca el momento más dinámico con una serie de actividades tipo rally que invitan a moverse, participar y resolver retos dentro del parque. No es solo entretenimiento: es una forma de involucrarse, de transformar la visita en algo que se construye paso a paso.
El parque también extiende la experiencia a sus redes sociales. Durante el día, habrá dinámicas que conectan lo que pasa en el lugar con lo que ocurre en línea, generando una especie de continuidad. Para muchas familias, esto suma una capa extra: seguir el juego, enterarse de sorpresas y mantenerse dentro del ambiente incluso cuando no están en una fila o en una atracción.
Uno de los momentos más esperados será la aparición de Dr. Simi, que se ha convertido en una figura reconocible dentro de la cultura popular reciente. Su presencia no es solo decorativa. Recorre el parque, interactúa, reparte dulces y genera ese tipo de escenas que terminan en fotos, risas y recuerdos compartidos. Hacia el final del día, la celebración se concentra en un cierre más tradicional, con pastel y ambiente festivo.
Dentro de la oferta, también aparece una experiencia que apunta a otro tipo de público: “Vuela México por el Mundo”. Se trata de un simulador que propone un recorrido visual por distintos paisajes, ideal para quienes buscan algo más inmersivo. Es una pausa distinta dentro del mismo parque, una forma de cambiar de ritmo sin salir del lugar.
Los desfiles programados entre el 30 de abril y el 2 de mayo terminan de darle forma a la celebración. Funcionan como momentos que atraviesan el día y mantienen la energía en movimiento. No importa a qué hora llegues, siempre hay algo ocurriendo.
Al final, lo que plantea Aztlán no es solo una agenda de actividades. Es una invitación a vivir el parque desde otro lugar, donde la convivencia se vuelve el eje y cada recorrido tiene algo de descubrimiento. Para quienes buscan aprovechar el puente, la clave está en planear la visita y dejarse llevar por el ritmo del día. Porque a veces, lo más valioso no es la atracción en sí, sino lo que pasa alrededor de ella.